febrero 5, 2023 10:41 am

Tres penales fueron dictando los tiempos de las emociones que el Racing Club de Avellaneda vivió ayer en su Cilindro atestado de pasión y color blanquiceleste. Tres veces, la Academia se sintió campeón.

Primero, cuando con el gol de penal de Leandro Fernández se puso en ventaja Independiente sobre Boca en la Bombonera. Después, cuando el paraguayo Matías Rojas anotó también desde los once metros el tanto que adelantó a la Academia sobre River por única vez en la tarde.

Y, por último, cuando a los 40 minutos del segundo tiempo y con Boca empatando 2 a 2 con el Rojo, el árbitro Fernando Echenique cobró como penal una sujeción de Andrés Herrera a Leonardo Sigali dentro del área (la pelota también había dado en la mano del lateral riverplatense), el defensor Jonathan Galván se hizo cargo de la ejecución y su remate bajo y mordido fue atajado por Franco Armani.

Hubo un rebote largo y el remate de Nicolás Oroz, con Armani tendido en el piso y el arco libre, salió por encima del travesaño.

Con todo Racing hundido por la desesperanza de haber dejado escapar tres chances de salir campeón, el colombiano Borja, el mismo que había igualado a los 35 minutos del vibrante segundo tiempo, anotó el gol de la victoria de River con un tiro sesgado en el quinto minuto de descuento y ya no hubo más.

River le terminó ofrendando un triunfo por 2 a 1 a Marcelo Gallardo en su último partido oficial como técnico “millonario”, mientras la monumental hinchada racinguista, en medio de su tristeza, reconocía la entrega de su equipo y su embalaje final que le posibilitó pelear el título con Boca hasta el último minuto.

Pero sin poder olvidar el karma que ha marcado el ciclo de Fernando Gago al frente de la dirección técnica: siempre se perdió el partido que había que ganar.

Boca lo había eliminado por penales en las semifinales de la Copa de la Liga e, inesperadamente, también se había quedado afuera de la fase de grupos de la Copa Sudamericana al perder de local el último partido ante River de Montevideo y de la Copa Argentina, de la que lo sacó Agropecuario.

La suma de todo

En la sumatoria de la tabla anual, el Racing Club de Avellaneda fue el equipo que más puntos sumó entre la Copa de la Liga y el campeonato de la Liga Profesional: 80 contra 79 de Boca en los dos torneos. Pero los dedos acusadores del fútbol señalan a la Academia como un equipo blando al que la dirección técnica de Fernando Gago lo dotó de ideas claras y buen manejo de la pelota. Pero no de temple para jugar y ganar los partidos importantes, a todo o nada.

De todos modos, el año no se terminó ayer para la Academia de Avellaneda: como subcampeón, el miércoles 2 de noviembre enfrentará en sede a designar a Tigre, subcampeón de la Copa de la Liga Profesional, para determinar cuál será el rival de Boca en la final de Trofeo de Campeones, prevista para el domingo 6 de noviembre.

Ese encuentro cerrará la temporada oficial del fútbol argentino: Dos semanas más tarde dará comienzo el Mundial de Qatar.

Los nombres de la campaña

Quedó dicho: con sus más y sus menos, a veces de mejor manera y otras no tan bien, el Racing Club de Avellaneda subcampeón plasmó sobre la cancha la idea de juego de su técnico, Fernando Gago: posesiones largas, toque paciente de la pelota hasta localizar los espacios, la explosión de los piques por la izquierda de Carbonero y los goles de Copetti.

Tampoco debería omitirse a la zurda elegante pero discontinua del paraguayo Matías Rojas y a la inteligencia, la pegada y la visión de juego de Emanuel Vecchio. Otros corrieron para que él pensara hasta que se rompió ante Colón los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda.

El juvenil Carlos Alcaraz y el arquero Gastón “Chila” Gómez (titular hasta el regreso de Gabriel Arias al plantel académico) fueron las grandes revelaciones de una campaña racinguista que tres veces rozó la gloria de una tarde inolvidable sin poder concretarla. Tal como le sucedió a lo largo de un año en el que no pudo ganar ningún título. Pero fue el que más puntos sumó.

La Voz

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