junio 20, 2024 12:56 pm

A 40 años de Malvinas: razones para una geopolítica argentina

En este 2022 que comienza, se cumplen 40 años de la Guerra de Malvinas y el 3 de enero se cumplieron 189 años de la usurpación ilegal de nuestra querida perla austral. Estas dos fechas significan un homenaje a nuestros héroes, a quienes dieron su vida, a los excombatientes y veteranos de guerra que lucharon defendiendo nuestro territorio.

La Argentina bicontinental y oceánica se encuentra, en un escenario de transición de la hegemonía económica y comercial de Estado Unidos hacia China, manteniendo el primero su liderazgo militar y compartiéndolo en materia nuclear con Rusia. A este contexto debemos agregar la construcción de un mundo multipolar, la crisis del multilateralismo, el fortalecimiento del nacionalismo y la creciente importancia de los océanos en la geopolítica internacional.

En tres décadas, el mundo tendrá un tercio más de habitantes, la mayoría se concentrará en Asia, con lo cual se incrementará el consumo de agua dulce y se encarecerá su precio, habrá más demanda de alimentos y disminución de suelo cultivable y aumentará la demanda de energía. Argentina, país bicontinental y oceánico, debe tener una mirada profunda no sólo de Malvinas, sino también del Atlántico sur y de la Antártida, por lo que representan para el desarrollo del país.

Nuestro país debe prestar especial atención a esta vasta zona por su valor geoeconómico representado por los recursos naturales: pesqueros (calamar, langostino y merluza en uno de los mayores caladeros del mundo), minerales (magnesio, cobre, níquel y cobalto fusionados en nódulos polimetálicos), minerales críticos y tierras raras (litio, titanio, diamantes, oro, coltan) de uso para la industria de baterías (celulares y automóviles), misilística y aeroespacial, junto con la mayor reserva de agua potable del mundo en la Antártida e hidrocarburos (gas y petróleo).

Desde el punto de vista geoestratégico, Malvinas le permite al Reino Unido proyectar su poder hacia tres continentes, América del Sur, África y Antártida, y hacia cuatro océanos, Atlántico, Antártico, Índico y Pacífico.

El eje Londres, Peñón de Gibraltar, Islas Ascensión, Santa Helena, Tristán de Acuña, Malvinas, Georgias del Sur, demás islas y Territorio Antártico Británico es la hoja de ruta de la fuerza naval británica, lo que le permite controlar el mar, costas y espacio aéreo del Atlántico sur, que junto con la base aérea de Monte Agradable en Malvinas forman parte del dispositivo de la Otan, ya que, si bien el Reino Unido se alejó de la Unión Europea a través del Brexit, no lo hizo de esta organización.

La Otan se está conformando globalmente, y el Reino Unido, hoy “Global Britain”, con su comando naval en el Atlántico sur, significa una amenaza para la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, integrada por 24 países de Sudamérica y de África.

El Reino Unido desplegó en las últimas dos décadas el submarino nuclear Vanguard; el destructor de última generación Dauntless de tipo 45; los aviones Eurofighter Typhoon II, con radio de acción hasta el sur de la provincia de Buenos Aires y toda la Patagonia, y ejercicios militares con misiles Rapier.

El anuncio en 2020 del primer ministro Boris Johnson de incrementar un 40% el arsenal nuclear, la reciente creación de un comando espacial, la modernización de los complejos militares ubicados en Santa Elena y en Tristán de Acuña, el proyecto de un puerto de aguas profundas en Malvinas y la construcción de un muelle logístico en las islas Georgias del Sur conforman un cuadro más que preocupante para la paz y la seguridad en el Atlántico sur.

Para recuperar, defender y consolidar nuestra soberanía en Malvinas, en el Atlántico sur y en la Antártida, Argentina debe no sólo insistir en el diálogo con el Reino Unido para que asuma su obligación de negociar y reconocer nuestra soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos e insulares correspondientes, sino además en incrementar sus capacidades nacionales y militares, su presencia y control en el Atlántico sur, en concretar de una vez la base naval Ushuaia y el polo logístico, en obstaculizar y penalizar las actividades económicas ilegales en nuestros mares por parte del gobierno ilegítimo de las islas y en ofrecer acciones humanitarias a su población.

* Exlegislador provincial

La Voz

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