abril 20, 2024 10:31 am

Pelotazo al vacío: Francia no se resigna

La Copa del Mundo finalizó con una tercera y muy intensa y dorada estrella nueva en la camiseta albiceleste que ahora luce más hermosa y cara aún de lo que era, pero semejante conquista futbolística y estética implicó sin embargo un impensado aumento de las tensiones con Francia, debido a que la derrota no cayó bien en el país galo por supuestas faltas reglamentarias durante el partido que tornarían ilegal el triunfo argentino. Sin olvidar que la figura de “Dibu” Martínez, estrella indiscutible para los hinchas y los niños argentinos (se habla de un baby boom de arqueros en el país), resulta para los franceses tan odiosa como la de Julio César, el conquistador de las galias.

Una de las principales quejas francesas, más allá de algunos excesos celebratorios de algunos jugadores, radica en que en el momento del tercer gol argentino, de Messi, en el alargue, los suplentes argentinos se encontraban invadiendo antirreglamentariamente el campo de juego, creando una aparente cabeza de playa frente al banco albiceleste. En función de esta aparente infracción, el gol debió ser anulado.

La respuesta más contundente provino de la Fifa diciendo que, en su momento, Napoleón invadió antirreglamentariamente toda Europa continental desde España hasta las puertas de Moscú y en Francia nadie dijo nada. Al contrario, lo celebraron a tal punto que el legendario emperador se encuentra enterrado con los máximos honores en un mausoleo en el Palacio Nacional de los Inválidos. “Después de las invasiones napoleónicas, Francia no tiene autoridad moral para condenar la invasión de terreno de suplentes argentinos en la final. Los argentinos, como mucho, tomaron tres metros cuadrados de manera pacífica y los franceses, en su momento, ocuparon ilegalmente más de dos millones de kilómetros cuadrados”, señaló una fuente estadística.

En cuando al enojo por las burlas y festejos “vulgares” de jugadores argentinos hacia jugadores franceses derrotados, está en la retina de los hinchas del mundo las risotadas de Mbappé cuando en el partido Francia-Inglaterra Kane mandó su segundo penal a las aguas del Golfo Omán. Fue un ataque de risa que molestó mucho a los ingleses, sobre todo porque no podía contenerlo, al punto que desde el cuerpo técnico galo el psicólogo del equipo le decía que pensara en cosas tristes, como cuando Dumbo es separado de su madre, para frenar esa hilaridad. Las cosas complicaban el juego porque, reiniciado el partido después del penal, los jugadores franceses no podían darle la pelota a Mbappé debido a que seguía riendo y amenazaba con contagiar al resto del equipo. “Estuvimos al borde del desastre.

Se cruzaba con Kane, le miraba la cara y volvía a estallar. Finalmente, le dieron un calmante en el vestuario”, señaló una fuente allegada al cuerpo técnico.

Pero a diferencia de los franceses, y pese a la risa tipo Guasón de Mbappé, los ingleses se volvieron callados a sus brumosas islas. Los galos, en cambio, además de protestar por la derrota en la final, iniciaron una recolección de firmas para que la final vuelva a jugarse.

La consigna de las firmas es el de convencer al gobierno de Macrón a imponer un nuevo bloqueo naval francés al Río de la Plata, como el que París inició en 1838 contra el gobierno de Rosas, esta vez con el objetivo de ahogar comercial y económicamente a la Argentina y obligarla a jugar nuevamente la final del Mundial. Aquel bloqueo del siglo XIX con el correr de los años se transformó en bloqueo anglo-francés, pero esta vez se descuenta que los ingleses no participarán porque siguen ofendidos con las risas burlonas de Donatello.

Todo parece indicar que la movida no tendrá éxito a pesar de que se reunieron 200 mil firmas para que la flota de francesa ponga proa rumbo a Buenos Aires, ya que desde el gobierno francés entienden que no está muy justificada una acción de este tipo, “a pesar de que hemos hecho cosas peores en nuestra historia”, según se sinceró una fuente de la cancillería francesa que, para colmo, está ubicada en al barrio d’Orsay que “en argentino” significa fuera de juego.

Por contrapartida, desde Argentina y también por las redes se impulsó una recolección de firmas para que los franceses “dejen de llorar” por la derrota en la final campaña que recolectó 250 mil entusiastas rúbricas que seguramente no contribuyeron a calmar los ánimos que los franceses que se consideran víctimas de un siniestro complot para despojarlos del título en el cual estarían involucrados nada menos que Infantino, el Chiqui Tapia, Messi, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani y “el Papu” Gómez. Mientras los franceses piden que Messi sea despojado de la Copa y de la capa que le puso el jeque, la alegría sigue inmersa en el sufrido hincha argentino que todavía recuerda a Codesal y el penal contra “el Pipita” Higuaín en la final de Brasil.

La Voz

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