abril 14, 2024 8:51 am

Grecia: la tragedia humana que espera al Papa en la isla de Lesbos

En la última escala de su periplo apostólico por Chipre y Grecia, el papa Francisco visitará este domingo la isla griega de Lesbos, cercana a la costa de Turquía.

El sumo pontífice ya estuvo en 2016 en la patria de Safo, la poetisa de la antigüedad cuyas composiciones literarias describían su amor apasionado hacia sus compañeras de alcoba y que dieron origen al término moderno lesbianismo para referirse a las relaciones sexuales entre mujeres.

El archipiélago se ha convertido en una de las principales puertas de ingreso a la Unión Europa (UE) para miles de inmigrantes que huyen de la pobreza y los conflictos armados, en su mayoría musulmanes.

Allí, es probable que el vicario de Cristo se arrime hasta el Centro de Acogida e Identificación ubicado en la capital insular, Mitelene, antes de emprender su regreso a Roma.

Peor que entonces

En los cinco años transcurridos desde aquel viaje de Francisco “a las fuentes de la fe apostólica y de la fraternidad entre cristianos de varias confesiones”, se ha profundizado la crisis humanitaria en Lesbos, Samos, Quíos, Leros y Kos y en otros atolones del archipiélago helénico debido a las políticas migratorias desatinadas y que tienen consecuencias devastadoras para las personas encerradas en los campamentos de refugiados, verdaderas prisiones a cielo abierto.

“En estos momentos hay más de 9.600 personas retenidas en los cinco Centros de Recepción e Identificación en las islas griegas del Egeo, donde, en términos generales, carecen de información sobre su situación legal y son sometidas a duros procedimientos fronterizos y de asilo”, le cuenta a La Voz Belén Filgueras, de Médicos Sin Fronteras (MSF).

“Después de huir de la violencia en sus países y sobrevivir a los desgarradores viajes a Europa, la contención indefinida, el limbo y la violencia sistemática en Grecia traumatizan aún más a las personas que buscan protección”, lamenta la voluntaria de la organización humanitaria.

Si bien durante 2021 el número de llegada de personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas se redujo en la isla de Lesbos, las condiciones de vida siguen siendo indignas y en gran medida inadecuadas en los campos de recepción.

En ese contexto, MSF brinda atención en salud mental a niños y adultos, y proporciona servicios de salud sexual y reproductiva a mujeres refugiadas.

Sus pacientes continúan reportando cómo la situación del limbo en la isla, los procesos de asilo arbitrarios y acelerados, el miedo a la deportación y las precarias condiciones de vida contribuyen al deterioro de su salud, tanto física como mental.

Pistas para comprender el drama

Desde el Acuerdo UE-Turquía, celebrado en marzo de 2016, más de 180 mil personas pasaron por las islas griegas. El entendimiento compensa económica y políticamente a Turquía por evitar que los migrantes lleguen a las costas europeas y aceptar a los deportados de los campos de detención de Grecia. En este periodo han muerto o desaparecido 847 personas y se registraron 12 incendios en Lesbos y Samos que causaron heridas, muertes y desplazamientos a los desahuciados, según MSF.

El incremento de políticas fronterizas cada vez más restrictivas está dando lugar a una reducción de las nuevas llegadas migratorias a las islas griegas. Esto es consecuencia de la implementación de medidas más duras, incluidas las intercepciones en el mar o con devoluciones y deportaciones.

Hoy en día alrededor de 2.200 personas viven en el centro de Mavrovouni. La mayoría de la población proviene de Afganistán (72 por ciento), Somalia (9 por ciento) y la República Democrática del Congo (5 por ciento). Las mujeres representan el 21 por ciento de la población y los niños, el 31 por ciento, de los cuales casi uno de cada cuatro son menores de 12 años. Los hombres representan el 47 por ciento.

Condiciones indignas

Con la reducción del hacinamiento, las condiciones de vida son más llevaderas que en el pasado en el centro de Mavrovouni. A pesar de eso, las personas están expuestas a condiciones de vida indignas: “todavía viven en tiendas de campaña y contenedores, el acceso al agua y a los alimentos es básico y las instalaciones de saneamiento o la gestión de desechos siguen siendo inadecuadas”, precisa Filgueras.

“Con la llegada del invierno y con un centro de recepción muy expuesto al viento y al mar, es probable que las condiciones de vida tengan un impacto negativo en la salud física y mental de las personas. Además, con la creciente restricción para salir del campo, muchos se sienten atrapados en una especie de prisión”, advierte la voluntaria.

La inauguración de instalaciones nuevas, más grandes y multifuncionales, rodeadas por cercas de alambre de púas, cámaras de vigilancia y torres en Samos, y más recientemente en Kos y Leros, demuestran cómo el refuerzo en la seguridad y el control de fronteras prima sobre el respeto a la dignidad, la protección y la salud de las personas que buscan asilo en Grecia.

“Todos los centros en las islas griegas deben tener como único propósito la prestación de asistencia urgente y la facilitación de la reubicación de los solicitantes de asilo a estructuras de recepción seguras en toda Europa”, plantea la organización humanitaria en un reciente comunicado.

En un contexto de agravamiento de varias crisis humanitarias en el mundo, MSF exhortó una vez más a la Comisión Europea, a Grecia y a los Estados europeos que implementen políticas que se centren en proteger y ayudar a las personas refugiadas y solicitantes de asilo en lugar de disuadir, detener y deportar a quienes buscan seguridad en Europa.

La Voz

Más Noticias