enero 30, 2023 3:34 pm

Reseña de “La casa en llamas”: hasta que todo arda

Es gloriosa la discusión que arranca al poco de empezar “El último día raro en los Ángeles”, uno de los 13 cuentos que componen La casa en llamas.

Un hombre ingenioso, capaz de sacarle brillo a cada frase, terriblemente irritante para cualquiera que no se monte en sus repentizaciones de humor ácido y sus golpes sarcásticos, conversa con una mujer en un tono que se parece bastante a la forma en que las parejas utilizan para rasparse. Sostiene luego una conversación con su hija, quien intenta averiguar si lo considera o no como invitado para el Día de Acción de Gracias. Más tarde, este señor mayor, insufrible por su elocuencia y adorable por sus sentimientos, salva a una comadreja bebé de morir ahogada en la piscina de una mansión vidriada. Es un día de revelaciones, un día raro, que incluye un cruce de miradas con un ciervo, que siente como una bendición totémica. El cuento acaba en un hospital, con una especie de epifanía junto a su hija.

Todo lo que Ann Beattie (Washington, 1947) puede hacer entrar en una historia es sencillamente increíble. Los relatos se abren al panorama de una vida entera, a veces surcan dos o tres décadas hasta volver al presente de la narración, como logra hacerlo Alice Munro en relatos, que son como “novelas bonsái”.

La casa en llamas reúne por primera vez en castellano una selección de cuentos que abarcan 20 años de la producción de Ann Beattie, una leyenda de la literatura estadounidense (es reverenciada por Lorrie Moore y Margaret Atwood, por ejemplo), de quien ya se conocían en español novelas como Postales de invierno, Retratos de Will y Paseando con hombres.

Beattie arma sus tramas con las esquirlas del sueño americano roto en mil pedazos, aunque muchos de esos fragmentos son como islas de existencia y posibilidades no del todo truncas. Sus personajes no lo saben, pero el lector tiene con frecuencia la experiencia de que ser capaces de sostener diálogos inteligentísimos no los hace felices sino complejos.

Una mujer contrata un servicio de catering, amaga con dar una fiesta y después de pegarse una ducha arma una valija y abandona a su marido, para darle una lección que consiste en que él viva en carne propia lo que es tener todo listo y que nadie venga a cenar. Eso es lo que pasa (entre otras cosas) en “A casa con Marie”.

En “El vals de Cenicienta”, el primer cuento de esta antología que va de 1976 a 2006, la historia es como un juego de abalorios que hacen rebotar y brillar los días y las noches de una niña, mientras su madre, el padre y el novio del padre buscan acomodarse y se confiesan sus emociones.

“La casa en llamas”, el cuento que da título al libro, es uno de esos breves milagros literarios que merecerían llamarse un “clásico”, como “Un día especial para el pez banana”, de J. D. Salinger, o “Últimos atardeceres de la tierra”, de Roberto Bolaño.

Otro rasgo admirable es la mezcla sutil de perspicacia y sensibilidad con la que Beattie alcanza los planos íntimos de sus criaturas de ficción, que probablemente los lectores terminen amando.

La casa en llamas. Ann Beatie. Chai Editora. 243 páginas. $ 2.300.

La Voz

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