enero 29, 2023 12:44 pm

Los indigentes oficiales

La terrible situación social desnuda a una maltrecha Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Se ha deteriorado la otrora Caja de Jubilaciones, que otorgaba beneficios de jubilaciones y pensiones con exigencias de estricto cumplimiento en lo que respecta a edad y servicios, más el carácter contributivo de sus aportes y contribuciones. Requisitos estos que constituían el fundamento del beneficio a otorgar.

Luego le agregaron funciones de asistencialismo, no contributivas. Tales como la asignación universal por hijo (AUH), asignación por embarazo, los ingresos familiares de emergencia (IFE), bonos para refuerzos alimentarios y muchas otras más que, si bien responden a situaciones sociales desesperantes, su atención es propia del Ministerio de Desarrollo Social (antes de Asistencia Social), que por estos tiempos está únicamente abocado a discutir planes de distribución de dinero con los dirigentes de los movimientos sociales y/o piqueteros.

Por estos días, las pantallas de la televisión nos muestran largas colas de argentinos de todas las edades frente a unidades de atención de Anses para completar un formulario en el que manifiestan su condición de indigentes. A partir de allí, luego de un recorrido burocrático –seguido por internet– podrá conocer esa persona si es un indigente, autenticado por Anses, que lo habilita a percibir un bono de 45 mil pesos.

Ya la situación social imperante hace que naturalicemos el crecimiento de delitos graves y robos domiciliarios; ahora parece que debemos asumir que, con un bono dinerario y asistencial, dividido en dos pagos mensuales, los indigentes dejan de serlo por un bimestre; luego quedará en Anses un registro histórico de esa situación temporaria y el inscripto retornara a su condición de marginado social, en una suerte de estatus social que Eduardo Galeano bien describe en su poema “Los nadies”.

Como sociedad, y ante tantas noticias que enferman la mente, tendremos que hacer un esfuerzo para no caer en las terribles consecuencias de las indiferencias humanas. Por supuesto que, en primer lugar, están, con su consabida cuota de responsabilidad de acuerdo a las jerarquías que ostentan, los que ejercen funciones gubernamentales.

* Extitular de la Caja de Jubilaciones de Córdoba

La Voz

Más Noticias