enero 27, 2023 12:00 pm

Road to Primavera Sound 2022: cómo fue el comienzo del festival en Buenos Aires

Primavera Sound, que nació en Barcelona allá por el año 2001, desembarcó por primera vez en nuestro país con la fecha de apertura que lleva el nombre Road to Primavera Sound. Para anticipar lo que será la primera edición del festival, que se llevará a cabo el próximo 12 y 13 de noviembre, e ir calentando los motores, se presentaron en Costanera Sur los legendarios Pixies, Jack White, Cat Power y Las ligas menores.

Si bien el día no le hizo honor al nombre del festival por las bajas temperaturas y el fuerte viento, el público se acercó al predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors desde temprano. Algo que llamó la atención fue la edad de los presentes, que fue el fiel reflejo de los artistas convocados: bandas que tuvieron su momento de mayor actividad en el siglo pasado. No obstante, la energía hechicera de Cat Power, la electrificante intensidad de Jack White y la velocidad y fogosidad de los Pixies no tiene fecha de caducidad y eso quedó en evidencia a lo largo de la jornada.

El frío se hizo sentir y entre show y show los espectadores se agolparon en los escasos foodtrucks que ofrecían diversas variedades gastronómicas, incluida la opción vegana. La espera para calentar el cuerpo con algún café, hamburguesa, o papás fritas hizo poner nerviosos a algunos, pero lo cierto es que, quienes estén acostumbrados a asistir a festivales de esta magnitud saben que en estas ocasiones, lo más necesario es cultivar la paciencia.

Las ligas menores fueron los encargados de romper el hielo y, la experiencia que les precede, les dio la fuerza para plantarse en el escenario Flow al ritmo de las guitarras. Después del frenesí de El baile y Contando lunas, llegó el momento calma y reflexión de la mano de Pablo Kemper, que interpretó En invierno y Tíbet. Como una suerte de marea que va y viene, se enfurece y se relaja, el show fue un tire y afloje entre intensidad y tranquilidad, dada por el resto del setlist que paso de a 1200 km a Crecer, para poner primera nuevamente con Hice todo mal y Renault Fuego. La presentación cerró con De la mano.

Cat Power, con su voz hipnótica y penetrante voz, creó una atmósfera melancólica pero poderosa. La oriunda de Atlanta, dio comienzo a su show, acompañada de un trío de guitarras, batería y teclado, con Say. También interpretó (I Can’t Get No) Satisfaction, Jack, Good Woman, y Hate induciendo al público a un cálido transe.

En la lista de temas siguió Metal Heart, New York, New York, Manhattan, A Pair of Brown Eyes y He Was A Friend Of Mine, que dejaron en evidencia la curiosidad de Cat Power por explorar géneros y estilos a lo largo de su carrera.

Marshall se despidió del Primavera Sound con The Greatest que dejó al público a punto caramelo para lo que seguía: Pixies. Mientras la multitud se desarmaba, la cantante, emocionada por lo que se había generado, repartió las listas de temas.

Por lo que algunos fanáticos con oídos ultra-afinados podían apreciar, el comienzo de Pixies fue un poco flojo en cuestiones de guitarras pero, una vez que los dedos se calentaron, la situación se remontó y el show de los de Boston fue impecable, aunque un poco rápido y bastante poco personalizado. No hubo interacciones con el público y los temas se entregaron uno atrás del otro sin tiempo a descansos.

En cuanto al set list, se trató de lo que venían presentando en otros recitales. Para encontrarse presentando su disco nuevo, Doggerel, lo cierto es que hubo canciones para todos los gustos, entre nuevos y clásicos. Entre los últimos, destacaron Wave of mutilation, Debasser, Here comes your man y Where is my mind.

Dos cosas a destacar del show de Pixies: por un lado, la voz de Black Francis está impoluta, como si fuera la primera vez, y por el otro, el épico solo de guitarra que Joey Santiago hizo con la visera de su gorra.

Con el público en llamas, Jack White fue el encargado de coronar la noche del Road to Primavera Sound y, no solo estuvo a la altura, sino que superó las expectativas.

El exintegrante de The White Stripes no se ganó el público porque ya lo tiene en su bolsillo hace rato. Lo que sí hizo fue reafirmar su capacidad de navegar como nadador olímpico un embravecido y demoledor océano sónico.

El show de Jack White es, probablemente uno de los mejores de este tiempo. Todo sus componentes, desde el sonido, pasando por las luces y las visuales encaja como un engranaje perfecto que termina generando en el público una vibra potente e inexplicable de devoción.

La Voz

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