julio 14, 2024 9:14 pm

Para Renault, Argentina es “una plataforma para exportar”

En los últimos 15 meses, el italiano Luca De Meo, CEO de Grupo Renault, ajustó caso 25 por ciento los costos fijos y contuvo los costos variables a nivel mundial para “salvar” a la compañía de las pérdidas que la afectan desde 2018. Sabe que en Latinoamérica tiene una “ecuación sofisticada” por resolver: a menos demanda global y a la falta de semiconductores, se suman factores locales como inflación, tipo de cambio, ciclos económicos, restricciones para importar y problemas para exportar y tensiones en el Mercosur.

Pero entiende que la región “es una de las prioridades” y que Argentina es “una plataforma de exportación” a mercados que no son tan exigentes como los del mundo desarrollado.

El ejecutivo pasó fugazmente este jueves por Santa Isabel –su segunda visita a Córdoba, ya que a inicios de siglo visitó la fábrica de Fiat-, donde sólo recorrió la planta. No se reunió con autoridades locales ni hizo anuncios, sólo observó la línea de producción con el presidente de Renault Argentina, Pablo Sibilla, y el chairman (titular) del Cluster Renault Latam, el brasileño Luiz Fernando Pedrucci, para evaluar personalmente el seguimiento del plan trazado a nivel global.

Según destacó, en 2022 cerrará la etapa de reestructuración –hizo un ajuste de tres mil millones de euros-, por lo cual debe avanzar en los nuevos negocios. “Para 2023-2025 tenemos la mejor gama de productos que jamás hayamos tenido”, indicó en referencia a sus coches tradicionales, eléctricos, híbridos y de hidrógeno.

El grupo tiene fábricas en Argentina, en Chile, en Brasil y en Colombia. La filial argentian cuenta con 2.500 empleados, de los cuales 2.100 trabajan en Santa Isabel, donde produce los modelos Kangoo, Logan, Stepway y Sandero, además de las camionetas Alaskan y Nissan Frontier. El mes pasado, sumó 120 operativos para abrir un segundo turno.

La forma en que trabaja con Nissan para fabricar camionetas en Córdoba “es un buen ejemplo porque se ve que la alianza funciona”, agregó.

Pero la compañía tiene grandes problemas para importar unidades, lo que obligó, entre otras cosas, a suspender la venta en el país de su modelo Kwid. Por eso, el máximo ejecutivo a nivel global entiende que la compañía debe avanzar en planes de exportación y de integración local.

“Es una ecuación muy sofisticada, cuya solución no se va a encontrar en un país, sino en la combinación de todo el footprint (trazabilidad) industrial y comercial de Renault en Latinoamérica. Esto se va a resolver si empezamos a ver a algunos países, como Argentina, como una plataforma de exportación para la región y para otras regiones del mundo. La discusión empieza ahora”, reflexionó.

El modelo horizontal

En este marco, De Meo aseguró que acompañarán el proyecto de ley de promoción de la movilidad sustentable. “Si hay negocio, lo vemos, estamos abiertos; si no hay negocio, va a ser un poco más difícil”, previno.

“En cuatro a cinco años, el valor en esta industria va a estar más en el software que en el hardware. Estamos mirando cómo podemos integrar nuevas arquitecturas electrónicas e innovaciones”, resaltó.

Para eso, previene, el grupo implementa un “modelo horizontal” para integrarse en forma abierta con empresas tecnológicas para desarrollar las nuevas formas de movilidad.

Pero mientras se logra la transición hacia los autos eléctricos, el ejecutivo recomienda acelerar la renovación del parque automotor”. En Europa el 80 por ciento de las emisiones vienen de los coches que tienen más de 10 años”, expresó.

La Voz

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