En el competitivo mundo de la tecnología B2B (business to business), pocas historias son tan representativas del espíritu emprendedor cordobés como la de Cuatro Pasos, especializada en pantallas para la cartelería digital y soluciones en audio y en video.
Lo que hoy es una firma consolidada que factura proyectos de gran escala para YPF, Shell o la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), nació de la conjunción de dos perfiles complementarios: la visión comercial de Cristian Leiva, forjada en la industria del entretenimiento, y el rigor técnico de Rodrigo García, ingeniero en Electrónica y docente de la regional Córdoba de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Sentados en sus oficinas, rodeados de paneles acústicos y tecnología de última generación, los socios hablan del camino recorrido desde 2015, los desafíos que implicó traer al país tecnologías en épocas de restricciones de la importación y la revolución que se viene para los negocios, de la mano de pantallas de nueva generación que imitan al mármol o a la madera.
–¿Cómo nace la chispa que termina convirtiéndose en Cuatro Pasos?
–Cristian Leiva (CL). Nuestra historia tiene una parte particular de cada uno y una en conjunto. Yo trabajé 15 años para Cine Hoyts; arranqué en Córdoba en 1999, pasé por Buenos Aires y volví en 2005 como responsable de los locales de Patio Olmos y de Nuevocentro Shopping. Mi vida era el gerenciamiento del entretenimiento. En 2014 me voy de los cines y en 2015 ya tenía un vínculo con Samsung. Ellos querían desarrollar el negocio de la cartelería digital en los cines, que en ese momento todavía tenían carteles con tubos fluorescentes. Me ofrecieron participar en su programa de canales.
–¿Cómo es este mercado de la cartelería digital?
–Es un circuito que está conformado por tres grandes actores: las marcas proveedoras de las pantallas, los importadores mayoristas, que son los autorizados por las marcas para traer equipos, y nosotros, que somos el canal integrador y que colocamos las pantallas en los usuarios.
–Rodrigo García (FG). Yo estaba haciendo la carrera de Ingeniería en Electrónica en ese entonces. Tenía una empresa de soporte técnico informático y ahí coincidimos, porque yo le prestaba servicio al cine, era su proveedor. Tuvimos ese período en el que trabajamos juntos y nos pudimos conocer. La vida nos llevó por distintos caminos y nos reencontramos años después para este proyecto de cartelería digital.
–Una buena complementación.
–CL. Yo entendía lo comercial por la venta de publicidad, pero no tanto lo técnico. Ahí lo contacto a Rodrigo. Hacía falta alguien que supiera implementar e instalar el software. Empezamos como vendedor y proveedor un tiempo, hasta que en 2017 ya estábamos instalando pantallas en un montón de provincias nosotros solos.
–¿Cómo fueron esos primeros años?
–Fue un momento muy productivo, pero de mucho esfuerzo. No teníamos una flota acorde, así que en el mismo auto familiar cargábamos los equipos en el techo, ajustábamos todo y nos íbamos de viaje a los lugares para instalar. En 2017 ganamos un proyecto muy grande: toda la cartelería digital de Nuevocentro, que fue un producto de muchos dólares, y empezamos a trabajar con el leasing de Hewlett Packard, con quien trabajamos en la actualidad para proyectos de tecnología.
–RG. Sí, hoy tenemos cuatro vehículos de flota e incorporamos gente en administración, técnica y software. Pero en ese entonces era puro pulmón.
–El nombre de la empresa es Cuatro Pasos. ¿Por qué ese nombre?
–CL. En 2016, Samsung sacó un libro sobre cómo las empresas debían adaptarse a un consumidor atado a la tecnología. Planteaban que debían seguir cuatro pasos: primero, lograr la atracción; segundo, la interacción; tercero, la transacción y, finalmente, el análisis. Nos pareció un recorrido piola que todos los clientes deberían transitar. Por eso le pusimos el nombre de Cuatro Pasos y arrancamos con un logo de aplicación gratuita. Hoy, tras pasar por agencias de marketing, ya tenemos una imagen corporativa profesional.
–Ahora ya no sólo se trata de carteles, sino de lograr que los clientes interactúen con la empresa o con las marcas…
–FG. La interacción la logramos con pantallas táctiles, puntos de autogestión o sistemas de gestión de filas. Incluso tenemos soluciones en las que, al tocar un producto, como una zapatilla o una botella de vino, se dispara un contenido acorde en la pantalla. Y el análisis es clave, porque esas pantallas generan información permanente sobre qué elige la gente y dónde toca, lo que permite tomar decisiones de negocio. Nosotros no vendemos aparatos, desarrollamos proyectos, soluciones para nuestros clientes.
–¿Cuál fue el punto de inflexión que los llevó a “otra liga” en el mercado nacional?
–CL. Sin duda, el año pasado con YPF. Homologar como proveedores y empezar a trabajar en el cambio de su imagen digital nos disparó a otro nivel. Instalamos pantallas en 60 estaciones en 15 provincias hasta ahora. Empezamos con la primera en Córdoba, en la estación de Vespasiani, en la avenida La Voz del Interior, camino al aeropuerto.
–RG. Cuando arrancamos con YPF, había seis empresas en todo el país que hacían esto y éramos la única fuera de Buenos Aires. Eso nos permitió federalizarnos y ganar proyectos en Tucumán, Formosa, Misiones, Entre Ríos, Corrientes y Salta.
–La pandemia fue un golpe duro para muchos. ¿Cómo lo pivotearon ustedes?
–CL. Cuando llegó la pandemia y estaba todo cerrado, nos preguntamos quién iba a comprar pantallas. Inmediatamente, nos reacomodamos a soluciones de videoconferencia porque el mercado necesitaba equipar formatos híbridos en aulas y en oficinas. Trabajamos fuerte con Logitech y ganamos un proyecto de casi 300 aulas para la UNC.
–RG. También hicimos un caso de éxito con la farmacia General Paz. Instalamos pantallas de alto brillo específicas para vidrieras en 20 locales. Samsung lo filmó como un caso de éxito que hoy está en YouTube y en LinkedIn. Ellos necesitaban profesionalizarse; muchas empresas usan televisores domésticos con pendrive, pero cuando quieren centralizar la información para que todos sus locales hablen el mismo idioma, necesitan nuestro software de administración de contenido.
–¿Por qué no sirve poner un televisor común con un pendrive?
–CL. Lo que se pone en las vidrieras no son los televisores que uno utiliza en su casa; son pantallas de alto brillo. Antes la diferencia de precios era de 1 a 3; hoy es quizás de uno a 1.5; o incluso, en algunos casos, valen lo mismo. Pero la gran barrera técnica es el manejo de la red. Nuestros monitores se conectan a un servidor central, ya sea físico o en la nube. El equipo de marketing del cliente puede crear grupos por local o zona y disparar el contenido de forma inmediata a todas las sucursales. Ahora estamos haciendo eso mismo con un proyecto de tótems para la Universidad Católica de Córdoba (UCC).
–RG. Además, las pantallas profesionales están preparadas para estar encendidas 16 o 24 horas, tienen protección contra rayos UV y brillo suficiente para que se vean con la luz del sol de frente, algo que un televisor hogareño no resiste.
–¿Y la acústica, cómo juega en este tipo de servicios?
–CL. La videoconferencia nos fue llevando hacia el audio y así terminamos de conformar nuestra oferta: cartelería, audio, videoconferencia y acústica. Muchos lugares donde instalábamos tecnología no estaban pensados para eso y tenían problemas de reverberación. Hoy nos movemos en ese cuarteto: cartelería, video, audio y acústica. De hecho, ahora estamos armando los nuevos estudios para streaming de una importante radio de Córdoba, con revestimiento acústico y pantallas de led curvo.
–RG. Esta es la idea de trabajar por proyectos, no vendemos cajas. Hacemos el diseño, la preventa, la instalación y el soporte posventa. Hemos hecho desde pantallas para el local de Fiorani hasta un sistema de videowall de 18 pantallas para la Fuerza Aérea en Merlo.
–Hablemos de la coyuntura. ¿Cómo les afectó la época de restricciones a la importación y cómo ven el panorama actual?
–CL. Fue difícil. Hubo momentos en los que no tenías producto o los precios eran exorbitantes porque el importador no sabía si podría reponer. Sufrimos las Sira y la falta de disponibilidad para programar llegadas. Cuando cambió el gobierno, el tema se limpió. Hoy no hay problemas de stock; si no hay algo, lo pedís y llega.
–FG. El año pasado nos dimos de alta como importadores. Ya hicimos ejercicios de simulación y estamos analizando viajar a China en marzo o en abril para traer directamente productos innovadores. Hoy vendemos más metros de pantalla led que monitores profesionales. El led antes era carísimo, pero hoy está más acomodado y la demanda va hacia allá.
–¿Qué es lo más disruptivo que veremos en Córdoba en el corto plazo?
–CL. Estamos instalando, en una estación de servicio pronta a inaugurar, una pantalla de 8×4 metros que va a sorprender a muchos. Pero lo que viene son los formatos no tradicionales. Pantallas transparentes en vidrios que no requieren herrería ni grandes infraestructuras; eso tiene mucho para crecer. También materiales que a la vista parecen mármol o madera, pero en realidad son pantallas que se iluminan desde dentro. Eso les abrirá un juego enorme a arquitectos y a diseñadores.
–RG. Y mucha autogestión. Desde tótems en hospitales para dar a conocer el plantel médico hasta señalética digital en parkings. También soluciones para ambientes agresivos: tablets fortalecidas que aguantan caídas de piedras en la minería o el gas en Vaca Muerta.
–Samsung los premió dos años seguidos como el canal más importante del interior. ¿Qué están pensando para los próximos 10 años?
–CL. En diciembre de 2024 nos dieron el premio al mejor desempeño en ventas del interior y en 2025 nos premiaron nuevamente como campeones de ventas. Nuestro objetivo es ser el referente nacional: que cuando alguien piense en poner una pantalla, piense primero en nosotros.
–RG. Queremos internacionalizarnos. Ya exploramos Uruguay y España, y vemos que hay mercado en toda la región. Hemos logrado posicionarnos entre los cuatro o cinco canales integradores más grandes del país, compitiendo con firmas que llevan 30 años en esto. Nuestra clave es ser consistentes entre lo que prometemos y lo que cumplimos.
–Para cerrar, ¿hay algún sector que todavía esté “durmiendo” y no aproveche esta tecnología?
–CL. Te diría que hoy casi todos los ámbitos entienden la necesidad. Desde una fábrica que usa un videowall gigante para indicadores de producción interna, como hicimos con Ortiz y Cía., hasta hospitales públicos o una clínica en Villa María que buscan modernizarse. No hay vertical que no pueda beneficiarse de una pantalla bien puesta.
Lector y docente
Nombre. Cristian Leiva (52).
Casado con. María Eugenia
Hijos. Martina (24), Bautista (22) y Paulina (12).
Le gusta. La lectura de libros de negocios y también de ciencia ficción. Amante del trekking.
Nombre. Rodrigo García (49).
Casado con. Malvina.
Hijos. Alfonsina (19) y Jerónimo (17).
Le gusta. Es profesor universitario en la UTN de la materia Máquinas Eléctricas de la carrera de Electrónica.
Colaboradores. 10.
Un dato. Tiene dos premios de Samsung Argentina por su performance en ventas.
WhatsApp. 351 207-1171
E-mail. info@solocuatropasos.com
La Voz

