enero 29, 2023 12:47 pm

Comentario de “Crónicas de un Affair”: los amantes regulares

Suena una canción hermosa de Serge Gainsbourg (La Javanaise) mientras algunos planos del Sena de París introducen un lugar conocido, después una fecha incompleta: 8 de febrero. Falta el año, pero no importa. Puede ser hoy, el año próximo o una década atrás.

Prescindir de los signos de una época acarrea siempre un riesgo, pero esa prescindencia es amablemente constitutiva de Crónica de un affair, donde la atención está puesta en la dinámica del deseo y en los momentos en que dos (o más personas) pueden sentir el placer de estar juntos sin atenerse a ninguna condición por fuera del querer pasar una mañana, una tarde, un fin de semana sin hacer otra cosa que amar, hablar y simplemente compartir el tiempo.

Emmanuel Mouret se especializa en filmar la vida sentimental. No es un tema menor. En el transcurso de cualquier vida ordinaria, quizás la única ocasión de sentir algo que excede a la rutina y las obligaciones reside en conocer a alguien y reconocerse con un (des)conocido en una experiencia encantada.

La historia en cuestión

Charlotte y Simon se conocen en una fiesta; él está casado y tiene hijos, ella vive sola con sus hijos. El encuentro no tiene calificativos, sí un objetivo: acostarse.

Dicho así, todo parece corresponder al pragmatismo erótico de nuestro tiempo, donde poco importa el otro sino como materia insustituible para satisfacer el placer sexual.

Esa aproximación utilitaria es ajena a la película. Ajenas son también una apología del amor romántico o la celebración del nuevo amor libertario que lleva por rótulo poliamor.

Por tres meses los dos personajes se encuentran. Algo sucederá en junio, y será un giro narrativo tan preciso como todavía más desafiante.

Lo cierto es que los amantes regulares no necesitan definir qué viven; prefieren la indeterminación, como si en esa condición inestable existiera una garantía del placer que comparten.

Cuando en determinadas situaciones la conversación los arroja a cambiar el status de la relación que sostienen, Simon y Charlotte quedan en silencio.

En esos pasajes Mouret interviene con algunos travellings hacia delante con los que reemplaza a las palabras. Se acerca a uno de los amantes y sustituye el movimiento de la conciencia al de la cámara prodigando un delicado suspenso. También elide la reacción explícita. Para quien mira y para el otro personaje. Es un hermoso juego de sustracción.

Crónica de un affair no sería lo que es sin los dos intérpretes principales: Sandrine Kiberlain y Vincent Macaigne. El repertorio selecto de gestos de ella permite adivinar la relación entre sus pensamientos y sentimientos sin que la palabra explique su estado de ánimo.

Él, en cambio, habla sin detenerse mientras su cuerpo se contiene hasta que el silencio es la señal que le permite serenarse. La voz del actor y la postura corporal son herramientas dramáticas, no circunstancias biológicas y anatómicas.

Con facilidad se le puede adjudicar a Mouret una filiación. Se pensará en Rohmer, también en Linklater, y otros nombres propios pueden sumarse. El cineasta se defiende solo. Tiene su mundo, sabe filmarlo y es un placer seguirlo película a película.

Para ver “Crónicas de un Affair”

Crónicas de un affair (Chronique d’une liaison passagère, Francia/2022). Dirección y guion: Emmanuel Mouret. Elenco: Sandrine Kiberlain, Vincent Macaigne, Georgia Scalliet, Maxence Tual. Edición: Martial Salomon. Diseño de producción: David Faivre. Fotografía: Laurent Desmet. Duración: 100 minutos. Distribuidora: CDI Films. Calificación: Solo apta para mayores de 13 años. En salas de Córdoba y el país.

La Voz

Más Noticias