abril 20, 2024 10:52 am

El 2021 del fútbol argentino: los arbitrajes, una cuenta pendiente

Fernando Rapallini será, casi con seguridad, el árbitro argentino designado para el Mundial de Qatar 2022. Pero ni siquiera esta distinción alcanza para otorgarle solvencia y confianza a su tarea. Y ese ha sido uno de los grandes problemas del arbitraje argentino en 2021: no hay nadie que a priori, goce de un consenso positivo e inspire credibilidad a los distintos actores del juego.

Al contrario, hay convicción generalizada de que el actual plantel arbitral de Primera División (y muchísimo más en las categorías de ascenso) no pasa de lo discreto en cuanto a sus condiciones técnicas y físicas. Por eso, a lo largo de toda la temporada se sucedieron los errores groseros, los criterios diferentes ante situaciones similares, la exagerada tolerancia con el juego fuerte y una llamativa incapacidad para conducir o encarrilar desarrollos complicados.

Ni siquiera Néstor Pitana, el árbitro más prestigioso por haber dirigido en los dos últimos mundiales (Brasil 2014 y Rusia 2018), cuenta con la aprobación del ambiente. Se le endilga cierta tendencia a sobrar los partidos, escasa coordinación con sus colaboradores y un trato autoritario hacia jugadores y entrenadores que alguna vez le reprochó en público Marcelo Gallardo, DT de River.

Es muy posible que en 2022, Pitana no dirija más en el plano local o lo haga muy esporádicamente. Federico Beligoy, el titular de la Dirección Nacional de Arbitraje de la AFA, resolvió relegarlo por razones de edad y excluirlo además, del listado de árbitros internacionales. De todas formas, el misionero continuará trabajando en el ámbito de la Conmebol por decisión de su presidente, el paraguayo Alejandro Domínguez y su máxima autoridad arbitral, el brasileño Wilson Seneme.

El VAR, en capilla

Aunque todavía no se ha hecho el anuncio oficial, en algún momento de 2022 comenzará a aplicarse el VAR, lo cual, lejos de solucionar el problema de los arbitrajes deficientes, promete complicarlo.

Pero antes habrá que retomar ciertas costumbres que la gestión de Beligoy, quien al mismo tiempo es el secretario general de la Asociación Argentina de Árbitros, dejó de lado y que podrían ayudar a que las cosas salgan un poco mejor y a restablecer la transparencia y la credibilidad perdidas hace bastante tiempo.

No hay seguimiento cercano de los desempeños, no hay análisis de los videos para detectar y corregir las equivocaciones, no se toman en cuenta los informes otrora severos y ahora complacientes de los veedores y tampoco hay reuniones para unificar criterios e interpretaciones. Muchos árbitros sienten que los han dejado solos en un contexto cada vez más complejo y entonces, cada uno hace lo que le parece. Mucho más cerca del error que del acierto como ha sido la norma en este 2021.

La Voz

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