enero 31, 2023 7:26 am

Crisis energética y económica: Europa se prepara para uno de sus inviernos más duros

Hace tiempo que está clara la estrategia de Rusia contra Ucrania. El ataque del pasado sábado 22 de octubre contra múltiples regiones del país dejó al menos a un millón y medio de ucranianos sin suministro eléctrico estable.

“El enemigo continúa atacando instalaciones energéticas en varias regiones de nuestro país. Hasta ahora, 672 mil suscriptores han sido desconectados en la región de Jmelnitski, otros 188.400 en Mikolaev, 102 mil en Volinia, 242 mil en Cherkasy, 174.790 en Rivne, 61.913 en Kirovogrado y 10.500 en Odesa”, dijo el adjunto de la oficina de Presidencia, Kirilo Timoshenko.

La operadora de electricidad ucraniana Ukrenergo había estimado previamente que los daños causados por los recientes ataques rusos “son comparables a los causados por Rusia durante el otro gran bombardeo, entre el 10 y el 12 de octubre”.

El principal asesor presidencial, Mijailo Podoliak, asegura que Rusia está tratando de provocar una nueva crisis de refugiados en Europa a través de la expulsión de los ucranianos de sus hogares con la llegada del invierno. “Si el presidente de Rusia, Vladimir Putin, será capaz o no de implementar su plan, dependerá de los líderes de las capitales europeas”, declaró a través de Twitter.

Destrucción de infraestructura energética

Naciones Unidas se mostró muy preocupada por la destrucción de infraestructura energética crítica en Ucrania, que, unida al “aumento vertiginoso” de los precios del gas y del carbón y a las privaciones de estos por los últimos ataques, puede exponer a millones de civiles a “penurias extremas” y condiciones que pongan en peligro su vida este invierno.

En este sentido, el organismo internacional ha recordado que, según el Derecho Internacional humanitario, los ataques contra civiles y contra infraestructura civil están prohibidos, haciendo alusión a las agresiones registradas en Kiev, en Jersón y en Zaporiyia, entre otras zonas ucranianas.

Pero el problema excede ampliamente a Ucrania: los hogares y los negocios de toda Europa vienen lidiando con los altos precios de la electricidad desde hace meses.

Esos costos están intrínsicamente ligados con los precios del gas natural, que se dispararon tras la invasión rusa de Ucrania. La guerra redujo significativamente el flujo de los combustibles usados para calentar las viviendas, para generar electricidad y para alimentar las fábricas, y motivó sanciones de la Unión Europea contra Moscú.

España y Portugal lograron librarse del sistema de precios de la UE (Unión Europea) y dicen que se han beneficiado enormemente. Se ofrecen como modelo para el bloque de 27 naciones, que se afana por encontrar formas de reducir los precios de la energía ante la llegada del invierno.

Pero, si bien los precios del gas bajaron últimamente, ayudando a reducir los de la electricidad, aún hay muchos interrogantes relacionados con los suministros y las temperaturas.

¿Por qué el gas afecta los precios de la electricidad?

En la UE, los precios de la electricidad dependen de plantas eléctricas que usan gas. Los sectores energéticos de cada país –ya sean fuentes renovables, carbón, nuclear o gas– aportan lo que pueden a la red eléctrica durante el día.

Los países tratan de usar la energía que ellos mismos producen primero, pero deben recurrir a gas importado para satisfacer la demanda de electricidad.

Bajo un sistema diseñado a principios de la década de 1990, el precio de la fuente de energía más cara del momento –hoy, el gas natural– es el que fija los precios de todos los megavatios de electricidad generados por las otras fuentes.

El sistema fue pensado para favorecer las tecnologías más eficientes.

Al aumentar los precios del gas ruso, del que Europa dependía mucho antes de la invasión de Ucrania, las energías renovables, la nuclear y otros generadores de electricidad se apuntaron grandes ganancias al cobrar los mismos precios que el gas, lo que disparó los precios de la electricidad en general.

¿Por qué España y Portugal tienen otros precios?

En un esfuerzo por reducir los costos de la electricidad, España y Portugal unieron fuerzas este año y le pidieron al brazo ejecutivo de la UE permiso para ignorar el sistema de precios de la electricidad.

Argumentaron que tienen grandes cantidades de energías renovables a su alcance, pocas conexiones con la red eléctrica europea y una escasa dependencia del gas ruso.

La Comisión Europea aceptó hacer una excepción y dejó que ellos fijaran sus propios precios. España recibe la mayor parte de su gas de Argelia, de Estados Unidos y de Nigeria.

¿Cuáles son los beneficios y las desventajas del sistema?

La ministra española de Energía, Teresa Ribera, dice que el mecanismo representó a los consumidores un ahorro de tres mil millones de euros en los primeros cuatro meses. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que las facturas eléctricas de España son un 35% más bajas que las de Alemania y un 70% más bajas que las de Italia.

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, por su parte, afirmó que la exención había hecho que los precios de la electricidad bajasen un 18% en relación con lo que se hubiera pagado de no haberse sellado ese acuerdo.

Dado que la electricidad en España es tan barata, su vecino Francia ha comenzado a comprársela. Portugal también adquiere electricidad española para compensar la baja producción de energía hidroeléctrica como consecuencia de una sequía. Irónicamente, esto hizo que España aumentase sus importaciones de gas natural.

España ahora quema el doble del gas para electricidad que hace un año, según los expertos, lo que plantea un problema para un país comprometido con la sustentabilidad y decidido a combatir la dependencia de los combustibles fósiles.

Los ahorros derivados de la exención tienen un impacto limitado. La Asociación Portuguesa de Consumidores Grandes de Energía Eléctrica dijo el mes pasado que sólo “mitigaban’’ el problema de los altos precios de la energía.

¿Qué hace el resto de Europa?

La UE busca formas de controlar los precios de la electricidad, pero su dependencia del gas importado y su reticencia a interferir con el mercado libre complican las cosas.

Por el momento, no se habla de imitar el mecanismo ibérico, aunque la presidenta de la Comisión Europea (CE) –brazo ejecutivo de la UE–, Ursula von der Leyen, dice que el bloque debería estudiar ese modelo y ver si se puede aplicar en otros países.

Expertos de España dudan de que el mecanismo les sirva a otros, ya que funciona sólo si un país no tiene una excesiva dependencia del gas importado y si cuenta con energías renovables. La mayoría de los países europeos no satisfacen esos dos requisitos.

Un desafío conjunto

Lo concreto es que la proximidad del invierno boreal pone a los 27 países del bloque frente al desafío urgente de adoptar una salida conjunta.

La CE propuso la adopción de un precio máximo para todas las compras de gas, pero esta idea se choca con los reparos de Alemania, la mayor economía del grupo.

El jefe del Gobierno alemán, Olaf Scholz, apuntó que la eventual adopción de un precio máximo para el gas “implica riesgos de que los productores puedan entonces vender el gas a otros lugares”.

Para que tal iniciativa funcione, “debe coordinarse estrechamente con otros consumidores de gas” fuera del bloque, para evitar la competición, agregó a la agencia AFP.

El jefe de Gobierno de Austria, Karl Nehammer, dijo: “Una parte importante de la discusión es sobre la seguridad energética de Europa, pero lo más importante es cómo podemos reducir los precios”.

Kaja Kallas, primera ministra de Estonia, señaló que “los altos precios de la energía son un problema” para todos ellos. Y que tienen que tener “soluciones conjuntas”.

Por eso, apuntó, su gobierno apoya opciones que eviten que los países europeos compitan entre sí y añadió que es necesario “trabajar para reducir el consumo, porque si no tenemos suficiente electricidad, suficiente combustible, entonces también tenemos que pensar en el lado de la demanda”.

La propuesta de la CE incluye una reforma al mercado de gas y la promoción de compras conjuntas para reponer las reservas.

La Voz

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