abril 20, 2024 11:57 pm

En Santa Cecilia buscan que los chicos vuelvan a jugar en el barrio

No hace mucho tiempo los chicos de la cuadra se juntaban durante las siestas a jugar a la pelota, en la plaza, o en la esquina del barrio. Esas escenas fueron desapareciendo en la Córdoba moderna. Pero Carolina Campos (42) busca hace algunos años recuperar esos vínculos vecinales.

Corría el 2017 y se puso a pensar en cómo hacer algo por los niños de barrio Santa Cecilia. Por aquel entonces comenzó a convocar a pequeños grupos a la plaza Parque de la Música, con volantes y a través del boca en boca. Rápidamente, tuvo respuesta de parte de los niños y las madres de este barrio de la zona norte de la ciudad capital.

“Empecé a ver que era muy importante ofrecer un espacio de juegos y actividades para los más pequeños. A la convocatoria le llamé ‘Las Actis’ y los grupos se fueron armando de a poco. Hoy los chicos del barrio se vuelven a reconocer entre sí”, recuerda quien también se dedica al cuidado de personas (niños, adultos mayores o niños con discapacidad).

“Las Actis” que esperan los niños

“Las Actis” son esperadas por sus participantes. “Siempre nos cruzamos con amigos de acá cerca. Antes no nos conocíamos y ahora nos divertimos juntos”, comenta uno de los convocados.

Esa tarde, todos los niños que retomaron la participación presencial, tras el final del confinamiento obligatorio por la pandemia, recibieron un certificado de participación que les preparó Carolina.

“La pandemia frenó las actividades. Antes tenía dos grupos grandes y luego costó retomar. Hay sábados en los que realizamos jornadas de arte recreativo, otros se proponen juegos, o prácticas deportivas”, cuenta la mujer que planifica las actividades durante la semana, en sus tiempos libres.

Y agrega: “Busco generar una conciencia sobre el cuidado del ambiente. Cada sábado hay material reciclado que les traigo, porque hacemos todo a pulmón”.

Reciclaje y vida vecinal

Entre las actividades de este año, los niños recuerdan unas castañuelas de cartón que armaron también con chapitas de gaseosas recicladas. “Conseguí unas 300 chapitas”, cuenta uno de los chicos.

Las madres también agradecen: ”Nuestros hijos no tenían otras instancias para conocerse más que la escuela. Y muchas veces no se juntaban”. Antes de cerrar, Carolina comenta: ”Trabajamos para que pierdan la inseguridad de conocerse”. Luego se siente un fuerte aplauso, como forma de agradecimiento.

La Voz

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