junio 14, 2024 2:19 am

Las colaboraciones entre viejos y nuevos artistas: un faro que no sabíamos que necesitábamos

En el último tiempo, la industria musical se llenó de colaboraciones intergeneracionales entre artistas de diferentes géneros y, sin quererlo, se volvieron referentes de un cambio sociocultural que aún está en pañales ya que a la sociedad misma le cuesta aceptarlo.

Abel Pintos con Luck Ra en el tema Que me falte todo; Vanesa Martín junto a Yami Safdie para la canción 4 paredes; Emanero y sus últimas cinco colaboraciones; Wos con “el Indio” Solari en Quemarás, son algunos de los ejemplos más recientes de estas producciones que, no sólo reúnen millones de reproducciones, sino que también aportan a este cambio de paradigma necesario para todas las comunidades.

El concepto “generación” surgió en la Edad Media y, con el paso del tiempo, se fue modificando su significado y por ende las formas en las que se vinculan las personas de diferentes edades cronológicas, históricas, culturales y lingüísticas. Al principio, las teorías sobre las generaciones servían para abordar estudios en el campo de la medicina, para incentivar la escolarización, entre otros objetivos.

Luego, su abordaje mutó hacia la necesidad sistemática de organizar, dividir y fragmentar a las personas por el lugar que ocupan en el mundo del trabajo, causando así una caracterización de las generaciones llena de construcciones sociales, tanto negativas como positivas.

Hablar de envejecimiento

En 2014, José Carlos Ferrigno teorizó sobre la evolución de las generaciones en su texto “Políticas y programas intergeneracionales en Latinoamérica” y señaló que, entre la Edad Moderna y la Contemporánea, hubo una marcada división etaria que provocó un enorme distanciamiento entre personas de diferentes cohortes generacionales.

Según Ferrigno, “el consumismo, la mercantilización de las relaciones sociales, la exacerbación de las calidades de la juventud y el desprecio por las tradiciones culturales, aleja(ron) a viejos y jóvenes” y, consecuentemente, se generó “un distanciamiento emocional” y “una segregación generacional” que sigue presente en los prejuicios sociales de esta época.

Ya sea de manera consciente o inconsciente, las personas tienden a comulgar con la brecha generacional o incluso con la digital para remarcar las diferencias entre generaciones e incluso generar discusiones extremistas entre ellas: que los jóvenes son esto, que los viejos son aquello… Mucho de esto pasa porque, entre otras cosas, no se habla de envejecimiento.

“Este edadismo también está en la base de uno de nuestros pasatiempos favoritos: Enfrentan a generaciones entre sí en aspectos menores y hasta insólitos (…) hay grandes diferencias en la manera en la que los distintos grupos de personas sentimos y percibimos la realidad, pero eso no implica que tenga que existir una batalla entre ellos (…) Colocarnos los lentes del edadismo nos permite descubrir cómo los sesgos de edad atraviesan la manera de pensar de los demás y hacen que le temamos a nuestro propio proceso de envejecimiento”, señalan Miriam de Paoli y Tomás Balmaceda en las primeras hojas de su libro Generación invisible.

Un faro en la música

Por suerte, hoy en día existe una gran cantidad de proyectos intergeneracionales a nivel mundial que, consciente o inconscientemente, demuestran que hay un real interés por generar y unir a comunidades de diferentes edades. más que dividir y profundizar en diferencias.

Basta con ingresar a TikTok para ver todos los videos que hay donde personas adultas y mayores son los protagonistas y los jóvenes les ayudan a manejar la plataforma.

Las personas comenzaron a entender que aquellas aparentes disparidades culturales que existen entre los de 20 y 60 años, en realidad, son puntos de inflexión frente a la diversidad que nos caracteriza. Si se cultivan con ganas y diálogo, pueden enriquecer sus propios bagajes de conocimiento.

La industria musical no es ajena a este fenómeno. Las colaboraciones entre músicos y cantantes de diferentes generaciones son cada vez mayores y hacen crecer sus carreras artísticas. Hace poco, en diálogo con La Voz, Yamie Safdie señaló que este trabajo en conjunto “le da un aval al artista más joven”, mientras que Maggie Cullen dijo que recibir el apoyo de artistas consagrados se siente “como una mano en el hombro”.

“Te da un empujón y te guía para saber qué lado te conviene y qué te hace bien”, explicó ella hace algunos meses en una entrevista.

Enseñar y aprender sin importar la edad

En 2022, Abel Pintos habló con este medio y sostuvo que el cambio generacional debe ser un orgullo para artistas de larga trayectoria ya que también les permite, no sólo apadrinarlos, sino también aprender de ellos.

“No sólo tiene que ver con cuestiones de edad, sino porque traen una nueva interpretación de todo, de la música y de la sociedad, a través de géneros nuevos que ellos desarrollaron (…) Fui aprendiendo mucho más de lo que seguramente aporté”, explicó en aquel momento el artista que si bien en joven, lleva muchos años sobre los escenarios.

Mientras quizás antes se pensaba que dichos trabajos eran impulsados por viejos artistas para acaparar nuevos públicos y seguir estando a la moda, en realidad fueron grandes aportes a la discusión sobre las generaciones y permitieron deconstruir prejuicios “viejistas”. De igual manera, queda mucha tela para cortar y para ello es necesario hablar entre generaciones.

En conclusión, las colaboraciones intergeneracionales aportan un gran valor en la sociedad, además de a las trayectorias artísticas de sus involucrados. Son caminos posibles que surgen desde la industria del entretenimiento para fomentar el intercambio cultural entre personas de diferentes edades y, sobre todo, experiencias.

La Voz

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