febrero 5, 2023 12:04 pm

Cuatro estrellitas para “El apego”: el amor en tiempos siniestros

En blanco y negro, un conjunto de travellings es la elección estética para seguir los pasos de una mujer desamparada que camina en la lluvia mientras se introduce un elegante contrapunto con los créditos iniciales, ahora en colores y con dibujos que volverán a lo largo del relato como extensión simbólica del psiquismo de la protagonista.

La información suministrada en este prefacio es precisa y es también una disimulada advertencia. La complejidad anida en los meandros de la mente de Carla; nada es del todo lo que parece.

Los hechos son tenebrosos: Carla fue violada, está embarazada y quiere abortar. Acude a una doctora que atiende en su casa y que determina que el tiempo para la intervención quirúrgica ha pasado. La doctora (Irina) le ofrece que se quede con ella, atenderla y dar el bebé a un matrimonio acomodado.

Es un negocio clandestino, y en el tiempo en el que transcurre el relato su significación política conjura cualquier ambigüedad. Bastará que el personaje que interpreta Edgardo Castro emplee la palabra “política” para cerciorarse de que el padre de la criatura no está involucrado en actividades sospechosas. También están las apariciones de Germán de Silva, cuyo Ortiz es una glosa de los hombres grises de la dictadura. El contexto histórico y la posición de los personajes se sienten y presienten.

Pero El apego no es una película revisionista ni tampoco un retrato realista de una época siniestra. Ese es el trasfondo en el que se erige un relato inclasificable en el que el terror, la comedia negra, el thriller psicológico y el drama romántico se yuxtaponen armónicamente desmarcando a la película de Valentín Javier Diment de cualquier hermenéutica al paso que permita el etiquetado para una asimilación sin problemas.

La recurrencia del adjetivo “gótica” indica la singularidad de El apego y la perplejidad que despierta. El universo de Diment merece una consideración de otro orden. Su interés por lo siniestro y lo oscuro excede las reglas del género, lo que no impide que despliegue sus misteriosas obsesiones en algunas de las convenciones del terror y otros modelos de representación característicos de géneros cinematográficos conocidos.

El apego prodiga placeres visuales de todo tipo. Un buen ejemplo es el matrimonio que quiere quedarse con el hijo de Carla, ridiculizado por la indumentaria y situado en el centro del plano con un encuadre que aprovecha la totalidad de la superficie que lo delimita. Lo mismo podría decirse del laboratorio en el que la doctora cocina los huesos de sus víctimas o del cuarto en el que tienen sexo Carla e Irina. Los detalles pertenecen a la gramática visual del cineasta, como también los travellings puntillosos y los planos enrarecidos en ocasiones específicas.

Pero El apego es también una película de grandes actrices y actores. Diment les da espacio, los libera del naturalismo y a la vez los protege a través de la puesta en escena y el tono dramático para que todos sin excepción puedan resplandecer sin perder el eje interpretativo. Por eso lo que sucede entre Jimena Anganuzzi y Lola Berthet es puro placer, y no justamente porque las escenas de sexo transmitan el goce que experimentan los personajes. Todas las escenas les pertenecen.

Para ver

El apego. Calificación: Muy buena (****). (Argentina/2021). Guion y dirección: Valentín Javier Diment. Elenco: Jimena Anganuzzi, Lola Berthet, Germán de Silva, Marcela Guerty, Marta Haller, Andra Nussenbaum, Elvira Onetto, Edgardo Castro y Luis Ziembrowsky. Fotografía: Claudio Beiza. Edición: Martín Blousson y Valentín Javier Diment. Dirección de arte: Federico Mayol. Música: Gustavo Pomeranec. Duración: 102 minutos. En salas de cine.

La Voz

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