
Volver a un destino turístico no es una decisión casual. Implica algo más profundo que haber pasado unas buenas vacaciones: supone una conexión emocional, una experiencia que dejó huella y el deseo concreto de repetirla.
Un reciente análisis internacional elaborado por la publicación especializada Time Out, basado en más de 8.000 reseñas y votos online de viajeros de distintos continentes, identificó los 10 países del mundo que despiertan mayor intención de regreso.
10 países que los turistas quieren volver
En el primer puesto aparece Costa Rica. El país centroamericano se consolidó como líder gracias a su modelo de turismo sostenible y su extraordinaria biodiversidad.

Playas del Pacífico, selvas tropicales y reservas naturales convierten cada viaje en una experiencia distinta. El espíritu de “pura vida” y la posibilidad de combinar aventura con descanso explican por qué tantos turistas planean volver.
El segundo lugar es para Italia, un clásico que nunca pierde vigencia. Su gastronomía, el patrimonio histórico y la diversidad regional hacen que cada regreso sea una oportunidad para descubrir una nueva ciudad, un pueblo menos explorado o una tradición diferente. Completa el podio Japón, un destino que cautiva por el contraste entre la modernidad tecnológica y el peso de sus rituales ancestrales.
En el cuarto y quinto puesto se ubican Reino Unido y Portugal. El primero destaca por su oferta cultural, castillos y música; el segundo seduce con su hospitalidad, vinos y cocina atlántica.

Más abajo aparece Emiratos Árabes Unidos, impulsado por su arquitectura futurista y propuestas de lujo, mientras que India ocupa el séptimo lugar gracias a su intensidad cultural y diversidad espiritual.
Cierran el ranking Nueva Zelanda, Irlanda e Islandia, tres países donde la naturaleza es protagonista. Paisajes montañosos, acantilados verdes y fenómenos naturales únicos refuerzan la idea de que un solo viaje no alcanza.
El estudio confirma una tendencia: los viajeros actuales priorizan experiencias memorables por encima del turismo superficial. Y cuando un destino logra esa conexión, el regreso se convierte casi en una certeza.
La Voz

