mayo 19, 2024 8:47 am

En tiempo récord, elevan a juicio femicidio cometido en Río Primero

En sólo dos meses, una causa de femicidio cerró su instrucción y fue elevada a juicio por el fiscal de Violencia Familiar y de Género del 4° Turno de Córdoba, José Alberto Martín Pueyrredón. Se trata del expediente que analiza el asesinato de Karen Elizabeth Ferreyra, una joven de sólo 20 años que halló la muerte al ser apuñalada 15 veces, presuntamente por quien había sido su pareja hasta dos meses atrás, Fernán “Dumbai” Gorosito, de 36 años.

El sangriento episodio ocurrió en la mañana del pasado 20 de julio en la ciudad de Río Primero, del departamento homónimo, 60 kilómetros al este de la capital cordobesa.

El fiscal, en su elevación a juicio, describe que aproximadamente dos años antes del crimen, Karen inició una relación de pareja con Fernán, la que “estuvo signada por maltratos físicos y psicológicos por parte de Gorosito a Ferreyra, encontrándose aquella sometida y expuesta a conductas basadas en una relación desigual del poder en la que primaba el control, la manipulación, la violencia física y psicológica, el control, maltratos, discusiones y celos, situando (él) a Ferreyra en posición de permanente vulnerabilidad y cosificación”.

Pueyrredón sostiene que “en ese marco aconteció el siguiente hecho” y pasa a describir el suceso criminal: el 20 de julio a las 10.30, en el interior del local comercial que Gorosito tenía en Contardo Ferrini 158, en el centro de Río Primero, se encontraban ambos dialogando, estando separados del vínculo que habían sostenido. En determinado momento, el hombre enfureció y tomó en una mano una cuchilla de carnicero y en la otra uno de cocina, emprendiendo contra la anatomía de Karen. Sin ingresar en mayores detalles, las 15 heridas en zonas vitales terminaron provocando a Karen un shock al desangrarse.

Pueyrredón califica el crimen como homicidio calificado por el vínculo (de pareja) y por violencia de género (femicidio).

Testimonios

Las amigas de Karen relataron días después del asesinato la relación de maltrato que sostenía el victimario con ella.

“Estuvieron juntos dos años, y hacía dos o tres meses que se habían dejado. Él es manipulador, agresivo, la maltrataba mucho y le llegó a pegar en varias ocasiones”, relataron entre lágrimas sus amigas Abigail y Candelaria.

Las chicas aseguran que Karen no lo quería denunciar, tal vez por miedo. “Ella tuvo amenazas de él de que si lo dejaba, se iba a matar”, apuntaron el martes por la noche en una entrevista con El Doce. 

Abigail contó que el lunes había estado con su amiga todo el día. “Estuvo conmigo, durmió conmigo. A la noche me dijo que ponía la alarma 9.30 porque este chico la había llamado para que fuera un rato al negocio”, describió, y aclaró: “Como se habían dejado, él la llamaba algunos días nomás para ir”.

El martes, un mensaje alertó a las amigas de que algo no estaba bien. “Me llegó un mensaje, me levanté y fui para el negocio, pero la Policía no me dejó entrar. Yo pensé que estaba herida, nunca me imaginé esto”, narró Candelaria.

Las jóvenes describen a su amiga como una persona “alegre, muy única, muy espontánea”. “Tenía una gran energía, que perdió cuando empezó a estar con él (por Gorosito)”, aseguró Candelaria.

Las chicas coinciden con un pedido: Justicia. “Hoy nos toca vivir esto en carne propia, no la tenemos más y nadie nos la va a devolver, por eso queremos justicia y que pague lo que tenga que pagar”, sentenciaron.

Querellante

En la causa interviene el abogado Carlos Nayi, en representación de la mamá de la víctima Miriam Anahí Ferreyra.

El letrado sostuvo a La Voz: “La sentencia popular es lapidaria; justicia lenta no es justicia. Es tiempo de reconocer la vigencia de un nuevo paradigma que reflejan algunas resoluciones judiciales que devuelven la confianza pública, muchas veces herida de muerte. Justicia en tiempo real, es justicia”.

Sobre la calificación legal, Nayi anticipó a este diario que en el juicio pedirá que se añada el calificante por “ensañamiento”, debido a la violencia desplegada por el victimario.

Los calificantes -hasta ahora dos- son los que hacen que una sentencia de homicidio se convierta en prisión perpetua.

La Voz

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