enero 31, 2023 6:42 am

Por qué ver “El ángel de la muerte”, película de Netflix sobre el enfermero que mataba a sus pacientes

En un contexto especialmente sensibilizado por la muerte de bebes en el Hospital Neonatal de Córdoba, por las cuales está imputada como principal sospechosa una enfermera, estrenó en Netflix El ángel de la muerte.

Recrear en pantalla el sufrimiento de familias y actores involucrados en casos reales tan angustiantes y perturbadores supone un riesgo para la plataforma (ya hemos visto las estelas que dejó la serie de Jeffrey Dahmer por las denuncias de re victimización) pero Netflix asumió el desafío.

Con los protagónicos de Jessica Chastain en el rol de Amy Loughren y Eddie Redmayne como el asesino Charles Edmund Cullen, el largometraje no tardó en posicionarse como lo más visto en Argentina y reafirmó a su paso el interés de los espectadores en historias de true crime.

El filme está basado en el libro The good nurse de Charles Graeber y lleva a la pantalla la historia del enfermero (Cullen) condenado en Estados Unidos a 18 cadenas perpetuas consecutivas tras confesar en 2004 haber matado a 29 pacientes, aunque los expertos estiman que puede haber sido responsable de al menos unas 400 muertes.

Pese a que el título en español alude a la figura del asesino, la película se narra a partir del punto de vista de la enfermera Amy Loughren (Jessica Chastain), colega y amiga de Cullen que resultó ser una pieza clave para su detención.

Chastain interpreta sin esfuerzo a una mujer superada en su trabajo, y en su vida personal. Como espectador sentís su cansancio y angustia cuando después de trabajar largos turnos nocturnos en la UCI, llega a su casa y tiene que enfrentar los reclamos de sus dos hijas pequeñas quienes le piden más presencia y atención.

Dispuesta a dar su vida (literalmente) por su trabajo y su familia, la realidad de Amy es un desesperante callejón sin salida hasta que Cullen aparece en escena. Loughren se aferrará a él como náufrago a su tabla pero no tardará en advertir la oscuridad que lo acompaña.

Redmayne, por su parte, despierta con sus actuaciones ese maravilloso contraste entre un rostro a simple vista insípido, pero capaz de transmitir una montaña rusa de sensaciones con pequeñas inflexiones.

La narración tiene ritmo, golpea con momentos de gran dramatismo (aunque no comete el error de caer en el sensacionalismo o el morbo) y alterna con escenas de mucha tensión al mejor estilo thriller. De base, la película tenía todos los ingredientes para interpelar y conmover al espectador, pero dupla ganadora del Oscar, y la manera en la que se decidió contar la historia, es lo que en última instancia convierte a la película en una digna merecedora de su primer puesto en el ranking de la plataforma.

La Voz

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