junio 17, 2024 4:14 am

Sergio Menem, músico cordobés nominado al Grammy Latino: “Las raíces afloran siempre”

El multiinstrumentista Sergio Menem, exmiembro de las bandas de fusión Golpe de Calor y La Minga, de gran impacto en la escena local de los últimos ‘90, es otro músico cordobés nominado al Grammy Latino.

Menem fue considerado en la categoría Mejor álbum de música instrumental por Entretiempo y tiempo (2020), proyecto que cristalizó en pandemia junto al flautista, compositor y arreglista venezolano Omar Acosta.

Así, este residente de Madrid desde el año 2000 se suma a los otros comprovincianos reconocidos por La Academia Latina de la Grabación para su máxima distinción: Zoe Gotusso, Diego Mema y Rayos Láser.

La 22ª edición del Grammy Latino se celebrará el jueves 18 de noviembre, en Las Vegas, Estados Unidos. La ceremonia será televisada por TNT, desde las 22.

“Si bien los propietarios del estudio en el que grabamos son miembros de la Academia y nos dijeron que propondrían al disco, nunca nos imaginamos que seríamos considerados. Y menos con los monstruos con los que compartimos nómina”, dice Menem, en contacto con VOS y en referencia a una categoría en la que, claramente, estará todo muy peleado.

Es que el disco de Sergio Menem y Omar Acosta competirá con los de Cristovão Bastos e Rogério Caetano (Cristovão Bastos e Rogério Caetano), Hamilton de Holanda e Mestrinho (Canto da praya – Ao vivo), Ara Malikian (Le Petit Garage, Live) y Toquinho e Yamandu Costa (Toquinho e Yamandu Costa – Bachianinha, Live at Rio Montreux Jazz Festival).

Entretiempo y tiempo fue concebido durante la pandemia.

Caracterizado por especialistas como “una compilación auténtica y honesta en la que estos artistas colaboran con el repertorio de flauta y guitarra”, reúne 11 temas que se podrían catalogar dentro de la música clásica de cámara pero que están cargados de profundas influencias latinoamericanas. Además, claro, de las respectivas experiencias que sus creadores vivieron en el mundo del jazz y del flamenco.

–¿Cuál es la trastienda creativa de “Entretiempo y tiempo”? ¿En qué circunstancias se da tu alianza con Omar Acosta?

–Con Omar Acosta nos conocimos trabajando con el Ballet Nacional de España, en una obra llamada Suite Sevilla en la que él tenía el rol de flautista y director musical y yo iba como cellista. Omar no sabía que yo también soy guitarrista… Después de varias giras, alguna vez agarré una guitarra y, a partir de ahí, comenzamos a hacer música juntos. Primero, con un trío con su nombre y su música, con el que tocamos mucho y viajamos por toda Europa. Y una vez que visitamos Japón con el Ballet Nacional, tuvimos la posibilidad de quedarnos una semana más haciendo conciertos a dúo. Fue entonces que surgió el “capricho” de hacer un disco (a dúo) con solo composiciones nuestras y pretensiones comerciales mínimas o casi nulas.

Una época reciente

–¿Cómo trabajaron en el aislamiento? ¿El disco tuvo un proceso “remoto” o pudieron desarrollarlo con presencialidad?

–Este disco se nos ocurrió justo antes de la pandemia. Recuerdo haber ido a una sesión de fotos ya estando Madrid casi desierta, dos días antes de que decretaran el confinamiento absoluto, por lo que después tuvimos que interrumpir todo el proceso. Pero no queríamos renunciar a la posibilidad de prepararlo… Hasta que dimos con un programa que nos permitió ensayar online. A partir de ese descubrimiento comenzamos a ensayar todos los días, virtualmente. De esa manera pudimos montar los 11 temas del disco. Y cuando todo se relajó un poco, pudimos hacer ensayos presenciales, lo que fue un disfrute total. Al poco tiempo ya fuimos al estudio a grabar.

–¿Cómo es crear una obra en períodos de incertidumbre, cuando el mundo pende de un hilo?

–Las ganas e ilusión de hacer un proyecto interesante fueron más fuertes que el pesimismo e incertidumbre que nos imponía la situación. Yo no me imaginaba cuándo podríamos volver a hacer conciertos. Llegué a pensar que iban a pasar varios años. En eso Omar fue más optimista. Su actitud ayudó.

–¿En circunstancias así afloran las raíces musicales de cada uno?

–Las raíces afloran siempre, es inevitable. Y en este caso también cruzadas. Es alucinante que un argentino toque un joropo y un venezolano una chacarera. Este compartir de raíces se puede escuchar en el disco. Además de música venezolana y argentina, afloraron otras corrientes como música brasileña, uruguaya, hindú y flamenca.

–¿Cómo es tu vida madrileña en cuanto músico profesional?

–Mi actividad se reparte entre tocar en vivo (siempre con gente, no soy solista) y, gracias al cosmopolitismo de esta ciudad, tener el placer y la oportunidad de aprender y tocar (o intentar) flamenco, fado, música árabe y africana, de Europa del este, pop, canción española… Y por supuesto, siempre que se pueda, filtrar folklore argentino y tango. También lo combino con sesiones grabación (para artistas o para películas y series), hacer arreglos (algo que me encanta) y docencia. Tuve la suerte de tocar con alguna gente hermosa que venía de Argentina como Jaime Torres, Alejandro Dolina y Carlos Aguirre.

–¿Cómo ves en retrospectiva las experiencias en La Minga y Golpe de Calor? ¿La recordás efervescente a la escena musical independiente cordobesa de fines de los ‘90?

–Recuerdo a Golpe de Calor y La Minga como si fuera ayer, aunque pasaron más de 20 años de sus formaciones. Les tengo muchísimo cariño. Me parece que hasta hace muy poco estuve en esos grupos, cosa que me alucina. Y por supuesto, conservo contacto y amistad con los compañeros integrantes. Fue una época maravillosa y “reciente” para mí.

–Me intriga saber cómo es la relación cotidiana de un multi instrumentista con sus instrumentos. ¿Les conocés los secretos a todos, seguís aprendiendo?

–Bueno, la guitarra es mi pilar, mi compañera diaria, mi conexión absoluta y espiritual con la música. Y con el cello y la guitarra portuguesa intento de no desvincularme. A veces, uno de estos dos queda en el estuche unos días hasta sacarlos, según el trabajo que tenga. Pero cuando los saco, los disfruto intensamente. Todos me acompañan siempre y secretos, no he llegado a conocer los de ninguno. Constantemente voy aprendiendo con los tres. Y creo que así va a ser siempre.

La Voz

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