abril 20, 2024 10:58 am

Talleres vs. Boca en la final de la Copa Argentina: la “T” busca escribir su página más gloriosa

Santiago del Estero no sabe el miércoles que se le viene. Ni idea tiene. No se imagina. Es que a Santiago del Estero se le viene Talleres. El Talleres inmenso. El gigante. El Talleres que es cultura. El Talleres que es más que un club. El Talleres que es una colosal movilización pasional que copará sus rutas, repletará de ruidos su siesta y llenará de alaridos su noche. Ay, Santiago, ahí te viene Talleres. El gigante despierto, el monstruo del interior, el Talleres que está listo para su hazaña, para su gesta, para romper moldes, para hacer imposibles, para dejar pequeños los miedos, para subirse a la fabulosa montaña rusa de la alegría.

Santiago cree que Boca es Boca. Y no sabe que Talleres es Talleres. Lo dimensionará hoy, incluso antes de las 21.10, cuando se juegue la final de la Copa Argentina en el bellísimo estadio Único de la capital.

No es que Talleres esté agrandado. Para nada. Sí se tiene confianza. Cree que es ahora. Que es hoy. Talleres respeta a Boca. Sabe que Boca es Boca. Pero Talleres quiere que Boca sepa que Talleres es Talleres.

Boca va por un título que calme las fieras. Talleres va por su página más gloriosa. Boca llegó a Termas de Río Hondo con la cara de preocupación de sus jugadores, yendo a saludar a su hinchada como pidiéndo perdón. Talleres llegó en silencio, con la mirada atenta a un objetivo, con esa focalización hacia un día que no permite errores. Es ahora-es ahora, se lee en los gestos de la delegación albiazul. Alexander Medina bajó del colectivo ido al “más allá”. Ese “más allá” es ganar-ganar. Ya dijo el DT que le fastidia ver finales por TV. Ahora está en el lugar de los hechos. Y esa mirada de Medina es la que tenían todos. Es furia, es ganas. Es el “ya” del hambre de gloria.

Era como si el partido fuera a jugarse ahí mismo, pasada la siesta en esa ciudad que sirve de concentración para ambos planteles. “Rafa” Pérez y el resto del plantel, como Medina, metió pasos de plomo hacia el lobby del hotel Termas Uno.

El que estaba diplomático y locuaz como siempre era Andrés Fassi, el presidente. “Talleres ya ganó”, le dijo a La Voz.

El titular albiazul reiteró que está agradecido con la hinchada, destacó la práctica con público antes del viaje a Santiago y pidió que se disfrute la final con Boca. Al mismo tiempo, ofreció disculpas para quienes no consiguieron entradas y reiteró que no fue responsabilidad de Talleres.

“Si había 100 mil lugares, la gente de Talleres las hubiera comprado”, expresó. También dijo que la hinchada debe “empezar a acostumbrarse a jugar estos tipos de partidos”. Y afirmó: “No importa lo que pase en la final. Talleres ya ganó, con este proceso, con este grupo de jugadores y con este cuerpo técnico”.

El titular del club reiteró que la continuidad del DT Medina se definirá “lunes o martes” y destacó que espera que siga. Bromeó sobre su charla con Medina respecto al armado del equipo: “Estamos en muy buenas manos. Medina no necesita que yo le diga nada. Estamos acá gracias a su trabajo y al de todos los que hacemos Talleres”.

Fassi también contó que habló con Federico Beligoy, el líder de los árbitros en Argentina para pedir que todo vaya normal en la final.

Talleres vs. Boca, la gran final

Talleres-Boca paraliza Córdoba. Y el país.

Y que el país habla del Talleres se notó en el estadio Único, donde se escucha la denominación “Tasheres de Córdoba”. Eran los periodistas de TyC Sports hablando “del rival de Boca”. “Y ojo que juega bien Tasheres”, se escuchó decirle a Ariel Rodríguez, conductor del programa de la tarde-noche. Él y los panelistas estaban sudando porque el calor en el escenario de la capital de Santiago era agobiante.

En el escenario había movimiento intenso. Estaban los que probaban las luces, los que hacían sincronizar el sonido, los que manejaban luces a lo boliche bailable. Todos iban y venín a lo loco. Entre ellos, Julio Marchant, exvolante de Boca nacido en Santiago del Estero que hoy es el encargado de este estadio de alto nivel.

30 mil personas sentadas caben en el Único, inaugurado a principio de este año. La cancha es una joya. Va a maravillar a la hinchada de Talleres que hoy esté por acá.

El césped está bajo y parejo. Permitirá un juego intenso. Como le gusta a Talleres. Otra “cosa” que le va a gustar a Talleres será ver el muralazo de Luis Galván a la salida del vestuario. Un santiagueño crack que vistió la azul y blanca se impone en el pasillo camino al campo de juego. Justo en esa entrada a la cancha se ve el escudo de Talleres con un solo escudo, el que recuerda el título en la Conmebol. Quizás, en la noche del miércoles, Talleres pase por esa puerta listo para bordarse una estrella más. Ahí, en el Único, este miércoles no sonará el “Tasheres”.

Se escuchará el “vamo’ Taiere”. Y por miles de voces. Miles de miles. El Talleres que es cultura llega a Santiago. ¿Talleres de Córdoba? No, no, Talleres de Argentina. Y de América (otra vez) en 2022. Pase lo que pase hoy.

La Voz

Más Noticias