febrero 3, 2023 11:00 pm

Cosquín 2023, segunda luna: del homenaje justo y necesario al celebrado patio santiagueño

“Hay gente que con solo abrir la boca, llega hasta todos los límites del alma”, reza uno de los versos más potentes de Gente necesaria, el poema con el que abrió el homenaje por los 100 años de Hamlet Lima Quintana. Será, sin dudas, una de las presentaciones más conmovedoras que tendrá (aunque todavía falten siete noches) este Cosquín 2023 y que quedará para siempre en la historia del festival, así como lo hicieron los integrantes de ese movimiento trascendental para la cultural latinoamericana como fue el Nuevo Cancionero.

Sin quererlo, en esa frase, el poeta boneaerense estaba hablando de sí mismo. Y también de tantos otros poetas, decidores, autores y compositores que andan por Cosquín aunque no lleguen al escenario mayor. Suena contradictorio, sin embargo es una realidad: mientras el festival decide evocar a Hamlet, deja de lado a muchos otros con los que seguramente este imprescindible estaría compartiendo hoy.

Cerca de las 23, todo comenzó con la proyección de fragmentos en video de Lima Quintana como introducción perfecta para lo que vendría. Hay que decirlo, impecable el trabajo audiovisual de Felipe Lima, uno de los hijos de Hamlet que participó junto a Juan Martín Lima, otro de los herederos que aportó su voz a la causa.

Tras la intervención inicial de Enrique Llopis, socio creativo de Hamlet y convocado como coordinador musical del segmento, llegó Los hijos y los pájaros, cantada por otro compañero de ruta, Carlos Bergessio. Luego se sumarían las voces de Julio Lacarra, Mónica Abraham y Casiana Torres, así como las guitarras clave de Martín Castro y Jorge Giuliano, músico histórico de Mercedes Sosa.

Recursos técnicos y emoción

Marián Farías Gómez se y nos conmovió al cantar La amanecida, una zamba que en ese mismo escenario estrenaron los Huanca Hua, legendaria agrupación de la que formó parte junto a su hermano Chango.

Canción para Carlos Alonso, dedicada al gran pintor radicado en Unquillo y el único integrante aún vivo del Movimiento Nuevo Cancionero, combinó magistralmente la proyección de una reliquia audiovisual con la imagen y la voz de Hamlet junto a la intervención en vivo de Enrique Llopis en voz y guitarra. Un recurso muy bien logrado que le erizó la piel a más de uno y demostró la importancia de trabajar conceptualmente con las pantallas. Una pena que más artistas no se animen a hacerlo.

Para el cierre quedaron el himno Zamba para no morir que coreó toda la plaza y El Antiguo, un poema no tan difundido de la época en que Hamlet se instaló en Cosquín. Todo un símbolo.

Plaza a medias y entregada al baile

Al igual que en la jornada inaugural, el marco de público no fue el esperado. En este caso, no se llegó ni a la mitad de la capacidad de la plaza. Sin dudas, la feroz tormenta de la tarde que incluyó granizo y fuertes vientos atentó contra la concurrencia.

Igualmente, es un tema a revisar de manera profunda por el festival, ya que no solamente tiene que ver con la convocatoria de los artistas o las dificultades económicas de la gente: hay que entender que a Cosquín ya no le alcanza con su mística para mover a las masas. Ampliaremos.

Eso sí, el público que aguantó estoico el fresco que se adueñó de la madrugada coscoína, se entregó al baile primero con Orellana Lucca y con Los Carabajal después, convirtiendo a la plaza en un verdadero patio santiagueño.

Lo del dúo de “Pelu” y “Manu” sigue siendo cosa seria: plantaron bandera de la novedad tocando gran parte de su nuevo disco Sendas y luego arremetieron con algún que otro clásico de su repertorio, incluyendo el hitazo Milagro del tiempo, cada vez más coreado por un público que también se quejó por el abrupto final.

Inexplicable que, cuando se habla de la necesidad de renovación, un grupo con tal crecimiento en los últimos años haya tenido tan poco tiempo para mostrar su propuesta. Más tarde, se desquitaron a pura chacarera en la Fiesta del Violinero.

Los Carabajal, vigencia y compromiso

Con el peso y honor de tener que cerrar la noche, el legendario grupo santiagueño se hizo cargo de la situación y hasta se aventuró a llevar algunos estrenos después de muchos años.

“En este escenario presentamos por primera vez temas como Digo la mazamorra o Como pájaros en el aire. Hoy queremos mostrar canciones nuevas que ojalá también se canten en el futuro”, lanzó ilusionado Musha Carabajal, vocero y estandarte, antes de largar esas piezas que la gente escuchó y aplaudió.

También le dieron lugar a jóvenes valores invitando a La Sacha Fuga, junto a los que recorrieron clásicos inmortales como Cuando me abandone el alma y Déjame que me vaya. El público quería más y por eso hubo bises: Entra a mi hogar y Puente carretero generaron ese ida y vuelta magnético e irresistible.

Comienzo con festejo y buenos gestos

La Callejera está cumpliendo 20 años y cómo no comenzar la celebración en Cosquín, el lugar que los catapultó como una de las bandas preferidas por los bailarines gracias a su recordada peña. El festival también los consagró y ungió como embajadores del poncho coscoíno, algo que su cantante “Chaco” Andrada siempre ratifica con la clásica prenda en su hombro.

Esta vez, brindaron un show con una buena cantidad de canciones propias y un cierre bien festivo que incluyó una versión de La cancioncita, el hit de La Delio Valdez.

Sofía Assis, para destacar

La ganadora del premio Revelación en la edición pasada pasó la siempre difícil prueba del “año siguiente”. Se mostró suelta y bien acompañada, con un repertorio preciso y equilibrado. Repasó temas de su debut Septiembre producido por Hugo Casas, invitó a Bruno Arias y tuvo el buen gesto de presentar a cada músico de su banda, algo que no todos los artistas se toman el trabajo de hacer. Son apenas unos segundos que hacen la diferencia.

El resto de la grilla se completó con El Capataz (ganador del Pre Cosquín como conjunto de malambo), los chaqueños Vale el trago (Destacados de espectáculos callejeros en 2022), las Postales de Catamarca y de Tucumán, esta última una provincia que tuvo un importante protagonismo ya que también tuvo a la mencionada Assis (radicada en Córdoba) y la ascendente Belén Herrera.

La Voz

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