mayo 21, 2024 1:42 am

Elección clave: el Gobierno arriesga el control del Congreso en un clima de incertidumbre

En una atmósfera de incertidumbre que no se disipa desde el duro e impensado revés electoral que sufrió el oficialismo nacional en las Paso del 12 de septiembre, los argentinos irán este domingo a las urnas para recalibrar el poder de fuerzas existente en el Congreso de la Nación: se renueva un tercio (24) de los 72 lugares del Senado y casi la mitad (127) de los 257 integrantes de la Cámara de Diputados.

El pronunciamiento ciudadano de este domingo marcará el grado de margen de acción que tendrá el presidente Alberto Fernández para la segunda mitad de su mandato. Para la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, líder del espacio frentista, un resultado similar al registrado en las primarias significará perder el control de la Cámara de Senadores, algo inédito para el peronismo. De producirse, sería un cimbronazo político para el Frente de Todos. En Diputados, en tanto, el oficialismo arriesga la primera minoría.

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A diferencia de lo que sucedió en las primarias, la votación de este domingo se realizará con un protocolo sanitario más flexible que se espera agilice el proceso electoral. Se estima que el nivel de asistencia crecerá casi 10 puntos respecto de septiembre.

El gobierno de Fernández llega a los comicios imbuido en un clima de turbulencias económicas aún mayor que el que se registraba en la previa de las Paso. El rebote de la actividad económica aún no logra revertir todo lo perdido durante el parate ocasionado por la pandemia y la cuarentena dura y extensa que instauró el Gobierno nacional para frenar la propagación del coronavirus.

La mayor emisión durante 2020 para financiar las medidas contra el Covid tuvo su efecto en una inflación interanual que supera el 52 por ciento. La escasez de dólares y los controles para mantener contenido el valor de la cotización oficial tensionan la demanda sobre los tipos financieros y “blue”, que el jueves tocó los 208 pesos, aunque luego el viernes bajó a 200.

La cohesión interna en la coalición gobernante también afronta tormentas que son hijas de la derrota de septiembre, pero fundamentalmente de la crisis política que generó la rebelión ministerial que ejecutó Cristina Fernández a través de varios de sus ministros, pero que lideró el camporista Eduardo “Wado” de Pedro, jefe de la cartera interior. La llegada a la Jefatura de Gabinete del tucumano Juan Manzur fue el principal cambio de esa movida que debilitó aún más al jefe del Estado.

Esas desavenencias fracturaron la confianza entre los socios y fueron expuestas a los ojos de la sociedad. Las diferencias se manifiestan también en el frente económico y demoran, por ejemplo, la resolución de un punto neurálgico para el país y el futuro financiero del Gobierno: la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional

Pese al voluntarismo que muestran algunos integrantes del oficialismo, en el Gobierno nacional admiten las dificultades y errores no forzados que se replicaron en esta campaña; también la incapacidad propia de generar un quiebre de tendencia objetivo que tenga impacto y correlato en los comicios de este domingo. En las Paso, el oficialismo perdió en 17 de los 24 distritos, incluida la determinante provincia de Buenos Aires, donde el domingo el oficialismo pretende recortar distancia. La semana caliente en materia de inseguridad, con una seguidilla de crímenes en La Matanza, hacen poner en duda el tenor de una eventual remontada.

En la Casa Rosada predomina un ambiente de cierta resignación. En el acto de cierre de campaña del jueves, en Merlo, el Presidente pidió a sus socios “unidad” para encarar los dos años que tienen por delante. Toda una síntesis del momento que viene la coalición gobernante.

A dos años de los comicios presidenciales, las urnas también asignarán este domingo cuotas de poder a quienes tienen pretensiones mayores en 2023.

Juntos por el Cambio, la principal fuerza opositora, descuenta que esta noche celebrará como lo hizo en las primarias lo que le permitirá tener una inmejorable plataforma para exhibir a sus principales aspirantes. Conservar e incluso aumentar el 40 por ciento nacional logrado en las Paso es el objetivo trazado.

El camino para decidir qué opositores liderarán el proceso que este domingo se inicia es largo y siempre pedregoso, incluso en las victorias. Hay esbozos de liderazgos, pero todo está por definirse. Revitalizado, el radicalismo pretende un reparto de protagonismo con el PRO bien diferente al de la primera experiencia de Cambiemos.

El Congreso y el poder que vienen

Descartada la posibilidad de alcanzar en Diputados las 129 bancas que le hubieran representado lograr el cuórum propio –el mejor escenario tras las Paso es que la sangría de escaños sea lo menos dolorosa posible–, el Frente de Todos buscará no perder el control del Senado, el bastión de poder de Cristina Fernández.

De repetirse los guarismos de las primarias –algo que en el propio oficialismo ven como probable– el oficialismo perdería seis lugares, con lo cual pasaría de 41 a 35 miembros, dos menos que los 37 que garantizan el cuórum.

De las ocho provincias que votan para la Cámara Alta, en el oficialismo dan por perdidas Córdoba –incluso aquí cederán la banca por la minoría que ocupa Carlos Caserio–, Santa Fe, Mendoza y Corrientes. En las provincias de Chubut y La Pampa hay expectativas de mejorar el desempeño de las Paso, pero nadie asegura que podrán ser revertidas. En Catamarca y Tucumán, provincias históricamente dominadas por el peronismo, sí está garantizado el triunfo.

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La expectativa en Juntos por el Cambio es crecer de 25 a 31 integrantes en la Cámara Alta.

Distinto es el escenario en Diputados, donde el crecimiento sería más acotado: la principal fuerza opositora aspira a pasar de sus actuales 115 miembros a 120 desde diciembre, lo que lo ubicaría como primera minoría, por encima del oficialismo. Proyectados los guarismos de las Paso, el bloque pasaría a 117 escaños. Ahora, Juntos por el Cambio va por tres más. Precisamente 120 son los diputados que este domingo tiene el Frente de Todos. Las estimaciones que se trazan en el Congreso es que podría perder tres lugares. De quitarle la primera minoría al Frente de Todos, la oposición irá por la titularidad de comisiones clave. Además, hay un debate interno abierto en Juntos por el Cambio acerca de la oporunidad de reclamar para sí la presidencia del cuerpo que este domingo ostenta Sergio Massa.

Como lo dice el eslogan de la campaña opositora, el objetivo es “ponerle un freno al kirchnerismo en el Congreso”. La idea es evitar que avancen los proyectos vinculados con reformas del área judicial, un desvelo de Cristina Kirchner que en los dos primeros años de mandato logró imponer en el Senado, pero chocó en Diputados por falta de número propio y la imposibilidad de lograr apoyos de aliados para esos temas.

Córdoba decide

La paridad parlamentaria que se avizora desde diciembre acentuará el el rol decisivo para la construcción de consensos de fuerzas que se posicionan por fuera de la grieta. Es a lo que aspira el gobernador Juan Schiaretti.

En Córdoba, los comicios legislativos aparecen bastante definidos, si se tiene en cuenta la contundencia de los resultados de las Paso. En septiembre, Juntos por el Cambio obtuvo una holgada victoria por sobre Hacemos por Córdoba. Casi lo duplicó en votos. Luis Juez (Senado) y Rodrigo de Loredo (Diputados) se impusieron con comodidad en la interna opositora y se aseguraron sus lugares en el Congreso desde diciembre.

Segundo en esa contienda, el peronismo provincial le sacó una amplia diferencia al Frente de Todos, que arriesga este domingo la renovación de la única banca que ponen en juego en Diputados.

De las nueve bancas en disputa para la Cámara Baja por Córdoba, cinco renuevan Juntos por el Cambio, tres el peronismo y una el kirchnerismo. Para el Senado, los aliancistas opositores se encaminan a defender los dos escaños que este domingo ostentan, mientras que Hacemos por Córdoba le arrebataría un escaño clave al Frente de Todos.

Los cordobeses tendrán siete opciones en el cuarto oscuro. A las tres ya mencionadas se les suman las propuestas del Frente Izquierda y de los Trabajadores Unidad, Encuentro Vecinal Córdoba, Avanza Libertad y Unión Popular Federal.

Los comicios de esta jornada serán el último trampolín electoral que tendrán los aspirantes al poder en Córdoba de 2023. Juez y De Loredo buscarán ratificar este domingo que ambos están en condiciones de liderar ese proceso en el espectro de la oposición provincial.

La Voz

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