febrero 3, 2023 11:36 pm

Federal A: Racing se impuso en un final agónico sobre Central Norte y sigue en carrera por el ascenso

Nada parecía quebrarlo a Fabricio Hass. El arquero de Central Norte había sacado al córner un tiro libre a Facundo Rivero y, en una doble atajada, había puesto de rodillas al “Wachín” García y a Rodrigo Acosta. Eran los últimos segundos de un partido tenso y uniforme, con Racing siempre atacando, la mayoría de las veces infructuosamente, y con el equipo norteño en la boca de su cueva, dispuesto a defenderla con uñas y dientes y con toda una variada gama de histrionismo como el que el futbolista argentino actual tiene para ofrecer.

Nadie iba a extrañarse si el árbitro Jorge Sosa, superado por los matices de un partido definitorio, pitaba por última vez su silbato. Ya no quedaba nada. El tiempo parecía agotado. Pero apareció un pequeño espacio a la esperanza. Fue córner para la Academia y todo el público pareció apurar los pasos de Axel Oyola a una de las esquinas del campo de juego. Y el balón, de pronto, voló y el Miguel Sancho completo con su mirada pareció dirigirlo hacia la cabeza de uno de los más chiquitos, en este caso, la de Acosta, que, con su decidida acción en el borde del área chica hizo explotar de alegría a Nueva Italia y aledaños.

Fue el final feliz de una agonía que pronosticaba incertidumbre y temor para los penales. Fue el triunfo justo de un equipo que, al menos, siempre tuvo la intención de ir hacia adelante, de buscar el triunfo, de ganar el partido en el tiempo reglamentario, frente a un adversario que hizo bien su trabajo de obstruir toda acción que se acercara a sus dominios y que empleó todos los recursos posibles para demorar el juego.

Con esa manera de afrontar el partido, Central Norte parecía salir triunfante. O al menos, lograba el objetivo de llegar al azar, a la intuición de los arqueros y a la eficacia de los jugadores para definir la serie de cuartos de final del Torneo Federal A desde los 12 pasos. El buen trabajo de Jonathan Mazzola, Enzo Serrano y Juan Carrizo en el medio campo lo había hecho posible. Y las atajadas aisladas, pero determinantes de Hass, también.

En algunos tramos del encuentro, Racing cayó en el desconcierto. La presión de su adversario le quitaba espacios para la creatividad y el toque, y las artimañas no eran contrarrestadas por la impotencia para enfrentarlas. Pasaban los minutos y los jugadores salteños, en particular su arquero, sufrían lesiones que los mantenían por varios minutos acostados en el césped.

En ese clima de impotencia y de improductividad, aunque de una elogiable persistencia en la búsqueda de las semifinales, llegó el grito atronador, el que pareció conmover los cimientos de las casas de barrios vecinos. Llegó el gol y el desahogo, y el final inmediato. Y también la continuidad de la ilusión. Y el festejo legítimo por intentarlo con armas legítimas, sin especulaciones. Después del padecimiento, llegó la hora de las semifinales para Racing, que tiene muchos motivos para seguir soñando por un futuro mejor.

La Voz

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