julio 18, 2024 6:05 am

El emotivo ultimo adiós a la joven que protagonizó la foto más dura de la pandemia

En mayo del año pasado, una foto de Lara Arreguiz (22) acostada en el piso del hospital Iturraspe de Santa Fe, conmocionó al país. La joven había llegado al nosocomio con síntomas de coronavirus y ante la falta de atención médica y de camas de terapia intensiva, tuvo que aguardar en el piso. Días después, falleció.

El caso de Lara evidenció el colapso que sufría el sistema de salud por aquellos días, en plena segunda ola de coronavirus. A ocho meses de su muerte, la familia de Lara realizó un sentido homenaje. Decidieron esparcir sus cenizas en el Lago Huechulafquen, al sur de Neuquén, ya que era uno los lugares preferidos de la joven.

En Facebook, su mamá escribió: “Rodeada de pétalos de rosas que te acompañaron, comenzaste un nuevo viaje por el lugar que amabas. Siempre en nuestro corazón y como un ser de luz que nos acompaña cada día. #JusticiaPorLara”.

Y agregó: “Despidiendo a mi reina. Era un lugar amado por ella. Le encantaba el frío, la nieve y la lluvia. Ahora descansa en paz y recorre lugares maravillosos!!! Cumplimos con tu voluntad. Siempre en mi corazón mi amor #Justiciaporlara”.

El caso

Lara Arreguiz era una estudiante de veterinaria que residía en la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe. Vivía con tres perros, dos gatos y dos serpientes. A los 10 años fue diagnosticada con diabetes y dependía de la insulina.

El jueves 13 de mayo fue al gimnasio. Regresó a su hogar, se dio un baño y se acercó a la estufa: tenía frío. Hablando con su padre por Whatsapp, le comentó que un súbito ataque de tos la traía preocupada. Suponía que el cambio de temperatura desde el baño hacia la estufa podría haberla afectado.

Pero al día siguiente despertó con más tos, y se comunicó con sus padres para que fueran a buscarla. Ya en la casa de su madre, se nebulizó. Pero los síntomas continuaron y el dolor persistía. “No puedo respirar”, dijo. Sus progenitores, Alejandro y Claudia, decidieron llevarla al Hospital Protomédico Manuel Rodríguez, en Recreo. Ningún centro de salud privado la recibiría con síntomas de Covid-19.

En el hospital de Recreo, a las 7 del domingo, les comunicaron que no había camas disponibles. Durante cuatro horas estuvo sentada en una silla de ruedas, con asistencia de oxígeno. Le dijeron que regresara el lunes, con turno asignado a las 8.30, para realizarse placas y el PCR.

Ese día volvieron al lugar, donde la hisoparon, le realizaron placas y le recetaron antibióticos. Cuando regresó a su casa volvió a sentirse mal, por lo que decidieron llevarla al nuevo Hospital Iturraspe.

La madre denunció que estuvo horas esperando en el pasillo que alguien atienda a su hija: “Yo entiendo el colapso sanitario, pero me duele haberla visto tirada en el piso sin respirar y que nadie haga nada”, dijo entonces.

Finalmente, tras insistentes pedidos, Lara fue ingresada e internada. A los dos días la trasladaron a terapia intermedia, donde le suministraban insulina por goteo. Si bien lograron controlarle su diabetes, su cuadro respiratorio empeoró profundamente. Fue trasladada a terapia intensiva y dos días después, luego de sufrir tres paros cardíacos, murió.

Su familia denunció penalmente a los tres hospitales en los que se atendió la joven.

La Voz

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