enero 29, 2023 11:50 am

Los protagonistas que se volvieron imprescindibles en la “Scaloneta”

La selección argentina realiza el calentamiento previo al clásico sudamericano contra Brasil en el coqueto estadio Bicentenario de San Juan. Los hinchas en la tribuna están hipnotizados ante la figura de él, de Lionel Messi, quien acomoda la pelota y patea con maestría uno, dos, tres y cuatro tiros libres. Van al ángulo, al travesaño, pegan en el palo. O son golazos o pasan “ahí”. Y en las tribunas se siente el “uuhhh” cada vez que su zurda acaricia la redonda.

Pero ojo, hay otro futbolista que le pelea ese amor a Messi. Y es el que ataja. Ese duelo se gana la atención de todos cuando el partido todavía ni comenzó. De repente, explota el “olé, olé, olé… Dibu, Dibuuuu” y el guardameta se da vuelta, levanta sus brazos y saluda a la popular. Sí, esta selección argentina que lidera con mucha muñeca Lionel Scaloni, popularizada como la “Scaloneta”, ha logrado que Argentina no sea sólo Messi.

Ha conseguido que otros jugadores, como el arquero Emiliano Martínez, ganen un tremendo protagonismo. Que se vuelvan esenciales. Y formó un equipo, con todas las letras. Que lleva 27 partidos invicto (13 en eliminatorias) y que consiguió por primera vez en la historia clasificarse a un mundial con cuatro fechas de antelación. Una formación que, con pequeñas variantes, se puede recitar de memoria. Que tiene una identidad.

Se puede definir a Argentina como un equipo intenso, con buen pie, que intenta siempre salir jugando por abajo, con un medio campo que conjuga pase y garra; más la magia de Messi, el desequilibrio de Di María y el oportunismo de Lautaro Martínez (otras dos piezas clave). El cruce con Brasil del martes sirvió para medirse con un rival de primer nivel mundial. Una muestra de lo que podrá verse camino a Qatar, cuando se intentará jugar amistosos contra potencias europeas. Y algo está claro: hoy la “Scaloneta” pueda hacerle partido a cualquier selección, competir con cualquiera.

Los pilares del esquema

En toda esta construcción de equipo que fue solidificando Scaloni, se pueden mencionar a seis futbolistas que se volvieron imprescindibles.

Esto no significa que el sistema no pueda funcionar sin ellos. Todos tienen uno o dos jugadores que pueden oficiar de reemplazos. Pero para que la selección llegue a su mejor versión, los necesita mucho. Para competir de igual a igual en el Mundial contra las potencias, será fundamental que sostengan este nivel. Un repaso a los que se volvieron corazón de la “Scaloneta”:

Emiliano “Dibu” Martínez. Aquel arquero “desconocido” que se ganó el puesto en la última Copa América, y que se metió al hincha en el bolsillo con el famoso “mirá que te como” en los penales ante Colombia, demostró que es mucho más que es un provocador. Es un arquerazo con una enorme personalidad, que logró terminar con cualquier tipo de cuestionamiento en el puesto.

El “1″ del Aston Villa inglés es el inicio perfecto de la columna vertebral de la selección. Los números lo avalan: 540 minutos sin recibir goles, seis partidos oficiales con la valla invicta. Otorga seguridad bajo los tres palos, tiene una enorme personalidad, es líder y saca pelotas que valen partidos. El marplatense de 29 años llegará al Mundial en una edad justa.

Cristian “Cuti” Romero. No deja de sorprender y llamar la atención de propios y extraños por su nivel en la selección. Agarró el puesto de primer marcador central y se transformó en una fija, armando una excelente dupla con Nicolás Otamendi.

El ex-Belgrano le da a esa sociedad la juventud, la velocidad, el atrevimiento y una capacidad impresionante para anticiparse. Romero creció una enormidad en muchos aspectos de su juego pero quizá lo mejor que tiene es eso: leer las acciones y estar siempre un paso antes. No tiene techo.

Nicolás Otamendi. A sus 33 años, el central formado en Vélez es uno de los “resucitados” por la selección de Scaloni. No hace mucho tiempo se pedía su “cabeza” junto a la de otros históricos que ya no están. La sociedad con Romero le dio una nueva vida en el elenco nacional.

Es líder, tiene una enorme personalidad para ponerse al hombro la salida y el primer pase. Puede marcar a los delanteros más “picantes” del planeta. Sólo debe corregir sus “salidas de cadena” que pueden dejar al equipo con “10″ en cualquier momento. Pero es fundamental. Todos miran hacia atrás, lo ven a Otamendi, y se sienten seguros.

Rodrigo De Paul. Un jugador de selección. Lleva y siente la camiseta argentina en la piel. Es el motor y la rueda de auxilio de todos sus compañeros, en las distintas zonas del campo. Puede aparecer en defensa para cubrir a un lateral o terminar en el centro del área rival para definir un ataque. Es un “todo campista”, que se siente importante en este equipo y eso le gusta.

Además, el actual jugador del Atlético de Madrid de Diego Simeone parece tener ese espíritu del “Cholo” en la selección: le gustan los partidos importantes, los decisivos. Ahí es donde De Paul aparece en su mejor versión. Otro que llegará al Mundial en una edad inmejorable.

Giovani Lo Celso. Si Argentina tiene una buena noche, seguro coincidirá siempre con una buena noche suya. El zurdo de exquisito andar por la cancha es la llave de este equipo de Scaloni. Y, quizá, en un segundo plano es fundamental y súper necesario para que todo encaje.

“Gio” es el encargado de unir el paso de defensa a ataque, el “pegamento” que le da forma a Argentina. A su calidad y talento le suma sacrificio. Y es el socio ideal para alimentar al Messi más peligroso, al que recibe en tres cuartos de cancha, listo para lastimar. Lo Celso tiene jerarquía, lucidez y talento: por eso es titular.

Lionel Messi. No podía faltar en este repaso y no puede faltar en la “Scaloneta”. Aunque está demostrado que el mejor Messi podrá aparecer siempre en un contexto, con acompañamiento. Y Scaloni consiguió formar un equipo que contenga al “10″, que lo acompañe. Ante Brasil no se lo vio en su mejor nivel, lució falto de ritmo. Será vital para las aspiraciones de Argentina que “Leo” pueda ir encontrando su mejor estado en los meses que vendrán hasta Qatar 2022. Ese Messi ya sin mochilas, amado e idolatrado por todo el país, es el as en la manga. El rosarino ya ganó “algo” con la selección pero ahora quiere ir por todo en el cierre de su carrera. Y ese “todo” sería un Mundial. El escenario y los intérpretes que lo acompañan parece conformado para dar esa batalla con entereza e ilusión. La base está. Y si está Messi, todo puede suceder.

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