febrero 4, 2023 12:13 am

Día de los Fieles Difuntos y sus ofrendas: una tradición con un gran sentido cultural en el país

Ofrendar es estar cerca de nuestros muertos para dialogar con su recuerdo, con su vida. La ofrenda es el reencuentro con un ritual que convoca a la memoria.

El 1 y 2 de noviembre son fechas muy importantes para la feligresía católica. Los rituales de estos días corresponden a las creencias acerca de la muerte y su significado. Distintos tipos de ofrendas embellecen la mesa para recibir a los seres queridos que se fueron.

La ofrenda del Día de Muertos es una mezcla cultural donde los europeos pusieron algunas flores, ceras, velas y veladoras; los indígenas le agregaron el sahumerio con su copal y la comida. La ofrenda, tal y como la conocemos hoy, es también un reflejo del sincretismo del viejo y el nuevo mundo.

Día de los Fieles Difuntos: las ofrendas en Argentina

La celebración comienza el 1° de noviembre con la colocación de ofrendas en las casas de los deudos. Estas ofrendas consisten en todas las cosas que el difunto le gustaba comer y beber… Locro, picantes, empanadas, asado y panes especiales con diversas formas.

Las ofrendas permanecen en una mesa principal y recién se levantan el 2 de noviembre, lo que no “comió” el alma, es compartido con los presentes.

Las ofrendas se realizan con masa de harina y sus esculturas tienen distintos significados por ejemplo, “la paloma” simboliza al espíritu santo, “la cruz” representa a Jesucristo, protector de quien murió, “T´antawawas” panes con máscaras que representan al difunto.

En la misma línea “las escaleras” en las ofrendas significan el medio por el cual descienden del mundo de los muertos y “el caballo” que transporta las ofrendas del difunto, entre otras.

Elementos esenciales en el altar de la ofrenda

Si bien cada persona arma sus altares de acuerdo con sus ideas y gustos, existen elementos indispensables que no pueden faltar como el retrato del ser querido a quién dedicar el altar, agua que es para aliviar la sed del difunto después de su largo recorrido, sal para que el alma no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.

También las velas que guiarán a los visitantes para que puedan llegar y también para alumbrar su regreso junto a flores donde sus colores y aroma adornan el lugar a donde llegará el difunto; por ejemplo el amarillo es el sol que guiará su alma. En los altares para niños se colocan alhelí ya que al ser blancas representan su pureza e inocencia.

En este marco, no tiene que faltar la comida y la bebida que eran del agrado del difunto para que éste los disfrute a su llegada.

Cuando se colocan las ofrendas en el Día de los Fieles Difuntos, se cubre la mesa de flores, mientras los familiares y amigos del fallecido rezan hasta la medianoche, hora en que los alrededores del altar quedan vacíos hasta las primeras luces del alba, para no espantar la visita de su alma.

A pesar de los años, la tradición no ha perdido esencia ni profundidad y más bien por el contrario, las nuevas generaciones han venido recuperando y poniendo en valor la celebración, tal como lo reflejan en las redes sociales.

La Voz

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