abril 20, 2024 10:09 pm

Obras inéditas de Carlos Alonso: una pintura incrustada en la tragedia argentina

Carlos Alonso pintó en 1973 un puñado de cuadros que buscaban atrapar uno de los tantos episodios de violencia política que marcan a sangre y fuego la historia argentina reciente.

El tema de esas obras es la matanza que se produjo en los bosques de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, el día del regreso al país de Juan Domingo Perón.

Esa jornada luctuosa es conocida como la “Masacre de Ezeiza”. El enfrentamiento entre columnas de Montoneros, que marchaban junto con otras organizaciones de izquierda, y facciones de la derecha peronista y grupos armados por la burocracia sindical dejó un número indeterminado de heridos y un saldo de 13 muertos. Algunas versiones hablan, sin embargo, de una cantidad mucho mayor de víctimas.

Las pinturas estuvieron guardadas durante casi 50 años. No formaron parte de retrospectivas ni figuraban en ningún catálogo. En otras palabras, salvo Alonso y su familia, nadie sabía de su existencia. Hasta hace pocos días.

Las obras se exhiben ahora, por primera vez, en la muestra en homenaje al maestro titulada “Arte y memoria”, con la que la galería cordobesa Via Margutta celebra tres décadas en la escena.

Un díptico y un acrílico sobre tela de gran formato (1,60 x 2,13 metros) dan forma a un friso monumental que narra los hechos sucedidos el 20 de junio de 1973. Tras 18 años de exilio y de proscripción, Perón volvía definitivamente a la Argentina. Una multitud reunida para recibirlo esperaba una fiesta que se convirtió en tragedia.

Las obras arman una secuencia que retiene el momento: el reguero de cuerpos abatidos, las banderas argentinas y de Montoneros tiradas sobre el césped, las pancartas con la cara de Perón, un militante con vincha haciendo sonar el bombo justicialista.

Desde una estructura tubular, en la pintura de mayor tamaño, asoman las armas cortas y largas que, por obra y gracia de José López Rega, se habían dispuesto para la cacería de militantes de izquierda ejecutada desde la zona de palcos y el escenario desde el cual Perón iba a dirigirse a sus seguidores.

El drama pictórico apabulla por su relación con un episodio tan oscuro, pero también por el contraste entre las escenas de muerte y una paleta vibrante de verdes, azules y rojos.

Década intensa

La muestra suma otro segmento de obras de la década de 1970 como El discurso y Ganadero, metáforas visuales del clima ominoso de la época encarnado en funcionarios y en terratenientes, junto con los turbulentos retratos de niñas y de niños “colgados”, y uno de sus recurrentes y perturbadores desnudos.

Los ganaderos Nro 2 retrata a personajes ataviados con los atributos del poder y el dinero, esa oligarquía vacuna con “olor a bosta” (como la describía Sarmiento), e incorpora una referencia a la carne argentina citando el mito del Rapto de Europa, escena clásica en la que una princesa es secuestrada por Zeus, convertido en un toro blanco. La pintura se podría leer como una sátira oscura del ritual de premiación de ejemplares campeones en La Rural y de la clase social que lo lleva a cabo.

La soberbia Deposición, una cita a la pintura homónima de Caravaggio, es otra obra maestra que pone en diálogo el terror (argentino) latente y un erotismo mórbido, en una línea que Alonso ha cultivado con resultados siempre inquietantes.

Para ver

“Arte y memora” se puede visitar en Via Margutta (Sucre 180), los días lunes, martes y jueves, de 11 a 17.30. Para ver la muestra en otros días y horarios, se puede escribir al mail: info@viamargutta.com.ar. O por WhatsApp, al: +5493515902214.

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