enero 27, 2023 11:11 am

Breve historia del sistema judicial islámico

Si bien la pirámide del Poder Ejecutivo en los distintos gobiernos representó un punto débil en algunas etapas de la historia de la civilización islámica, el Poder Judicial siguió siendo siempre el foco de la estabilidad de las sociedades, con ojos que se han vuelto vigilantes sobre la aplicación de la ley y sobre la protección de los derechos de individuos y grupos, sin distinguirlos bajo ningún concepto, porque la justicia es un valor absoluto que no admite prejuicios ni coloraciones.

El siguiente versículo del sagrado Corán es la base por el cual se maneja el sistema judicial islámico: “Dios ordena que cuando juzguéis entre la gente, lo hagáis con absoluta justicia” (Corán 04:58).

Desde el comienzo, el Poder Judicial islámico se vistió de dignidad e integridad. Los jueces solían llevar a los injustos (gobernantes y gobernados) por la fuerza a la arena de la Justicia.

El juez musulmán realizaba un trabajo prestigioso y honrado, teniendo una vida digna e independiente; y siendo independiente en su gestión, nunca permitió presiones sobre su opinión y por ende sobre su sentencia.

Esto representó en la memoria colectiva un modelo inspirador para la independencia y soberanía del Poder Judicial islámico, y un comportamiento que recuerda la necesidad de mantener la resistencia contra la injerencia de otros poderes en el trabajo de la Justicia.

La Institución Judicial Islámica no era sólo un árbitro en disputas, más bien fue –en su fondo– una institución científica por su origen y composición, en cuanto a su relación con los juristas y al pensamiento fundamentalmente metodológico, sobre todo porque los criterios de selección de los jueces eran electivos.

Los más calificados por sus características científicas se convirtieron en jueces, a la vanguardia de la innovación a través del laboratorio judicial, en el que se implementó la jurisprudencia teórica luego llevada con éxito a la práctica.

La base sobre la que se asienta el Poder Judicial en el islam sigue siendo la diversidad funcional, doctrinal e incluso religiosa. Aquí, la civilización islámica –en su sistema judicial– alcanza una posición elevada que muchas naciones y sus sistemas judiciales modernos aún no han logrado.

Esta civilización conoció los tribunales judiciales de los no musulmanes, a los cuales las diversas confesiones religiosas, incluyendo judíos, cristianos y otros, solían juzgar bajo la supervisión de sus jueces en quienes confiaban para emitir sus sentencias. Eso es precisamente una muestra más de que las convivencias religiosas son fundamentales para el desarrollo de las sociedades humanas.

* Imán, miembro del Comipaz

La Voz

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