agosto 24, 2026 12:09 am

Tini desplegó una avalancha de pop urbano en el cierre de Jesús María 2022

En una nueva muestra de su versatilidad en materia de público y programación, el Festival Nacional de Doma y Folklore vivió otra jornada para el recuerdo en el cierre de su edición 56.

De la mano de la presencia de Tini y el aluvión de familias, niños y adolescentes que llegaron al anfiteatro José Hernández para verla, el clima de fiesta popular se instaló en Jesús María desde temprano y tuvo su mayor pico de efervescencia con la presentación de la artista porteña.

Desde la mañana, y con ritmo creciente con el correr de las horas, las calles aledañas al estadio dejaron en claro que esta noche extra iba a ser multitudinaria.

Desde la señora orgullosa que en la panadería contaba cómo su hija le había llevado un ramo de flores a Martina Stoessel al hotel donde se hospedaba, hasta la postal de las boleterías con movimiento permanente durante la tarde, todos los indicios mostraban lo que finalmente sucedió: un show para el recuerdo de miles de jóvenes que pudieron ver a la cantante en uno de los mejores momentos de su carrera.

Minutos antes de las 21.30, el presentador Cristian Bazán dijo una gran verdad: “Cada año que pasa está en su mejor momento”. Y bastaron solo unos minutos para certificar esa afirmación.

Junto a sus seis bailarinas, Tini ingresó al escenario con una introducción de aires tangueros (¿un indicio de la proyección internacional que planea para esta nueva gira?). El comienzo fue con Fresa, en medio de un griterío ensordecedor.

“Hola Jesús María”, dijo la cantante para el delirio de sus fans, quienes acompañaron cada palabra de esta primera canción y de las que vendrían. La artista se hizo eco de ese feedback e invitó a la gente a cantar a coro en varias oportunidades.

Sin respiro, llegaron 22 y Recuerdo. Ambas certificaron que el reguetón es un género en el que la artista se mueve con total soltura. Maneja los códigos, le agrega encanto pop y despliegue escénico, dos condimentos fundamentales de su show de alto impacto.

“Qué linda energía, muchas gracias”, comentó al saludar a todo el anfiteatro luego de las primeras canciones. Inmediatamente, agarró un teléfono que le habían tirado al escenario y le regaló un mensaje y una selfie a Lautaro, uno de los fans más envidiados de la noche.

Maldita foto tuvo una introducción que mostró registro más cercano a la balada, algo que se profundizó con Un beso en Madrid y Por qué te vas. Este momento también destacó la sensibilidad y la precisión de la banda que acompaña a Stoessel, quien supo rodearse de algunos de los músicos más destacados de su generación. Varios pasajes rockeros complementaron el costado bailable de un espectáculo digno de estadios alrededor del mundo.

Y aún faltaba lo mejor. Luego de un cambio de vestuario y más recursos puestos en la pared de pantallas, en las luces y en los lanzallamas al pie del escenario, llegó la seguidilla final de hits. Uno tras otro pasaron 2:50, Ella dice, Bar (con L-Gante en las pantallas y junto al coro más multitudinario de la noche), Miénteme y Te quiero más.

Ese fue el cierre de una avalancha de estímulos que sirvió como adelanto de lo que será la próxima gira de la cantante. Poco más de 50 minutos le bastaron a Tini para confirmar que, hoy por hoy, es la estrella pop más importante del país. Con sólo 24 años y todavía mucho porvenir, el cielo parece ser el límite para ella.

La Voz

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