abril 14, 2024 8:55 am

Zoe Gotusso, candidata a personalidad cordobesa: 2021 fue un florecer

Camino a Rosario, donde tocó el último fin de semana, Zoe Gotusso no la pasó bien. Poco antes de salir desde Buenos Aires, se enteró que Diego Mema, su socio y compañero musical dispuesto a todo, no iba a poder viajar por estar enfermo. Lógicamente, a la cordobesa se le vino el mundo abajo durante unos minutos. Desde que empezó a hacer música, está acostumbrada a tener alguien al lado secundándola. Pero el shock fue sólo momentáneo.

Entre los asientos del colectivo de gira, Gotusso se dispuso a repasar sus canciones para tocarlas por cuenta propia y, sin premeditarlo demasiado, volvió a poner en escena esa fortaleza que la define. Una característica que quizás queda en segundo plano si se piensa en sus canciones o en el imaginario que proyecta su música, pero una variable determinante en este camino al estrellato que protagoniza la artista con sólo 24 años.

El 2021 de la cantautora cierra con una nominación como personalidad cordobesa del año de La Voz, reconocimiento que se suma a sus dos postulaciones a los Grammy Latinos y otras dos en los premios Gardel.

En estos últimos se alzó, además, con la estatuilla en la categoría mejor álbum artista pop, compartida con Lali Espósito y Tini Stoessel. Pese a todo, cuando comparte su experiencia, Gotusso exhibe sin demasiado filtro sus dudas, inseguridades y vaivenes emocionales.

Un disco clave

“Estoy aprendiendo a confiar en lo que tengo”, dice en el sillón del hotel céntrico que la recibió en su Córdoba natal antes del que fue su primer concierto como solista en la ciudad, hace varios días, en el Cabildo.

Aunque lo que transmite desde su imagen y su música es seguridad y templanza, Gotusso vive el día a día de un crecimiento que parece no tener techo. Por todo lo que ha sucedido en Salvapantallas y por lo que viene produciendo con Mi primer día triste. Desde la salida de su primer disco, se ha confirmado como referente de un público cada vez más vasto y demostrativo, que ella prefiere definir como “tierno”.

“Recibo mucha ternura por parte del público”, remarca con una sonrisa. Para ella sigue siendo especial, pero también cada vez más cotidiano: “Es algo que me está sucediendo. Siento que estoy disfrutando tanto de este camino y de los shows que vengo cargada emocionalmente, y eso se transmite. La gente viene a mis conciertos de una manera muy despojada y predispuesta para lo que sea, vulnerable en algún punto”.

“No dejo de tener 24 años y poca experiencia, y cuando estás en esa situación, es muy cariñoso salir y que ya sepas que la gente va a cantar. Hasta sé que si me confundo en mi propia letra, van a estar ahí”, confiesa sobre esa conexión que tiene con sus fans y que se traduce en carteles, mensajes e historias atravesadas por sus canciones.

Cuarto creciente

“Venimos de Salvapantallas, y para mí es una continuación en algún punto. Pero me estoy descubriendo como artista, me estoy entendiendo, estoy conociendo a mi público”, reflexiona Zoe con relación a una nueva etapa que parece haber comenzado con el pie derecho.

Gotusso acaba de iniciar su primera gira solista, el Ganas Tour. Empezó en España, luego pasó por Colombia y México, y recaló en Argentina. En el frente a mediano plazo, entre febrero y mayo, se avecinan Cosquín Rock y sus dos mayores hitos en materia de shows: Plaza de la Música, en Córdoba, y teatro Gran Rex, en Buenos Aires.

Pero antes de todo eso, y como parte de un mismo viaje iniciático cargado de “primeras veces”, pasó por Las Vegas. Allí llegó para participar de los Grammy Latinos, donde se dio el gusto de tocar en una gala para colegas y vivió lo que define como una semana de locura. “Las Vegas es un delirio, el evento de los Latin Grammy también lo es. Es una aventura increíble”, confirma, mientras destaca el aprendizaje que esa experiencia le significó.

“Creo que fue una escuela en una semana. Vi muchas cosas que me representaron y muchas cosas que no, de las cuales aprendo mucho también. Lo más importante es que yo me veía desde afuera –o me sentía– y estoy retranquila con quién soy. Y eso me parece encontrar oro”, resume.

“También cantar ahí fue un gran desafío, frente a colegas”, admite. “Hacía mucho que no me ponía tan nerviosa. Es muy loco que algo que es un deseo se convierta en mi miedo durante una semana”.

–¿Sentiste un reconocimiento de la industria?

–Yo, 24 años, cordobesa, resoñadora, que se me reconozca de la industria, que se me avale… Se me viene la palabra respeto, que quizás es lo que más quiero. Hace unos años lo vengo diciendo. Quiero entrar a un estudio y que se me respete. A mí todo este reconocimiento me llega así. Me siento una afortunada. No quiero decir “peligroso”, pero es mucho amor, que me da vértigo a veces. Porque ya pasé de tres años de buenas noticias al vacío. Supongo que es así la vida, y que después va a venir el barro de nuevo, y voy a resurgir y vamos a tener una buena cosecha de nuevo.

–Después de los premios, de salir de gira, del cariño del público. ¿Cuál es tu balance de 2021?

–Mi 2020 fue un año muy difícil. Si hago una línea genérica del tiempo, recuerdo los años de Salvapantallas como con mucha vorágine y muchas buenas noticias. Y cuando hay eso, y hay giras, aplausos y likes en Instagram, no hay lugar a la tristeza y no hay lugar para otras cosas. Cuando yo cambié de rumbo, encima arrancó la pandemia. Por eso, 2021 para mí es como un florecer. No tuve mucho barro en mi vida, pero del barro aprendí lo mejor. O fue donde más aprendí. Donde más me paré y pegué un salto. Y siento que 2021 fue un florecer, pero no salió una flor, salieron muchas, y que son semillas que vengo sembrando desde temporadas pasadas. Cuando hacés las cosas con pasión, con intuición, conectada con lo que te gusta, y cuando das a la gente ternura, eso vuelve. Ni hablar del trabajo y el esfuerzo. Para mí, si fuera una granjera, 2021 fue ver mis flores, mi cosecha.

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