enero 30, 2023 3:47 pm

Instituto y 90 minutos que resumieron un año: hay motivos para creer

En las entrañas del Monumental de Alta Córdoba, el estadio de Instituto, mientras todo era algarabía y felicidad , había un tipo apoyado contra la pared respirando y disfrutando el momento.

La gente que le pasaba al lado, enloquecida con el triunfo 3-1 sobre Deportivo Madryn por la fecha 37, lo felicitaba, lo abrazaba. “Grande, ‘Fede’… Gracias por todo esto”, le decía alguien que conoce la “cocina” de este Instituto modelo 2022.

Ese “Fede” no era otro que Federico Bessone, una de las personas más felices ayer en la cancha de la Gloria. Aunque intentaba disimularlo. Intentaba contenerse. Porque sabe que es sólo un primer paso. Uno importantísimo. Pero aún falta.

En octubre de 2021, ese mismo Bessone asumía como mánager de Instituto. “Trabajaremos para un Instituto protagonista y que vuelva a motivar a toda su gente, y podamos jugar por algo”, decía en una frase que pudo sonar a casete, a venta de humo. No lo era.

Un año después, Instituto se clasificó a las semifinales del Reducido por el segundo ascenso de la Primera Nacional 2022, de la que terminó como subcampeón. Con un campañón tremendo, invicto de local, detrás del campeón Belgrano. Bessone, exjugador del club, fue el cerebro de este equipo, junto con el presidente Juan Manuel Cavagliatto, quien lo fue a buscar para que profesionalizara el área tras años grises y tristeza.

De la mano de ambos llegaría Lucas Bovaglio y todos estos jugadores que conformaron un plantel que cumplió el objetivo: Instituto es otra vez protagonista importante. Y ahora está a cuatro partidos de volver a Primera División. Casi nada.

No fue magia

Bien vale toda esta aclaración para explicar lo que fue el partido de ayer contra Deportivo Madryn. Una final, que pintaba para ser sufrida. Porque Instituto dependía de Instituto, con todo lo que eso significa. También porque la cancha iba a estar a tope, con 30 mil socios, siguiendo los resultados de otros equipos que querían ese segundo puesto.

Y esta última fecha para la Gloria fue una consecuencia de todo el trabajo realizado desde el primer día. Porque Instituto tenía (y tiene) un plan, tenía (y tiene) jugadores que saben sus roles, tenía (y tiene) líderes positivos. Y porque Instituto tenía (y tienen) un equipo con todas las letras. Y un DT al que le creen y siguen.

Así, logró sacar adelante un cotejo caliente. Que le costó, porque si no, no sería Instituto. Pero lo jugó a su manera, a su forma. Con las mismas armas que lo trajeron hasta aquí. Con un arquero que es un referente, con dos zagueros impasables, laterales que van con convicción, un “5″ que es el motor, y jugadores picantes de mitad de cancha para arriba (Franco Watson, Graciani, “Santi” Rodríguez) que hacen daño. Que lastiman.

Así, edificó la victoria que necesitaba para ser semifinalista. Con un tanto del propio Watson, a los 27 minutos. Pero se “durmió” y Madryn logró empatarlo, poniéndole suspenso camino al entretiempo.

Apenas comenzado el complemento, Parnisari encontraría el soñado 2-1 y, finalmente, Mazzola lo cerró con un cabezazo que redondeó una tarde perfecta.

No fue magia. Fue el resultado de una planificación, de un proyecto, que intentó crear un Instituto que pelee por cosas importantes. Y sí, hay razones para creer. E ir por más.

La Voz

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