febrero 6, 2023 4:12 am

Una casa “de Belgrano”: los recuerdos de Rodrigo, las butacas del Gigante y un matrimonio celeste

Belgrano volvió a Primera. Salió campeón de la Primera Nacional y Córdoba se tiñó de celeste durante toda la travesía del equipo. Sin dudas, un hecho histórico, que bajo ningún punto de vista hubiera sido contado de la misma manera sin el multitudinario apoyo de sus incondicionales hinchas.

Y en medio de esa marea celeste se encuentran Fany López y Juan Vilta, un matrimonio que atravesó mil vivencias, pero que quedó atravesado por su pasión a Belgrano y el recuerdo imborrable del cuartetero Rodrigo. “Uno más de la familia”, lo recuerdan ambos al unísono de sus voces.

Lo hacen en una casa de Belgrano, pintada de Belgrano, ambientada de Belgrano, repleta de Belgrano, que quedó inmortalizada en el informe de José Gabriel Hernández.

Con un sombrero, en el que resalta el escudo del club de sus amores, posado sobre la cabellera blanca que recorrió cientos de kilómetros, Juan abrió las puertas de su casa a Mundo D y exhibió su museo personal.

Paredes, muebles, adornos, todo está teñido de celeste dentro de su hogar. Resaltan los vasos, jarros y copas de Belgrano posados sobre amplios estantes, sin embargo, es imposible no notar las fotos y posters de Rodrigo Bueno. “Lo conocí de chico porque yo era empleado de su tío y su abuela en un quiosco-revistería”, comenzó su relato.

“Mi hermano comenzó a tocar con ‘Bam Bam Miranda’ y al poco tiempo conoció a Rodrigo. Ahí fue cuando empezó a venir a casa”, recordó emocionado mientras dejaba ver un gran tatuaje del “Potro” en su espalda, sonriente con la casaca del Pirata.

En medio de su sala-museo, Juan no escondió su admiración por el referente histórico del cuarteto: “como artista fue muy grande”, pero no dudó en resaltar su lado humano, “como persona era bárbaro, fue único”. Con los recuerdos a flor de piel, mencionó que Rodrigo “se potenció al ver todo pintado de celeste y ahí se terminó de enamorar de Belgrano”.

“El mejor recuerdo fue en un Año Nuevo, terminamos de brindar y nos cayó él. Vino a saludarnos de sorpresa. Aun así, todas sus actitudes son recordadas. Él hacía cosas como un chico, era uno más de nosotros”.

Ya consolidado como artista, el “Potro” nunca dejó de lado a la familia que lo hizo apasionarse por Belgrano. “Venía con la trafic a buscarlo a mi hermano mientras nosotros estábamos preparando el clericó y el asado, entonces se quedaba un rato con sus músicos”.

“Era uno más. Venía, se sentaba, tomaba una cerveza y comía nuestro guiso de arroz”, contó Fany, quien más de una vez sintió pudor al ofrecerle el plato. “A veces no queríamos servirle y él nos decía ‘¿pensás que porque soy Rodrigo no voy a comer un guiso? Yo quiero guiso’”, rememoró entre risas.

“Había días que venía con el pelo rojo, otros con el pelo verde, de todos los colores. Mi hijo, que tenía tres años, lo veía por la tele y me decía: ‘Está Rodrigo, Má, de pelo rojo’. Después tocaban las manos, era él, venía de pelo verde. ‘¡Me vas a volver loco!’, decía mi hijo que se confundía por el color de pelo”.

Con nostalgia, Fany se emocionó al recordarlo mientras sostenía un collage con sus fotos. “Se lo extraña un montón. Para nosotros él no se fue, está de viaje o está de gira”.

Todos juntos. La familia Vilta y Rodrigo Bueno formaron una comunión inquebrantable, que perdura en la memoria y quedó plasmada en cada una de las imágenes que conservan en su hogar. Junto a las banderas celestes se encuentra un traje icónico, color negro con líneas rojas, que el músico solía utilizar en sus shows para hacer bailar y disfrutar a miles de personas. “Lo conseguí por intermedio de mi hermano”, y ahora se exhibe sobre un maniquí en su sala.

BUTACAS LLENAS DE HISTORIA

Firme y sólido como el cemento. Así es el amor de Juan por Belgrano, y así como su pasión, también lo son las antiguas butacas del estadio Julio César Villagra.

Allí posa, como un rey en su trono celeste. Desde ahí, Vilta recuerda el día que consiguió algunas de sus reliquias más preciadas.

“Acordate que soy de Belgrano, así me armo mi espacio”, le decía Juan a Luis Albarracín, histórico intendente del club, mientras se encontraban refaccionando el estadio. “Un día me dijo que estaban por tirar muchas cosas, así que agarré y me traje unas diez de estas. Vi cuales se podían restaurar y me las traje”, recuerda con una sonrisa pícara.

Son históricas, representan un pedazo de la historia del Gigante de Alberdi. “Deben tener, al menos, cien años. Yo era chico y ya estaban en la cancha”, recordó Vilta.

UNA CASACA ENORME

Pabo Vegetti llegó a Belgrano a mediados del año 2019 con el objetivo claro de lograr el retorno a la máxima categoría. Al cabo de tres años, el delantero fue el abanderado del campeonato que consiguió el Pirata para volver a Primera.

Esto no pasó desapercibido para Juan, que, sin titubear, confeccionó una camiseta acorde al tamaño de la hazaña lograda. “Siempre se me ocurren hacer cosas para Belgrano y para la gente. Yo vi una de “Luifa” Artime cuando cerraron campaña acá, pero era un solo trapo. Yo quería una distinta”.

Con eso en mente, el hincha se puso en la misión de lograr su objetivo. “Conseguí una señora que me la podía coser. Un día le llevé la tela y le dije ‘yo quiero una camiseta, no solo la forma’”. “¿Manga corta o manga larga?”, le retrucó la mujer antes de poner manos a la obra.

“Es una camiseta hecha con todo corazón, de la ‘Familia Gigante’ para Pablo, que es un acompañante bárbaro de ‘Luifa’ y de todo Belgrano. Algún día me juntaré con él para que la firme y podamos sacarnos una foto para el mural”, reconoció Vilta, que espera a reunirse con el goleador para inmortalizar la obra.

La Voz

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