febrero 4, 2023 12:09 am

La bronca e impotencia de vivir intranquilos, pagar por seguridad y terminar saqueados

Anahí es vecina de barrio Los Gigantes, al norte de la ciudad de Córdoba. Su vivienda fue blanco de robos tres veces en el mismo año. “Fue una época en la que tenían de punto a nuestra cuadra, habían robado a varios y a casi todos les habían intentado ingresar”, indicó.

Luego de ese primer episodio, Anahí reforzó rejas y adquirió una póliza de seguro para el hogar. “Averiguamos sobre la instalación de una alarma, pero, antes de que lo pudiéramos concretar, volvieron a ingresarnos”, se lamentó.

Fue entonces cuando decidieron acelerar la inversión en una alarma instalada por un particular, con un sistema de alerta al celular.

No llegaron a pasar dos meses y la casa de Anahí volvió a ser atacada, pero, esta vez, la alarma se activó y todo indica que los delincuentes intentaron sabotearla. Sin embargo, al no poder hacerlo, huyeron.

Esa tercera vez no alcanzaron a llevarse nada. “Desde entonces no hubo más intentos. Creemos que son oportunistas que buscan las casas con menos medidas de seguridad para robar lo que está al alcance y cambiarlo por dinero rápidamente. Hoy estamos bastante más tranquilos”, contó la vecina.

Recientemente, Anahí volvió a reforzar sus tapias con concertina. “Siempre estamos reforzando la seguridad, invertimos un poquito cada tanto, no tanto por los bienes, sino porque, cuando alguien entra a una casa en la que hay gente, no se sabe a qué está dispuesto”, agregó.

“No alcanza”

Patricia vive en las inmediaciones de Villa Cabrera, en la zona noroeste de la Capital, y también sufrió un robo en su casa, a pesar de que paga un sistema de alarma monitoreada que le cuesta cerca de siete mil pesos al mes, más las cuotas por el equipamiento que adquirió. “No sirve de nada, me inhibieron los sensores de movimiento y un contacto magnético de una puerta. Me desvalijaron la casa, literalmente. Se escaparon por los techos con televisores, con valijas y con mochilas”, reclamó la vecina en el grupo de seguridad del barrio, luego del episodio.

Barrios cerrados

Pero pagar por seguridad no es garantía de nada.

Claudio vive en el barrio cerrado Campo de Vuelo 3, en las inmediaciones del Centro de Convenciones Córdoba, al oeste de la Capital.

En junio, su casa fue desvalijada y el hombre denunció que los delincuentes “habían trabajado” con mucha tranquilidad. La empresa de seguridad no se hizo cargo de nada, según dijo.

La cámara de seguridad de la cuadra estaba fuera de servicio desde hacía tres meses.

Gerardo vive en un barrio cerrado en la zona sudoeste de la ciudad de Córdoba. A pesar de que paga expensas, que incluyen la seguridad del predio, los vecinos han sufrido ataques cuando ingresan o cuando salen del barrio.

“Las calles Cañada de Gómez y Colonia Impira son una trampa. Hasta hace poco, no tenían ni iluminación. Ahora les han puesto luces, pero siguen siendo un basural, con poco patrullaje, donde nos emboscan cuando volvemos o salimos de nuestras casas”, comenta el vecino. Además, detalló que les han tirado piedras a los vidrios para que se detuvieran e incluso clavos “miguelito”.

Los costos por seguridad en el barrio de Gerardo rondan los 20 mil pesos por mes.

En otros barrios de la zona, que no tienen servicios extras (como cancha de Golf o club house), lo que se paga en ese mismo concepto ronda los 13 mil pesos. Por supuesto, también hay barrios que pagan una seguridad más cara.

“Ahora empezamos a pagar a una empresa privada para que patrulle esa zona, pero es una locura que tengamos que pagar no sólo por la seguridad en nuestro barrio, sino por afuera también. Creo que eso debería ser trabajo de la Policía y del Gobierno”, afirmó Gerardo.

Armas en casa, un método no recomendado

A nadie se le escapa que existen hogares donde los vecinos han decidido autoprotegerse mediante el uso de armas de fuego. Más allá de que las armas deben estar registradas y el o la portadora tiene que estar inscripto (y cumplir con normas), es un método no recomendable como forma de seguridad. Así se han expresado en numerosas oportunidades desde la Policía y hasta desde la propia Justicia cordobesas.

La Voz

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