mayo 18, 2024 9:45 am

Ocho jugadores destacados para una marca récord

Que en medio de la pandemia y en un año electoral el Gobierno nacional reciba de un sector un aporte histórico de 25.670 millones de dólares no sucede en muchas partes del mundo.

En los primeros nueve meses del año, el complejo exportador de granos y subproductos agrícolas generó por ventas al exterior cinco mil millones de dólares más que en todo 2020.

Producto de la comercialización de 46,7 millones de toneladas de granos, 5,98 millones de toneladas de aceites y 25,11 millones de toneladas de harinas, la actividad agroexportadora liquidó 70% más divisas que en igual período del año anterior.

El desempeño 2021 muestra que los embarques de granos cayeron seis por ciento, pero crecieron de manera considerable los de los subproductos (harinas y aceites), de mayor valor agregado.

El volumen de aceites de soja y de girasol subió 77%, y el de harinas, 14,4%. El combo más toneladas y mejores precios permitió hacer la diferencia.

Para lograr este resultado, todos los eslabones que integran la cadena de granos y oleaginosas confirmaron su competitividad. Empezando por el productor, que en un año Niña y lluvias por debajo de lo normal en muchas zonas de producción, aportó 140 millones de toneladas de granos, apenas un millón menos que en la campaña pasada sobre un área de siembra similar.

Crisol de capitales

En la otra punta de la cadena están las empresas que son las encargadas de acondicionar, procesar y vender al exterior el mix de energía y proteínas.

Un repaso por el desenvolvimiento de estas compañías en lo que va del año muestra que hay ocho que contribuyeron con el 80% de los embarques.

Ordenadas en un ranking en función del volumen comercializado, figuran la estadounidense Cargill, la china Cofco, la canadiense Viterra (Oleaginosa Moreno), la estadounidense Bunge, la cordobesa AGD, la francesa Dreyfus, la cooperativa de capitales argentinos ACA y la argentina Molinos.

Este grupo de ocho empresas exhibe más cantidad vendida que el año pasado en cada uno de los integrantes, en especial con los productos de mayor valor agregado (aceites y harinas).

Más allá del resultado obtenido, el desenvolvimiento de estos jugadores se produjo sobre un terreno de juego que no estaba en las mejores condiciones.

La peor bajante de la historia que tuvo el río Paraná, por donde sale más del 80% de las exportaciones de granos y del complejo oleaginoso, afectó la logística y el arribo de los barcos.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en el semestre comprendido entre el 1° de marzo y el 31 de agosto de 2021, la falta de condiciones navegables en el río generó pérdidas a la cadena de valor granaria argentina del orden de los 315 millones de dólares.

El incremento en los costos estuvo relacionado, entre otros factores, con la necesidad de ajustar el volumen de carga en determinados tipos de buques.

Esa restricción implicó que un grupo de embarcaciones tenga que salir con menor tonelaje (en forma definitiva) a sus puertos de destino y tener que hacer frente al denominado “falso flete”.

A pesar de estos inconvenientes, para el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), se prevé que la Argentina mantenga en 2020/21 el primer puesto en exportaciones de aceite y harina de soja. Los números confirman este desempeño.

La Voz

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