abril 14, 2024 8:25 am

Controles médicos: indispensables para practicar cualquier deporte

A comienzos de noviembre, un hombre de 67 murió mientras participaba de una carrera de 10 kilómetros en Santa Fe. A fines del mismo mes, en Mar del Plata, el servicio médico le salvó la vida a un hombre de 56 años que había sufrido un infarto en una competencia.

El domingo pasado, falleció Carlos “Tato” Monteverde, de 58 años, quien participaba de la Maratón de la Ciudad de Córdoba.

Sin estar necesariamente conectadas, los tres casos mencionados tienen algo en común:ocurrieron durante una competencia deportiva.

Tras la noticia de lo sucedido en las inmediaciones del estadio Kempes, muchos se hicieron la misma pregunta: ¿Es posible perder la vida en una competencia? ¿Cuán riesgoso puede ser el deporte?

Responsabilidad compartida

Especialistas, médicos, entrenadores, organizadores de carreras y corredores coinciden en que no es lo mismo estar entrenado que estar bien de salud. Y que ambas cuestiones son de responsabilidad tanto individual como de los organizadores de las competencias.

“Después de los 30 años, para cualquier actividad física, ya sea correr, ir al gimnasio o salir a pasear el perro, sí o sí deberías tener un electrocardiograma, una ergometría y un ecocardiograma”, sostuvo la deportóloga Victoria Olmos, miembro del Servicio de Medicina del Deporte en el Hospital Privado.

“Existen protocolos para prescribir una actividad física. Pero no todo el mundo va a gente responsable. Muchos piden un apto y como son amigos se los firman. Las responsabilidades son compartidas, también por los que organizan que deben cerciorarse de la salud de los competidores”, agregó.

Con apto médico

Según se supo, Monteverde contaba con un certificado médico para participar de la competencia. A las 7.30 se descompensó y unos 45 minutos después se confirmó su muerte. Según médicos, tenía antecedentes de hipertensión arterial y estaba medicado.

“Por lo que sé, estaba bajando de peso y corría 3 o 4 kilómetros dos veces por semana. Quería correr 5 kilómetros, pero al no haber más lugar se anotó en los 10 kilómetros”, contó una persona que lo conocía del club Jockey de Córdoba.

Gastón Brito, un experimentado corredor de montaña, de 41 años, coincidió en que es el deportista quien debe asegurarse de estar en buen estado de salud.

“En algunas carreras te piden el apto y ni siquiera lo miran. Es increíble. He corrido carreras de 110 kilómetros por la montaña y presentar el apto era una mera formalidad. Mucho menos importante que retirar el kit de la carrera (remera, número, chip). Otro tema es que a muchos corredores les da fiaca hacerse estudios. Pero los que hacemos deporte sabemos que es por nuestro bien”, dijo.

“Con el gimnasio pasa algo parecido. Te exigen un apto cuando te anotás, pero después pasan los años y no te lo piden más”, agregó.

Toma de conciencia

Sandra Scholz, organizadora de carreras de ciclismo y running por las Altas Cumbres, habló de una toma de conciencia individual de los participantes.

“Contar con el apto físico no es sólo una exigencia. Es un beneficio para los corredores. Muchos se sienten en condiciones de participar, pero quizás desconozcan que tienen alguna afección”, sostuvo.

Scholz indicó que en sus competencias es obligatorio presentar un certificado que demuestre que el participante está en condiciones óptimas de salud. “Te lo exige el seguro; si no, no te cubre”, explicó.

“Quienes corren deben saber que además de estar entrenados, tienen que estar en buenas condiciones de salud. No es sólo seguir un plan. Los exámenes médicos son igual de importantes”, cerró Scholz.

Estudios previos

Alejandro Allub, ex rugbier y médico cardiólogo, recomendó: “Si uno es una persona sedentaria, debe hacerse todos los estudios del corazón antes de comenzar cualquier actividad física, y no sólo antes de una competencia más exigente”.

En Jockey recuerdan a Monteverde, quien fuera integrante del grupo de veteranos del club, como “un tipazo”.

“Lo de ‘Tato’ nos tiene que ayudar a entender que a veces es imprudente meterse en una cancha. No es solamente ir y jugar al rugby o al fútbol. Hay que saber que el corazón tiene que estar en condiciones. Los asados, la comida mala, el estrés del laburo, el alcohol… Ya no somos jóvenes. Y mucho menos en verano, cuando hace calor. Un día te toca jugar a la siesta con 36 grados y quizás no lo sabés, pero estás exigiendo el cuerpo al máximo”, contó Facundo Martínez, integrante de los classic de Jockey.

La Voz

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