

Por Josefina Demicheli
Ingeniera Agrónoma y Doctora en Ciencias Agropecuarias. Líder en Sustentabilidad y Transformación Digital en ADBlick Granos.
La sustentabilidad en el sector agropecuario dejó de ser una promesa a futuro para convertirse en la única forma viable de concebir nuestra actividad en la actualidad.
A nivel global, los mercados son cada vez más exigentes y ya no se conforman con saber qué rendimiento se logró en una campaña determinada; hoy nos interpelan directamente sobre la manera en la que producimos.
Sin embargo, para dar una respuesta a la altura de las circunstancias, es fundamental entender que este concepto ya no puede limitarse a las métricas netamente agronómicas —como qué rotación de cultivos estamos haciendo, cuánto carbono capturamos en el suelo o qué tipo de fertilizantes y agroquímicos aplicamos—.
El verdadero desafío es alcanzar una sustentabilidad que sea genuinamente ambiental, productiva y, sobre todo, social, al mismo tiempo.
SUSTENTABILIDAD DE TRIPLE IMPACTO
En línea con este paradigma, desde ADBlick Granos tenemos una manera de trabajar en la que siempre priorizamos que nuestra producción sea sustentable exactamente en estos tres ejes.
Lo que buscamos cotidianamente es relacionarnos con contrapartes comerciales que no solo validen y valoren esta forma de producir, sino que además la desafíen.
Nuestra visión implica estar plenamente alineados con los programas que nuestros socios ya tienen definidos, para integrarnos en una red que persigue una sustentabilidad ambiental y social verdadera.
Trabajamos en conjunto con distintas empresas exportadoras para ser parte activa de sus programas de agricultura regenerativa. En ese sentido, actualmente estamos inscriptos en el programa Pro-S de Bunge, a través del cual comercializamos girasol alto oleico sustentable.
También formamos parte del programa 3S de Cargill, enfocado en soja de origen sustentable, y nos encontramos avanzando en la inscripción para un programa de cebada sustentable con Alea. Nuestro objetivo es abastecer al mercado con productos que certifiquen un origen sustentable en todas sus dimensiones.
Llevar esto a la práctica significa que todos nuestros procesos están pensados de punta a punta para generar un impacto positivo a nivel ambiental y social.
Por ejemplo, las aplicaciones de fitosanitarios se contemplan desde la correcta prescripción y registro hasta la gestión de los envases vacíos, garantizando además que todos los trabajadores cumplan con las normativas y priorizando su bienestar integral.
Además, medimos la huella de carbono de todos nuestros lotes de soja y girasol alto oleico. Contar con esta información nos permite acceder a mercados diferenciales que hoy priorizan y premian aquellos orígenes de menor emisión de dióxido de carbono.
LA SUSTENTABILIDAD, EN EL DEBATE POR LA DEFORESTACIÓN
Por último, un eje ineludible en la agenda global es el riesgo de deforestación, un tema que cobró especial relevancia tras las calificaciones de la Unión Europea sobre el riesgo ILUC.
Sabemos que Argentina es un país muy extenso, con zonas de mayor y menor riesgo. En nuestro caso, la producción de ADBlick se concentra principalmente en la provincia de Buenos Aires, en áreas que son genuinamente libres de deforestación.
Esto nos otorga la tranquilidad de que gran parte de nuestra producción certificada seguirá cumpliendo con las estrictas normas internacionales para su exportación.
En definitiva, nuestra gran meta y la del sector agropecuario en su conjunto debe ser la de lograr abastecer a los mercados con productos que garanticen un origen verdaderamente sustentable en todas sus dimensiones.
Integrar el cuidado ambiental, las buenas prácticas agronómicas y el bienestar social no solo nos permite acceder a mejores mercados, sino que es nuestra mayor responsabilidad.
Cuidar nuestro entorno y a las personas que trabajan en él es, sin dudas, el único puente posible para construir el agro que el mundo demanda.


