enero 30, 2023 2:25 pm

El formato físico como punto de encuentro: cómo se actualiza el amor por casetes, CD y vinilos

Un vinilo, un casete y un CD la están pasando bien. Toman algo, hacen gestos de brindis, escuchan música, aparece una guitarra por ahí. No es una alucinación sino el afiche de la primera edición de Formato Físico, evento de tres días que es el brazo local de la actual Cassette Week, una celebración mundial de la música en cinta que desde 2013 se ha afianzado como una ocasión de festejo en torno a los diferentes formatos asociados a la música grabada.

“Una celebración de música, discos y amistad”, enuncia la propuesta desde ese mismo volante (o flyer). Se trata efectivamente de eso mismo: una situación social para compartir el vínculo con esos objetos que dicen más que los nombres y las imágenes de sus portadas. Pero también es el producto concreto de un vínculo de larga data entre tres sellos independientes con especial vocación de fetichismo musical.

De la mano de los cordobeses Lo-Fi Records y Volante Discos, más Fuego Amigo Discos (desde Buenos Aires), este fin de semana se realiza la primera edición de este mix entre festival y encuentro de ferias de discos. Con tres sedes distintas y tres artistas por noche, Formato Físico es la manifestación concreta de una corriente subterránea, aunque siempre pujante, de actividad musical traducida en grabaciones, ediciones caseras y shows para presentar esos lanzamientos.

“La invitación propone escuchar nueve bandas en vivo, descubrir sellos discográficos independientes y también poder adquirir sus discos, casetes, vinilos y otros objetos de colección”, anuncian desde la organización. El encuentro melómano, que comenzó este viernes en El Bar (Ambrosio Olmos 951), continuará este sábado y domingo desde las 19 en Bela Lugosi (Belgrano 1008) y Bicicleta Bar (Fructuoso Rivera 181).

Un poco de todo: amor por la música, moda y pospandemia

Caleb Martínez, uno de los responsables de Formato Físico y miembro de Lo-Fi Records, entiende al evento como una consecuencia lógica de una pasión por los discos y la música que se expresa de diferentes maneras. Una de ellas es la que pregonan los artistas de los sellos reunidos este fin de semana, para quienes los formatos físicos artesanales son una forma específica de militancia cultural independiente y de generación de redes.

No obstante, la existencia de eventos específicos y el encuentro cada vez más regular entre entusiastas de los discos da cuenta de un fenómeno que no puede explicarse exclusivamente como una cuestión de nicho ni por lo que sucede los fines de semana en varios puestos de la tradicional feria del Paseo de las Artes. “Creo que hay de todo un poco”, apunta Martínez, quien asegura que la normalidad posterior al encierro pandémico trajo aires renovados a un universo con importante tradición a nivel local.

En ese sentido, algo notable a simple vista tiene que ver con la convivencia entre la vieja guardia de coleccionistas (de entre 40 y 60 años) junto a las nuevas generaciones de nativos digitales. “Hay interés de un sector nuevo, adolescente ya, que de alguna manera quizás no conocían esta forma de escuchar música pero paradójicamente a través de Internet hoy podés tener acceso a un montón de situaciones que han pasado décadas atrás”, analiza el además músico y productor.

“Creo que juega un papel superimportante el hecho de poder acceder así a la información, y también hay un poco de moda y de curiosidad”, añade. En esa misma línea, alude al efecto contagio que muchas veces potencian las redes sociales: “Me parece que tienen un poder muy grande en cuanto a lo que es influencia. Muchas personas calculo que sienten ganas de realizar alguna actividad después de verla en internet. El bombardeo de información que hay constantemente en Instagram te lleva a eso”.

De todos modos, aclara que el aspecto social es el que se termina imponiendo: “Está bueno que se generen estos puntos de encuentro y hay una mezcla de todo, obviamente, que en el mejor de los casos siempre va ayudar a que de alguna forma, aunque sea simbólica, uno pueda llegar a compartir algo con otra persona”.

Martínez, que participa de distintas instancias vinculadas al coleccionismo musical, hace una observación más que pertinente: “Veo que hay un patrón que se repite, que es el de acumular y encerrarte en tu casa. Capaz para el invierno está bueno, pero si te quedás ahí solo en la pieza, no podés hablar con los discos ni compartir tu opinión o tu perspectiva sobre lo que escuchaste. Entonces, salir a vincularse seguramente te lleve a generar anécdotas, a concretar nuevos proyectos, a conocer gente, básicamente. Y de eso se trata”.

“Es similar a lo que sucede cuando vas al Cineclub Municipal a ver una película. No te vas cuando termina, sino que probablemente te quedes en el hall a comentar algo con otra persona. Es enriquecerse un poco del otro, no solo de los discos o las películas”, sentencia.

Convivencia

Juan Cruz Sánchez Delgado amplía lo dicho por Martínez desde su caso particular como gestor de la disquería virtual La Casetería y como uno de los miembros más activos de la Feria de Vinilos Córdoba. “Resulta paradójico que, mientras más avanza la tecnología en cuanto a calidad y fidelidad de audio por streaming, más crece el entusiasmo por la música en formato físico”, plantea.

Y también utiliza como ejemplo lo que sucede en otros consumos culturales atravesados por la hiperconexión: “Quizás tenga que ver un poco con lo abrumadora que puede resultar la oferta en plataformas como Spotify o Tidal o, también aplicada al cine, en Netflix. Hay tanto que uno no sabe por dónde arrancar. En cambio, ir a la feria es como ir al videoclub a elegir una peli y ponerse a hablar con el freak que la atiende sobre la última que vimos de nuestro director favorito”.

“Nuestro caso es paradójico por el hecho de ser una disquería virtual para música en formato físico; por eso valoramos muchísimo los espacios como la Feria de Vinilos Córdoba, donde nos podemos encontrar cara a cara con los melómanos con los que tanto interactuamos por redes”, dice el disquero.

En ese sentido, Sánchez Delgado asegura que la grieta entre lo virtual y lo analógico es algo meramente esquemático, y que en los hechos la convivencia entre ambos “mundos” es permanente, al punto de que se complementan y amalgaman. “La música en formato físico no deja de ser un nicho muy específico y mediante las redes podemos tener un alcance mucho más definido a nuestro público objetivo”, ilustra con un ejemplo cotidiano.

Siguiendo esa línea, el fundador de La Casetería indica que el perfil de quienes se acercan a este tipo de instancias es muy variado y puede ir desde coleccionistas obsesionados con un artista o un disco en particular hasta jóvenes que buscan tener contacto con un pasado que no vivieron. “Acostumbradas a que todo sea tan intangible, las nuevas generaciones se emocionan increíblemente al poder tocar algo de su artista favorito/a. ¡Es como si lo tocaran a él o ella!”, dice sobre esta palpable renovación general que se empieza a notar en el universo del intercambio de discos.

Optimista respecto a la supervivencia de los formatos que invitan a una escucha activa y concentrada, Sánchez Delgado además pondera los beneficios de una actividad que no está ligada al consumo mediado por la digitalización cada vez más imperante en la vida cotidiana.

“La música en formato físico implica un ritual, una pausa, una experiencia que nos saca de las pantallas, que nos hace contemplar el arte de tapa de un álbum, levantarnos a dar vuelta el disco y conectar de otra manera con la música, mucho más consciente”, argumenta. Y cierra con una invitación implícita para el segundo domingo de noviembre: “Espacios como la Feria de Vinilos hacen que gente afín a todos estos rituales conecte entre sí, lo cual es maravilloso”.

Cuestión de género

“Lamentablemente es un ambiente mayoritariamente masculino. Sobre todo en el ámbito de los feriantes y audiófilos, no tanto así en el coleccionismo de discos en general”, apunta Sánchez Delgado a la hora de analizar la composición de género de estos espacios de encuentro entre entusiastas de los formatos físicos musicales.

“Afortunadamente sí noto cierta tendencia en las nuevas generaciones a que haya más chicas. Artistas contemporáneas como Lana del Rey, Taylor Swift, Rosalía o Dua Lipa están despertando ese impulso coleccionista en muchas chicas lo cual me parece buenísimo”, precisa.

Al respecto, vale sumar la opinión de Cristina “Crim” Báez, coleccionista y fundadora de la actual Feria de Vinilos Córdoba. “Desde que soy chica, siempre fui la única mujer comprando discos”, dice como referencia general. “Yo fui la que organicé y la que monté la primera feria en Córdoba”, dice Báez sobre el proyecto que se inició en Casa 13 y también pasó por el espacio cultural Bordes.

“Hoy en día el vinilo es un objeto de culto y de lujo y yo veo que hay jóvenes que quisieran y que no pueden tener acceso por el momento”, apunta. Y relaciona ese aspecto económico con la disparidad masculina que presenta los puestos de las ferias: “No es que las mujeres sean más pobres, es que le dan prioridad a otros asuntos. Tenemos otra visión de las cosas. Hay mujeres que son madres, que tienen otros proyectos que ponen en la balanza”.

“Hay que tener un capital para vender. Lo que tiene el “chifle’ del vinilo es que parecemos todos chicos que se preguntan ‘¿cuántos discos tenés?’. Hay gente de la feria que tiene cantidades abismales. Hay gente que tiene mucho capital y gente que no”, precisa. “Todos empezamos con discos que nos sobraban o lo que conseguíamos pero para seguir en el tren hay que tener un capital”, define.

De todos modos, Crim asegura que hay una generación de coleccionistas en formación. “Hoy en día, la mayoría de los padres acompañan a las hijas. Lo sé porque soy profesora y hablo con mis alumnos. Entonces las mujeres van, pero no son mayoría”, aporta.

“Creo que se va a renovar en algún momento y algún día vamos a ver más mujeres, espero. La feria crece. Gracias a Dios cada vez hay más gente, y eso es muy positivo”, cierra Báez con optimismo y también algo de resignación.

La Voz

Más Noticias