

En el marco del Congreso Aapresid, la empresa Biofilm presentó los resultados y la propuesta técnica de su desarrollo Stick Zinc, una herramienta pensada para abordar la nutrición y la fisiología del maíz desde la implantación.
Pablo Cavallo, coordinador de servicio técnico de Biofilm, contó a Infocampo los detalles de cómo trabajó compañía a la hora de desarrollar esta solución que busca fortalecer el desarrollo de los cultivos desde la semilla.
El foco de la firma estuvo puesto en responder a dos limitantes clave del sistema productivo actual: la deficiencia generalizada de zinc en los suelos agrícolas y el impacto del complejo de achaparramiento asociado a la chicharrita (Dalbulus maidis).
CÓMO REFORZAR EL ZINC EN EL MAÍZ
La primera paradoja tiene que ver con la limitante física estructural del zinc: es inmóvil en el suelo y su absorción por parte de la planta se da fundamentalmente por difusión.
“Prácticamente si la raíz no ‘choca’ el zinc, no lo puede absorber”, explicó acerca de este micronutriente clave para las gramíneas en estadios tempranos.
“Esto genera un déficit temporal del nutriente en las primeras fases, incluso en suelos que lo contienen en buenas cantidades, porque la raíz todavía es pequeña”, agregó.
Ahora, para resolver esta limitante plantean una estrategia de tratamiento de semilla integrada por medio de dos vías de acción simultáneas: la regulación hormonal y el aporte mineral de zinc. La regulación es necesaria porque estimula a la planta para acelerar la tasa de crecimiento inicial y la ramificación de raíces.
Y cuando se le aporta zinc, el desarrollo radicular se agiliza y pasa a tener disponibilidad del nutriente en la rizosfera de forma inmediata.
“Al lograr un sistema radicular más profundo y denso desde la germinación, el cultivo no solo resuelve la ventana de déficit de zinc, sino que adquiere una mayor capacidad de exploración para absorber agua y sortear episodios de estrés hídrico o biótico”, explicó.
COMBATE AL ACHAPARRAMIENTO DEL MAÍZ
En tanto, uno de los puntos de mayor interés durante la presentación en Rosario fue la performance del cultivo frente al complejo de achaparramiento del maíz.
Desde Biofilm aclararon que la propuesta no busca reemplazar el control del vector ni actuar como un insecticida, sino ser parte de un manejo integrado.
Al incrementar el vigor inicial y la velocidad de establecimiento, la plántula logra atravesar más rápido las fases críticas de susceptibilidad vegetativa. Es decir, que un maíz fisiológicamente equilibrado y con buen estatus nutricional soporta de mejor manera la presión ejercida por la enfermedad sin resentir dramáticamente su potencial de rendimiento.
Asimismo, más allá de la respuesta agronómica, un factor determinante para la adopción de una tecnología es su facilidad de uso a campo. Las aplicaciones tradicionales de zinc a semilla solían basarse en formulaciones líquidas que dificultaban el secado y la operatividad en las máquinas sembradoras. En cambio, esta solución está desarrollada “en base sólida a partir de un grafito”.
De este modo, el vehículo actúa doblemente: entrega el zinc y los fitoestímulos directamente sobre el tegumento de la semilla y, al mismo tiempo, actúa como lubricante para mejorar la fluidez y la plantabilidad en el cuerpo de la sembradora.

