enero 27, 2023 12:21 pm

Entrevista a Julieta Laso: “De alguna manera, la rabia es optimista”

La tanguera Julieta Laso actuará en Studio Theater, el próximo 5 de noviembre, con el propósito de presentar Cabeza Negra, un disco revulsivo desde varios puntos de vista.

Desde la interpretación de Laso, que se oye especialmente visceral al buscar reivindicar su “negritud”; desde el respaldo de cuatro bandoneones y un contrabajo, y desde un repertorio diverso que va de Horacio Guarany, Alfredo Zitarrosa, Violeta Parra y Daniel Toro a Mocchi, Tomi Lebrero, Alfredo “Tape” Rubín, Alejandro Guyot, Edgardo González, Yuri Venturin (también arreglador y director musical de este disco) y Palo Pandolfo.

“Julieta Laso podría inaugurar un nuevo género musical en el que conviven como sangres mezcladas la copla y el tango, las músicas del monte y del arrabal”, precisa un respaldo promocional de lo nuevo de la excantante de la Orquesta Fernández Fierro (OFF).

“Hace unos años, cuando con Yuri (contrabajista y miembro clave de la OFF) nos despedimos porque yo me iba a vivir a Salta y emprendía mi camino solista, prometimos hacer algo juntos más adelante”, revisa la artista.

“En 2021 sentí que había llegado la hora –asegura–. Lo llamé y empezamos. Yuri me propuso una formación muy particular, de cuatro bandoneones y contrabajo. Empezamos a buscar canciones nuevas y otras que escuchábamos en la infancia”.

“Según dice él, eligió canciones que se parecen a mí. Yo elijo las canciones que me liberan de mí. Quizás es lo mismo. Yuri agregó el bombo y la caja cuando empezamos a ensayar. Y nos salió un drama telúrico, con aires de misa pagana”, añade.

Para la vocalista, reciente ganadora del premio Gardel al mejor álbum artista de tango por La Caldera (2021), en Cabeza Negra el bandoneón resplandece con toda su potencia sonora.

“Hay voces de folklore, de tango, de milonga y de baguala –revisa–. El sonido un poco distorsionado de los fueyes pone este disco en una zona rara. La música, el canto, me ayudó a reconciliarme conmigo, y con las personas”.

“Yo, de chica, me frotaba la piel, porque pensaba que estaba manchada. Me peleaba con lo crespo de mi melena mestiza. Pero cuando canto, voy derecho para ese lado. Canto a esas manchas que por suerte no se borran”, explica Laso, quien para su concierto cordobés contará con Camila Sosa Villada como invitada.

Julieta Laso y Camila Sosa Villada, un vínculo entre malas

“Nos conocimos en un festival de arte queer de Buenos Aires”, recuerda a Sosa Villada, a pedido de VOS.

“Fue en una mesa sobre la autogestión, o algo así. Y me pareció inteligente algo que dijo, algo así como que la autogestión era cosa de chetas (risas). Me pareció muy divertida… Además, me miraba y me decía ‘Vos sos mala también’. Y la pasamos bárbaro ese día”, redondea.

“Me gusta mucho cómo canta, el tipo de intérprete que es. Su búsqueda. Eso, como artista. Pero como el arte no vale casi nada, lo más interesante es ella, apasionada y rara”, remata la autora de Soy una tonta por quererte.

Por su parte, Laso dice que lo primero que escuchó de Camila fue una entrevista en YouTube. “La primera de muchas, porque no pude parar de seguirla”, confiesa.

“Luego me leí todos sus libros, empezando por El viaje inútil. Sentí que estaba frente a una autora imprescindible de nuestra cultura, una artista que puede hacer lo que quiera: escribir, cantar, actuar. Ella vino a despabilarnos”, sostiene.

“Empecé a escribirle, al punto de ponerme pesada, me amenazó con ponerme una perimetral… y después empezamos una comunicación de redes durante la pandemia. Una comunicación llena de boleros, tangos, quejas al mundo, chamanes matutinos y nocturnos, y algunos encuentros en Buenos Aires, pisco mediante. La clase política debería agradecer sus tuits y sus participaciones en las redes sociales, que no obedecen a ninguna agenda”, concluye sobre cómo se fue sedimentando su vínculo con la cordobesa.

Julieta Laso, tanguera “extremadamente melodramática”

–¿Cuáles son las diferencias entre cantar sostenida por un trío de guitarras, por la OFF o por la formación psicodélica de “Cabeza negra” con tres bandoneones y contrabajo? ¿Cambia el seteo expresivo en cada caso?

–Con la Fierro o con la formación de Cabeza Negra el universo sonoro que se genera me lleva por el camino de un dramatismo que no me es ajeno. Como estar cantando en una ópera o ser parte de un melodrama latinoamericano interminable. Bueno, no creo que sea una sensación solamente. Cuando canto con trío de guitarras, o con piano y bandoneón, suelo tener más espacio para algún tipo de improvisación, puedo equivocarme y salir adelante. Con orquesta, eso es mucho más difícil. Es un tren del que si te caés, es difícil que puedan rescatarte. Cada cosa tiene su sabor especial, su posibilidad y su dificultad. Me gustan todas.

–Más allá de las contribuciones de Yuri Venturín , el disco tiene rarezas como “Ejercicio”, del uruguayo Mocchi, o “Llámame cuando amanezca”, una pieza alguna vez considerada melódica… ¿Qué circunstancias te empujaron a versionar esas páginas?

–Al repertorio de Cabeza Negra lo elegimos con Yuri. A Ejercicio, de Mocchi, lo propuse yo, me encantan sus canciones. Hace poco grabé para su último disco un tema muy lindo, Mismo momento. Llámame cuando amanezca la propuso Yuri, enseguida estuve de acuerdo. Horacio Guaraní va a unas profundidades donde el dolor se vuelve otra cosa. En el disco anterior, grabé Canción del adiós, también de su autoría.

–Arriba dijiste que Yuri había elegido canciones que se parecen a vos. ¿Cómo sos vos?

–Soy como el disco: extremadamente melodramática, con bastante humor negro, que siempre me salva.

–Hace unos días, fue 12 de octubre… Ya que estamos hablando de un disco que reivindica tu negritud, te consulto sobre los sentimientos que te atravesaron en esta fecha.

–Este 12 de octubre fue muy particular. Estaba en Barcelona y tenía que cantar en la Biennal De Pensament, que es un programa de la ciudad para pensar el futuro. Pero la Fiesta de la Hispanidad es una celebración obcecada, de gente que cree que la autocrítica es humillación. Por suerte, en Barcelona no se celebra de la forma que en Madrid. Para cualquiera que se haya criado en una excolonia es una fiesta violenta, con consignas nacionalistas mediocres. Este año estuve leyendo a autores anticolonialistas como Frantz Fanon y Aimé Césaire, lo cual me hizo más intolerable la celebración de la hispanidad.

En Ejercicio, Julieta Laso canta que “el cuerpo es una casa en alquiler”, aunque hacia el final aclara, impetuosa, que “nunca será mi casa un ataúd”. Se oye como destello de optimismo en un disco tenso y oscuro.

¿Lo habrá necesitado para equilibrar los estados de ánimo de la obra? “El disco tiene rabia; de alguna manera, la rabia es optimista. No es entregarse. No es sumiso”, contesta Laso.

Julieta Laso, Lucrecia Martel y una cuarentena productiva

Durante el primer año de la pandemia, Julieta Laso se refugió en Salta, la ciudad en la que vive la cineasta Lucrecia Martel, su pareja. Allí conoció a otras músicas con quienes cantó y conversó durante largas tertulias nocturnas, que fueron registradas por la realizadora para luego ser montadas en Terminal Norte, corto documental disponible en la plataforma Mubi.

El filme tiene un propósito bien específico: resistir el estereotipo de que lo provinciano es sólo rural y que va a destiempo de una vibración urbana-global. Por esto tiene todo un peso significativo la lectura que Martel hace de Cabeza Negra. “Es una súplica gritada desde algún balcón desvencijado de Buenos Aires. En un barrio de la zona sur. Desde un puente sobre la autopista Riccheri. No es un disco exactamente urbano. Es el arrabal de este continente”, destaca la directora de La Ciénaga.

“Buenos Aires creció con gente huyendo de la pobreza, migraciones internas y de países vecinos. En sus barrios se cruzan todas las tradiciones musicales de este continente. La ciudad no mira al río marrón, tampoco acepta su destino de toldería”, añade.

Y concluye: “Cabeza Negra en cada canción suplica, no con sumisión, porque el sonido del disco es una amenaza. Es la liturgia de escuchar canciones de protesta como si fueran de amor”.

–Por sonido y letras, “Cabeza negra” es un disco conceptual sobre las migraciones internas, las migraciones de las provincias a Buenos Aires. ¿Fue el caso de los Laso, de tu familia?

–Fue el caso de los Pombo, la parte materna de mi familia, todos ellos son del conurbano.

–¿Y en qué medida “Cabeza negra” es complementario y afín a “Terminal norte”, de Lucrecia Martel?

–No lo había pensado, pero sí, ambos trabajos son parte de mi nueva vida en Salta, así que están relacionados, y el universo del norte está plasmado en ambos.

En vivo

Julieta Laso actuará en Studio Theater (Rosario de Santa Fe 272) el sábado 5 de noviembre. Artista invitada, Camila Sosa Villada. Entradas en alpogo.com, desde $ 2.000.

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