febrero 6, 2023 4:09 am

Desahogo, alegría y esperanza en una tarde soñada para Instituto

El abrazo del final resumió todo. Titulares, suplentes, cuerpo técnico y hasta los alcanzapelotas se juntaron cerca de la mitad de la cancha cuando terminó el partido. Y junto a los 30.000 “gloriosos” que coparon el Monumental le dieron rienda suelta a un festejo merecido y costoso.

Ayer Instituto venció 3-1 a Deportivo Madryn y de esa forma terminó segundo en el torneo de la Primera Nacional. Así, se aseguró un lugar en semifinales del Reducido por el segundo ascenso, en donde parte como el gran candidato.

Por un lado tendrá la chance de arrancar dos instancias más adelante que la mayoría, al mismo tiempo que contará con ventaja deportiva y de localía. Esto implica que en las “semis” y en las hipotéticas finales tendrá la chance de definir siempre en el Monumental.

Además, podrá ascender hasta con cuatro empates, porque en caso de igualdad en el resultado global saldrá favorecido siempre por haber terminado arriba que todos sus rivales del Reducido. Nada mal.

Pero antes de hablar de lo que viene, hay que contar lo que pasó. De antemano se sabía que el cruce de ayer valía más que tres puntos.

Para no depender de nadie tenía que ganar y lo hizo. Dio otra muestra de carácter, silenciando a aquellos que sostenían que este plantel no daba la talla en partidos claves.

Y para que la historia tenga final feliz, fue vital el gol de Parnisari, que de cabeza metió el 2-1 cuando arrancó el segundo tiempo y el panorama comenzaba a complicarse. “El Vikingo” volvió a demostrar que le gusta hablar más dentro que fuera de la cancha y tranquilizó a todos con su tanto.

Pero todavía faltaba algo más. Ya había sufrido mucho el hincha durante toda la temporada y ayer merecía un cierre algo más tranquilo. Por eso Graciani le puso un “bochón” en la cabeza a Mazzola, que con su gol marcó el 3-1 que sentenció la historia cuando todavía quedaba bastante por jugarse.

En casa mando yo

Con la victoria el equipo de Bovaglio cerró el torneo con 68 puntos. Apenas dos menos que el famoso Instituto de Darío Franco, aunque ahora se jugaron dos fechas menos.

Fue la mejor campaña de la Gloria en los últimos 20 años desde lo porcentual. Y mucho tuvo que ver lo que produjo en Alta Córdoba, donde terminó invicto con 13 victorias y cinco empates (81,84% de eficacia).

De arranque dejó en claro que nadie se iba a llevar nada gratis del Monumental. Y el hecho de saber que definirá siempre en casa lo fortalece de cara a lo que viene.

Ahora vendrá un largo parate de cerca de 20 días hasta volver al ruedo. Probablemente exista algún amistoso en el medio, pero los de Bovaglio llegarán con todos sus hombres a la primera “semi”.

Y hay motivos de sobra para creer que esta vez el final puede ser distinto: Carranza brinda seguridad desde el arco, los zagueros son unas “fieras” y sacan todo, los laterales crecen fecha a fecha y Bochi es un “motorcito” que le da orden al medio campo. A ellos se les suma entre otros “el Tano” Graciani, que ayer levantó en el segundo tiempo y seguramente cerrará el año como goleador del equipo.

Pero hay más: porque Franco Watson le da fútbol y goles a un Instituto que tiene a “Santi” Rodríguez en alza y desequilibrando por las bandas. Y a eso hay que agregarle que a Mazzola se le abrió el arco después de varias fechas.

¿Alcanzará con eso? En poco tiempo se sabrá. Pero lo cierto es que el mánager Federico Bessone y la dirigencia prometieron armar un equipo que vuelva a pelear cosas importantes y lo lograron.

“Llegamos bien a las semifinales, con un punto de madurez muy bueno. Siento que tenemos que darle el mejor cierre. Obtuvimos esta ventaja deportiva y era el paso que teníamos que dar”, contó Bovaglio, el otro artífice de un Instituto que busca volver al lugar que merece desde hace un tiempo.

Los goles de Instituto 3- Deportivo Madryn 1

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