enero 31, 2023 8:10 am

Carlos Paz recalcula la capacidad hotelera que le quedó tras la pandemia

La pandemia afectó a casi todos los sectores de la economía en la Argentina y en el mundo. Pero lo que vivió el turismo fue una verdadera pesadilla. Nadie se imaginó que algún día se cerraría el paso a los visitantes en ciudades que viven casi exclusivamente de la “industria sin chimeneas”. Pero sucedió.

No hay datos estadísticos certeros ni relevamientos precisos sobre la cantidad de hoteles y de plazas que se redujeron en este año y medio en Villa Carlos Paz, la ciudad que por lejos tiene la mayor capacidad de alojamiento turístico de Córdoba. Para ponerlo en números prepandémicos, Carlos Paz tenía cerca de 40 mil de las 155 mil camas que la Agencia Córdoba Turismo estimaba para toda la provincia.

Hoy, se calcula –sin que tampoco nadie arrime un relevamiento actualizado y preciso– que habría unas 37 mil plazas hoteleras en la mayor ciudad de Punilla. Y que esté disponible un número similar de camas en departamentos y casas, sean de alquiler o usadas por sus dueños en los fines de semana.

Cierre obligado

Alejandro Moroni, coordinador de la Federación Hotelera Gastronómica de la República Argentina para la Región Centro, es un histórico empresario de Carlos Paz. Su hotel, Costa Azul, no abrió sus puertas el último verano y tampoco lo hará en el que está por arrancar.

Si bien explica que su caso es particular y no tiene que ver directamente con los efectos de la pandemia, asegura que hubo varios hoteleros de la villa y de otros puntos de la Provincia que tomaron el mismo camino.

“Hubo hoteles que cerraron, pero para esta temporada van a abrir. Hay otros que no van a abrir porque han decidido frenar y eso involucró acuerdos con los empleados que ya no tienen vuelta atrás”, explicó.

“Es difícil empezar de nuevo para gente que ya tiene un camino recorrido. A una persona que se dedicó toda la vida a esto y tuvo que afrontar un parate de dos años se le hace difícil empezar de nuevo”, aseguró.

Con 30 años de actividad, Moroni asegura que ninguno de sus tres hijos, que viven en el exterior, quiere seguir su camino. “No es mi caso en particular, pero en otros cierres de hoteles sí está el tema de la pandemia en el medio”, remarcó.

Moroni acaba de volver de Italia, donde vive una de sus hijas. “En Europa me sorprendió ver muchos negocios afectados al turismo que también cerraron. Pero en ese caso, por el volumen de turismo que ya hay en esos países hoy no se nota tanto la consecuencia del parate porque la rueda sigue en marcha”, señaló.

“El problema más grave del sector hotelero fue que por un año largo estuvo obligado a estar cerrado por un decreto y todos los entes del Estado le siguieron cobrando como si nada”, indicó, y agregó: “Lo único potable que tuvo el sector fueron los subsidios ATP que después se transformaron en Repro y un aporte de la Provincia. Pero lo de la Municipalidad de Carlos Paz fue irrisorio: dos cuotas del impuesto municipal”.

Una vida en el hotel

Graciela Muñoz es abogada pero ejerció pocos años. Heredó de sus padres el hotel y se puso manos a la obra para enfrentar ese desafío.

“Yo vine a Carlos Paz cuando tenía 12 años, mi papá compró una hostería que después convirtió en un hotel”, contó la mujer que se dedica exclusivamente a este trabajo.

“Cuando inició la pandemia parecía algo muy lejano. Después nos cerraron todo y fue surrealista”, indicó la mujer. “Le teníamos temor al virus y después le agregamos la parte económica cuando empezaron a venir las cuentas”, agregó

Muñoz es secretaria de la Asociación Hotelera Gastronómica de Villa Carlos Paz. Y contó la historia de un socio de la entidad que tuvo que devolver el hotel que alquiló durante 20 años. “A mí se me caían las lágrimas, porque son situaciones totalmente penosas. Teníamos las dos partes: el virus, la enfermedad, hemos visto morir a personas jóvenes. Y lo que pasó con la hotelería, que llegamos a situaciones extremas”.

Según acotó, en la temporada 2020 hubo muchos hoteles que decidieron no abrir porque les costaba más abrir que tenerlo cerrado.

Recalculando

Se estima que en el verano 2022, en la provincia toda, habrá más plazas disponibles que en el verano pasado. Pero, aún sin cifras oficiales, casi nadie cree que serán más que las del verano 2019, sin pandemia.

De todos modos, en la zona serrana la impresión dominante es que la capacidad de alojamiento estará muy lejos de aquella previa al cierre obligatorio. En varias zonas hay obras en construcción de nuevos establecimientos que fueron retomadas.

Ese impacto, en todo caso, se observa más en la ciudad de Córdoba, donde cerraron varios hoteles importantes, muy complicados por la falta de turismo de eventos y convenciones que por casi dos años desapareció.

La Voz

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