abril 20, 2024 10:37 am

Pandemia y vida cultural: ¿Es hora de pensar en otro calendario?

En estos últimos días, la presencia de la variante Ómicron nos recordó esa frase que a comienzos de la pandemia nos repetían especialistas: “Esto es dinámico”. Dinámico, flexible, imprevisible. El escenario nos plantea desde hace rato que todo puede cambiar.

En el mundo de los espectáculos y la cultura, sabemos bien cómo eso ha complicado las cosas. La organización previa para montar una propuesta artística lleva meses de trabajo y previsión, que pueden hacerse trizas en un test positivo, un contacto estrecho, un cambio de protocolos. Productores, gestores, artistas y público aprendimos que así son las nuevas reglas del juego y los vaivenes de las restricciones.

Algo más nos dejó esta pandemia: sabemos que los riesgos de contagios descienden al aire libre, con ventilación cruzada y en épocas estivales, como la que ya comenzó. El Covid es team invierno.

En Carlos Paz y en los lugares turísticos todo está a punto, con la expectativa de que las actividades puedan retomar con más fuerza que el verano pasado, con un panorama diferente que, si bien siente la amenaza de esta nueva cepa, también presenta una alta tasa de vacunación.

La ciudad de Córdoba, sin embargo, sigue marcada por un calendario arrastrado por años y años de hábitos.

La ciudad de Córdoba en verano

Hasta hace poco, veíamos cómo esta ciudad y sus centros neurálgicos se movían al son de los estudiantes que agitaban las calles durante el año y las vaciaban en el verano. O cómo los mismos habitantes migraban en los meses de calor a pasar largas vacaciones en sitios más frescos.

Las ofertas culturales citadinas y veraniegas siempre fueron pocas, un bien escaso. La ciudad se apagaba para que se encendieran otros sitios cercanos que contaban con el beneplácito del turismo.

Pero ¿eso sigue siendo tan así?

El ritmo de esta ciudad ya no corre detrás de estudiantes universitarios que migran, la pandemia alteró ese circuito.

El Covid también nos marcó su propia estacionalidad de posibilidades: sabemos que hay que aprovechar los días cálidos porque nos permiten abrir puertas y ventanas para reunirnos y que el aire circule, así como salir a espacios al aire libre para compartir actividades sociales. También sabemos que con el regreso del frío todo se complica (en Europa, de hecho, se preparan para un invierno de restricciones).

Otro calendario

En Córdoba, los días de calor empiezan en octubre y se extienden a abril. Sin embargo, nuestro calendario de actividades culturales corre en sentido contrario: la ciudad tiene el hábito de ir cerrando su oferta en noviembre/ diciembre y desperezarse en marzo, casi abril.

Claro que los calores tórridos pueden ser difíciles, y que todo el mundo necesita tomarse vacaciones y descansar. Pero una cosa es que las escuelas estén cerradas casi tres meses y otra, muy diferente, es que otras actividades se rijan por esas mismas fechas.

Cambiar hábitos puede ser muy difícil, sobre todo porque suelen arrastrarse de épocas en las que tenían un porqué que ya olvidamos. Pero cuando la situación cambia, es válido preguntarse si nosotros podemos adaptarnos.

Este verano, por ejemplo, se nota que hay más ofertas de espacios independientes, privados y, también oficiales. Pero puede haber aún más.

Esta ciudad, que tiene tantas opciones de teatro, música, museos, muestras y actividades, no tiene por qué apagarse abruptamente en verano. Menos ahora, que el Covid nos marca otros ritmos.

La Voz

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