febrero 6, 2023 3:02 am

“Los sobrevivientes, Colonia Dignidad”: “Buscamos entender cómo una secta así funcionó 40 años”

La historia de Colonia Dignidad, la secta que funcionó durante 40 años en Chile y donde se cometieron atrocidades que incluyeron abusos sexuales a menores, tiene un nuevo trabajo documental con una vuelta de rosca poco ahondada hasta ahora.

Se trata de la miniserie Los sobrevivientes: Colonia Dignidad, con cinco episodios estrenados en Amazon Prime Video, que pone el foco precisamente en quienes lograron superar aquel calvario. Bajo la dirección de Rosario Cervio, la serie está producida por el galardonado Diego Guebel, un nombre reconocido en la televisión argentina: fue el socio de Mario Pergolini en Cuatro Cabezas (al frente de productos como CQC), actualmente al frente de Boxfish, productora que hizo, entre otros éxitos, Masterchef y El hotel de los famosos.

El productor habló con VOS para explicar, entre otros temas, qué fue lo que le atrajo de esta historia tan brutal, que ya había sido contada antes pero sobre todo centrada en la figura de Paul Schafer, el alemán que lideraba la secta y que construyó un “imperio del mal”.

“Esta es una historia que conocemos bien y desde hace tiempo, y en Argentina estuvo muy presente porque Schafer había estado prófugo viviendo acá. La historia sigue siendo muy relevante. La parte del asesino, el pederasta y torturador, ya había sido contada, pero había para aportarle tratar de entender cómo fue que una secta así estuvo funcionando durante 40 años”, detalla el productor.

–¿Cuáles han sido las repercusiones en la sociedad chilena? Estimo que esto debe seguir siendo una espina muy dolorosa.

–La recepción fue buena en general, inclusive de gente que tiene una posición diferente dentro del propio documental. Este documental tiene una mirada más abarcadora, y la idea era que cada testimonio fuera trabajado y tomado con la delicadeza y el cuidado de quien te lo dio, sobrevivientes o víctimas de la secta. El documental va para atrás para entender el hoy. Lo llamativo es que estuvo en distintos gobiernos funcionando, la conocían los estados. Están los documentos de las denuncias hacia el Estado alemán, porque muchos de los que estaban ahí eran ciudadanos alemanes, pero de alguna manera u otra todo el mundo cerró los ojos. No sé qué queda de judiciable de eso, sí hay una responsabilidad moral, y que los estados tienen una responsabilidad con las víctimas.

–Desde el prejuicio te preguntaría si esto es más un gusto que das como productor, al no tener que producir algo de televisión abierta y diario al que se le exige un “rating”. ¿Es algo de gusto propio?

–Yo consumo documentales, entretenimiento, y lo que me gusta hacer es contarlo bien. En la productora Boxfish, tenés toda una línea de trabajo ya pensando en una determinada cantidad de horas de producto. Y en un documental como este, es una estructura más pequeña. Boxfish España hizo ahora un documental, al que le está yendo muy bien, que es la historia de la banda Loco Mía, y que es completamente diferente, no es una tragedia. Es un género que nos gusta, que lo hacíamos de otra manera cuando hacíamos PuntoDoc o La Liga en Cuatro Cabezas. Es un desafío hacer un documental de alto nivel y teníamos el apoyo de Amazon, que te empuja siempre a hacerlo mejor y te da los elementos para poder hacerlo bien. Ahora la gente mira documentales porque se cuentan de otra manera, más accesibles para quien mira.

–¿Qué cambió ahí, el ojo de la gente o el enfoque de quien produce? ¿Qué se ha hecho técnicamente o a nivel narrativo para volverlos más ATP?

– Estamos viviendo un momento dorado del documental, que dejó de ser un producto de nicho. Hay varias cosas: a nivel narrativo hay una preocupación en la mayoría de los documentales “nueva generación” por hacerlo más fácil… acercarlo a la audiencia. Después sucede que el género incorporó mucho de lo que es la cultura pop, como Loco Mía. No están viendo lo que pasó hace 200 años, estás viendo y verificando tu propia historia. Y después, en términos de producción, tener más recursos implica más armas audiovisuales para poder contar una historia. Siempre para mí el objetivo es que le interesa la historia a alguien que no le interesaba el tema de antemano.

–¿En qué estadio está la televisión argentina, tanto en productos para plataformas como en tele abierta respecto del resto del mundo? Vos encabezaste varios formatos que fueron exportados al mundo. ¿Hoy estamos más copiando que generando?

–Creo que estamos peor que antes en cuanto al lugar que ocupan nuestros productos en el mundo, como lectura de la realidad. Argentina, en términos del talento que tiene, para mí está subrepresentado con lo que estamos produciendo acá y generando afuera, por múltiples motivos sin que uno sea el principal. Holanda es un mercado exportador de formatos, lo mismo que le pasó a Israel. Me parece que habrá que revalidar los títulos, pero siempre sobre la base de productos que funcionen en el mercado local. Es difícil salir a vender una idea que no vendiste ni en tu mercado de origen. La situación general no es más difícil que antes: hoy el equipamiento no es una excusa. Deberíamos estar produciendo más: crecieron Uruguay, Colombia, México y Brasil comparados a lo que eran 20 años atrás y no fue nuestro caso.

–La televisión abierta no supera por mucho los dos dígitos de “rating”, pero seguís siendo optimista respecto de su presente.

–Creo en el contenido audiovisual y la gente hoy, sin dudas, consume más que antes. Si vos encontrabas a alguien que te dijera que un sábado se pasó siete horas viendo televisión, hoy cualquiera te lo cuenta con orgullo porque vio ocho episodios. Antes lo hubieras mandado al psiquiatra. Lo que pasa es que hay mucha más variedad e inevitablemente el share de la televisión abierta decrece respecto de lo que era hace 20 años. Pero normalmente vos tenés una mitad de la audiencia que está mirando la televisión abierta, en Brasil es un poco más, en Europa es como acá y en Estados Unidos sí baja mucho. El resto está atomizado en un montón de lugares. El cable hoy empieza a estar reemplazado por el streaming más que la televisión abierta. Sí hay productos que cambian: es difícil en televisión abierta de Argentina plantear una ficción unitaria porque preferís consumirla en streaming. En Europa, la tele abierta sigue generando contenido para el prime time: La Casa de Papel era un producto de la televisión abierta española. No veo incompatible la tevé abierta o el streaming. Al final, la gran diferencia es si estamos al mismo tiempo todos juntos mirando algo, pero hoy con plataformas empieza a pasar, el tema es la conversación social, tener algo para comentar al otro día.

– Por último, ¿cómo está hoy tu relación con Mario Pergolini? Él suele terminar distanciado con la gente con la que trabajó…

–Con Mario fuimos muy amigos, socios durante muchos años y mantenemos una buena relación. Él siempre fue supercariñoso, amable y nos vemos cada dos o tres meses o nos llamamos, no tenemos ningún problema. Mario es particular, y a veces la gente también se genera grandes expectativas sobre lo que pretende de los vínculos, y si no se cumplen se defraudan. Y además en la radio a él le gusta hablar, opinar, y nunca se preocupó en lo que piensen los demás de lo que él dice. Eso a alguna gente le fastidia.

Para ver

Los sobrevivientes. Colonia dignidad, miniserie documental de cinco episodios, disponible en Amazon Prime Video.

La Voz

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