junio 14, 2024 2:05 am

Fractura oficial: CFK fustigó al Presidente con una carta lapidaria

En una carta pública cargada de durísimos conceptos, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner rompió este jueves el silencio sumando tensión a la crisis política que atraviesa el gobierno del Frente de Todos, que incluye una feroz interna dentro del gabinete desatada luego de la debacle electoral de las Paso.

La titular del Senado contestó así los posteos que había hecho horas antes el presidente Alberto Fernández en las redes sociales. En ese primer pronunciamiento, el mandatario buscó reforzar su figura y autoridad como cabeza del Ejecutivo. “La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido”.

En la misiva publicada en las cuentas de sus redes sociales, Cristina Fernández responsabilizó al Presidente de la derrota en las primarias, volvió a cuestionar a su círculo íntimo -acusó al vocero Juan Pablo Biondi de orquestar operaciones con aval de la Presidencia- y le pidió que “honre la voluntad del pueblo argentino”, después de recordarle que fue una decisión de ella su postulación para la primera magistratura nacional.

Aunque con un tono más cuidado, las palabras de Cristina Fernández recogieron parte de los conceptos centrales de las ácidas consideraciones vertidas por la diputada cristinista Fernanda Vallejos, a través de un audio de una conversación privada que se hizo pública.

Mezclando consideraciones políticas con infidencias sobre la relación personal que los une, la vicepresidenta culpó a Alberto Fernández de haber desoído las demandas sociales y económicas y de aplicar un ajuste fiscal, pese a que, a su entender, en el Presupuesto 2021 todavía hay margen para políticas que dinamicen el consumo y alivien la situación de quienes están o cayeron en la pobreza durante la pandemia.

Ese planteo económico es el cuestionamiento central que le hace el cristinismo al albertismo: la vicepresidenta y los funcionarios que le responden, muchos de los cuales pusieron sus renuncias a disposición del Presidente, creen que el Estado tiene margen para volcar más recursos en la calle.

Tras decir que no es “mentirosa y mucho menos hipócrita”, y revelar que se reunió 19 veces con Alberto Fernández en la residencia de Olivos -”la mayoría de las veces por iniciativa mía”, remarcó la expresidenta-, recordó que el último encuentro entre ambos se produjo seis días antes de las Paso. Y que allí le transmitió al primer mandatario su preocupación por lo que consideraba una “delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, en descontrol de precios -especialmente en alimentos y en remedios- y en falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias: la macrista primero y la sanitaria. Igualmente siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno”.

Advertencia desoída

Además, la vicepresidenta contó que se cansó de decirle al jefe del Estado que el “ajuste fiscal estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad, y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales”.

“No lo dije un a vez… -siguió el relato escrito- me cansé de decirlo… y no sólo al Presidente. La respuesta siempre fue que no era así, que estaba equivocada y que, de acuerdo a las encuestas, íbamos a ganar ‘muy bien’ las elecciones. Mi respuesta, invariablemente, era ‘no leo encuestas… leo economía y política y trato de ver la realidad’”.

Cristina Fernández aseguró que su convicción previa a las Paso era que el oficialismo perdería los comicios. “Fui, soy y seré peronista. Por eso pensaba que no podíamos ganar. Y se lo decía no sólo al Presidente. Muchos compañeros y muchas compañeras escucharon mis temores”, reforzó.

En la misma línea crítica sobre el rumbo económico que emprendió el Gobierno, aunque sin nombrar al ministro del área, Martín Guzmán, la jefa del Senado recordó que en diciembre de 2020, en un acto en La Plata, había advertido sobre cuál debería ser el camino adecuado y qué tipo de funcionarios necesitaba el Poder Ejecutivo para llevarlo adelante.

En aquella ocasión, había planteado la necesidad de “alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas”. Y había pedido a los presentes que “todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor… hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo, pero necesitamos gente en los sillones que ocupen de ministro, ministra, de legislador o legisladora”.

Manzur por Cafiero

En el largo cuestionamiento contra el Presidente y alguno de sus funcionarios, Cristina Fernández recordó que, tras la derrota electoral de 2009, se produjeron renuncias y desplazamientos en su gobierno. “Sin embargo ahora -dijo-, al día siguiente de semejante catástrofe política, uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones. ¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?”.

La referencia, avalando la actitud que tomaron los funcionarios cristinistas, apuntó directo al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, hombre de extrema confianza del Presidente, que se resiste a entregarlo. Reveló, además, que el martes pasado le propuso a Alberto Fernández el relevo de Cafiero por el gobernador tucumano Juan Manzur, algo que el jefe del Estado rechazó.

Cristina Fernández fue lapidaria contra Biondi, el vocero oficial. Dijo que no tolerará lo que llamó “operaciones” surgidas desde el entorno de Fernández. Y se preguntó, irónica, qué otras tarea realizaba, ya que, dijo, no le conocía la voz. “Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al Gobierno. Es increíble que no lo adviertan. Es una pena tanto daño autoinfligido”, dijo.

Entre tanta crítica, aseguró también que confía en que el Presidente podrá relanzar su gobierno, aunque le pidió que junto al ministro de Economía revean la ejecución del actual Presupuesto, al considerar que hay margen para destinar fondos para la reactivación económica.

En plan de intentar llevar algo de tranquilidad en medio de la crisis interna, la titular del Senado dijo que no sería una presidenta opositora como, a juzgar por ella, sí lo fue Julio Cobos en su último mandato. “Duerman tranquilos los argentinos y las argentinas… eso nunca va a suceder conmigo”, manifestó.

La Voz

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